viernes, 14 de marzo de 2008

5.- Toque a reloj suelto

LOS FUERTES DE SALAMANCA - EL CASTILLO DE ALBA
Junio – Julio de 1812
Con la toma de Ciudad Rodrigo a comienzos de 1812 y el consiguiente control aliado en esta zona de la frontera hispano portuguesa, Salamanca adquiere tal importancia estratégica que es el mismo emperador Napoleón Bonaparte quien ordena al general Marmont, comandante el jefe del ejercito francés de Portugal, que fortifique la ciudad y establezca en ella su cuartel general.
Para ello se construyeron importantes defensas sobre tres edificios ya existentes, concretamente los conventos de San Vicente, San Cayetano y La Merced, que permitían no solo un mutuo apoyo entre ellos, sino también cubrir un amplio espacio del posible acceso a la ciudad a través del río, dominando en todo momento el puente romano, único que en aquella época cruzaba el Tormesa la altura de Salamanca.
De la fortaleza de estas defensas baste decir que cuando en el 17 de junio Wellington llega a Salamanca, ésta es evacuada por las tropas francesas dejando únicamente una guarnición de 800 hombres atrincherados en estos “fuertes” que no cedieron en su resistencia hasta el 27 del miso mes, tras 11 días de permanente asedio.
Vista la importancia que para los franceses adquirió en Salamanca el dominio de la línea del río y la defensa de su puente, parece lógico deducir que esta inquietud se trasladaría también a la cercana localidad de Alba de Tormes en la que se reforzaron las defensas de su castillo desde el que, al igual que en los fuertes de Salamanca, se dominaba la línea del río y el acceso a su puente.
Esta hipótesis resulta avalada tanto por la descripción de José de Miranda, en su “diario de la evacuación del castillo de la villa de Alba de Tormes en el mes de noviembre del año 1812”, en en el que, entre otras cosas dice: “… los enemigos, en el año de 1809, ya por el local como por un torreón de toda consistencia, lo fortificaron para asegurar guarnición que conservase el puente y la villa,…”, como por la reseña incluida en la edición del día 18/07/1812 de el diario gaditano El Conciso, quien a su vez recogía la información que La Gaceta de la Regencia publicaba dos días antes y en la que se afirmaba que: “…Se han hallado grandes depósitos de pertrechos militares y vestuarios en los fuertes de Salamanca, cuyas obras, así como las de Alba de Tormes, han sido demolidas por disposición de lord Wellington. …”


Del análisis de lo aquí publicado parece desprenderse la existencia de cierto paralelismo en la consideración de las “obras” (entiendo que de defensa) de los fuertes de Salamanca y las de Alba de Tormes (entiendo que en su castillo).
En todo caso, tanto los unos como el otro corrieron la misma suerte, fueron demolidos por orden del duque de Ciudad Rodrigo, a la sazón general en jefe del ejercito aliado, perdiendo consistencia, de esta manera, la creencia popular que en Alba atribuye la destrucción del antiguo y magnifico palacio – castillo1 a la voladura que en su última retirada realizaría el ejercito francés; debiendo imputar ésta a una decisión estratégica aliada para evitar futuros atrincheramientos de las tropas napoleónicas, si bien no es posible determinar en su totalidad el alcance que en su destrucción pudiera achacarse al incendio provocado por el guerrillero salmantino Julián Sánchez “El Charro” en cumplimiento de la orden de demolición emitida por Wellington o a los estragos que sin duda sufrió en los combates desarrollados en sus inmediaciones y, muy especialmente, en el asedio del mes de noviembre de 1812, si bien existen documentos en los que ya se indica el estado de ruina en que se encuentra en estas fechas.


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1.- No muchos años antes, en 1.783, Antonio Ponz en su libro “Viage de España” describía el Castillo Palacio de Alba de Tormes en los siguientes términos:

“…

5) Al lado del Mediodía de la Villa está situado el Castillo, y Palacio del Excelentísimo Duque de Alba, incluida la habitación dentro del mismo castillo, y pocos se mantienen tan bien conservados, atendiendo a su antigüedad. En el patio principal hay galería alta, y baxa, con catorce arcos en cada una, y columnas caprichosas en la alta, figurando como cuerdas retorcidas entre istrias espirales desde la basa al capitel. Las columnas de la galería baxa son regulares pero con capiteles también caprichosos: a este modo es el trepado de la coronación, el antepecho, los arcos de la escalera, el pasamano hasta la galería alta, &c. La portada del Palacio tiene también infinitas de estas labores, con similitud a las de la portada principal de la Universidad de Salamanca, de la que di noticia á V.

6) Se entra en una pequeña galería, correspondiente a un balcón de dicha portada y se ve adornada con pinturas de animalillos, medallas, y lo demás que llaman de grotesco: desde esta pieza hay comunicación a otra redonda en el hueco de una de las torres de la portada, especie de gabinete, o tocador, toda pintada a fresco como la antecedente, y del mismo género de ornatos con su cupulilla dorada. El autor de estas obras parece que fue un Thomas de Florencia, según un letrero que hay en la pieza anterior, y dice: Illustrissimae Mariae Ferdinandi Ducis, conjugi cariss. & Comitis. Albae listicae fialiae felicissimae. Thomas Forentinus C. & D. No tengo presente si se llamó Thomas alguno de los hijos de Bergamasco, Fabricio, y Graneli, que pintaron las bóvedas de la Sacristía, y Capitulo del Escorial, conforme a las quales pinturas son estas que he referido a V.

7) Hay porción de cuadros repartidos en las piezas de este Palacio, que están bastante deteriorados: son de estilo flamenco, y juzgo que de Martín de Vios, o de su escuela. Parecen invenciones para pintar por ellas alguna bóveda: el mayor representa un congreso de los Dioses, y en los otros variedad de figuras, y adornos. Del mismo estilo son otra porción de cuadros de la historia de Moyses, y doce, que en figuras alegóricas expresan los meses del año. Las techumbres de algunas de estas piezas merecen observarse por sus labores.

8) También es cosa digna de verse la Armería, así por sus armas, y armaduras, como por las pinturas que adornan las paredes, ejecutadas por los mencionados Fabricio, y Graneli. Se representan tres batallas, en que fue General, y vencedor el gran Duque de Alba D. Fernando Álvarez de Toledo: una de ellas es, en la que quedó prisionero el Duque Mauricio de Saxonia, de quien se guarda allí mismo un busto de mármol

9) Se sale á una espaciosa galería, al Mediodía de este Palacio, adornada de seis columnas de mármol, y medallas con cabezas de la misma materia en las enjutas. Dentro de la galería se ven algunos bustos de bronce sobre pedestales…

10) …Resalta del edificio ácia el lado de Poniente un parage que llaman el Paseo, especie de espolón, ó terrado, enlosado de mármoles, sitio delicioso como la galería, por lo que desde allí alcanza la vista.

11) Me parece que tenían buen gusto los antiguos Señores de este territorio, de vivir en la referida habitación; porque ciertamente es muy apreciable, atendiendo al sitio elevado, que domina la vega por donde corre el inmediato Tormes ácia Salamanca. Es también prueba del gusto que tuvieron….”

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