viernes, 14 de marzo de 2008

9.- Toque a reloj suelto

LIBERACIÓN DE ALBA DE TORMES
26 de mayo de 1813
Durante la primavera de 1813, y a pesar de la reorganización de los ejércitos aliados, las tropas francesas mantienen la línea defensiva del Tormes haciéndose fuertes en las localidades de Alba de Tormes, Salamanca y Ledesma..
También parece existir otra línea que va desde San Martín de Trevejo, Doc. 5 por la Sierra de Francia, hasta Alba, que con una numerosa guarnición se encuentra perfectamente abastecida de ganado, víveres y provisiones, lo que origina frecuentes escaramuzas con las tropas españolas que intentan, y en alguna ocasión consiguen, hacerse con los pertrechos franceses. Doc. 6
Estas líneas se derrumbarán estrepitosamente ante el constante avance del ejército encabezado por Wellington.
En las primeras horas de la tarde del día 26 de mayo los habitantes de Salamanca aclaman al general Castaños que entra en la ciudad y establece en ella su cuartel general.
Mientras esto ocurre en la capital, D. Julián Sánchez “El Charro”, con sus “lanceros” llega a Ledesma que es evacuada por los franceses, y el general Pablo Morillo, al mando de la 1ª división del 4º ejército inicia un rápido ataque sobre las tropas que defienden Alba de Tormes.
Sus compañías de cazadores de la Unión y Doyle, en una arriesgada maniobra, ocupan el puente e impiden su voladura y Morillo entra victorioso en la villa a la que libera definitivamente de la opresión de las tropas imperiales francesas. Doc. 7-8-9


A partir de esta fecha Alba se sumerge en un lento y sombrío periodo de recuperación.
Sus campos asolados por el continuo trasiego de tropas, sus murallas derruidas; su esplendido castillo palacio apenas si conserva en pie su Torre de la Armería,… Alba ha quedado convertida en una jugosa cantera de la que, aún cincuenta años más tarde, se venderán sus piedras “a dos reales el carro”; pero esto,... esto será otra historia.

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