domingo, 4 de noviembre de 2012

La Cámara Agrícola: Una publicación del siglo XIX

Órgano de expresión de la cámara agrícola del partido judicial de Alba de Tormes, de la que toma su nombre, editó su primer ejemplar el 6 de noviembre de 1890 y, aunque en una primera etapa dedica la práctica totalidad de su contenido a la información del mercado agropecuario y a la exposición ideológica y organizativa de la asociación que lo promueve, poco a poco va dando cabida en sus páginas a noticias de ámbito local que, paulatinamente, irán adquiriendo un mayor peso especifico dentro de éste periódico que el 2 de agosto de 1893 publicaría su último número, dedicado a honrar la memoria de su director -José Sánchez González- cuyo repentino y prematuro fallecimiento daría al traste con un rotativo que durante casi tres años fue testigo, y también cronista, del diario acontecer de Alba de Tormes.

Ahora, 122 años después, y tras una laboriosa y casi artesanal tarea de digitalización, incorporamos a éstas páginas la totalidad de sus 147 números que, publicados en la última década del siglo XIX, han llegado hasta nosotros gracias al celo de  Florentino Gutiérrez, quien ha sabido conservar para las generaciones actuales –y confiamos que también para las futuras– la que creemos única colección completa existente de ésta publicación.

Mención especial merece también Jesús María García, investigador incansable de la historia y cultura albense, a quien agradecemos la colaboración que nos ha brindado para lograr la reedición telemática de éste semanario del que, en su día, nos dio noticia en un interesante artículo sobre la historia de la prensa en nuestra localidad, cuyo capítulo relativo a «La Cámara Agrícola» reproducimos a continuación para completar con él la presentación de ésta antigua cabecera periodística que ya puede descargarse desde nuestra hemeroteca.



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La Cámara Agrícola

Jesús María García García
Alba de Tormes: Páginas sueltas de su historia
Ediciones de la Diputación de Salamanca - 1991


«Toda asociación, tendencia política o iniciativa había de tener durante el siglo  XIX una voz periodística, o al menos intentarlo. Y como muestra valga este semanario albense que se publica todos los miércoles. «La Cámara Agrícola» será el «órgano de la (cámara) del partido de Alba de Tormes». La iniciativa, pues, nace en los agricultores albenses que en 1890 se sentían abrumados por los impuestos, desamparados por el gobierno de la nación, sobre todo por los acuerdos bilaterales con Estados Unidos[1]. Con la organización de una cámara agrícola pretenden presionar al gobierno para que atienda a la sufrida clase agricultora. Esta organización será la primera que se funde en España tan pronto como tienen noticia de un Real Decreto de 14 de noviembre de 1890 por el que se declare oficialmente la posibilidad de fundar diferentes asociaciones. Pero además hay otro motivo que les dará la oportunidad de llevar a cabo otro proyecto acariciado por los albenses desde 1884: constituirse en distrito electoral. Efectivamente, dicho decreto contempla que aquellas asociaciones (Cámaras, colegios, etc.) que sean capaces de obtener 5.000 electores podrán presentar un candidato a Cortes.

FUNDACION Y DOCTRINA
Pero no nos engañemos. Seguramente nuestra perspectiva de siglo XX imagina un grupo de labradores y agricultores desarrapados que solicitan una mejor distribución de las tierras, una mejora en las condiciones de vida, o cualquier otra reivindicación propia de nuestro siglo. Y nuestra perspectiva es errónea a todas luces. La Villa de Alba y su agricultura se reduce a una docena de terratenientes cuya visión del arado no deja de ser simbólica, gente que dedica más tiempo a sus galgos y tertulias en la Plaza de la Constitución (Plaza Mayor) que a sus maltrechas tierras. Nombres tan conocidos como Bordona, Zúñiga, Clavijo, forman el nutrido plantel de sufridos agricultores. Es precisamente al hijo de Miguel Sánchez Teruel, administrador del Vizconde de Garcigrande, el joven abogado José Sánchez González, quien se encargará de la dirección del periódico órgano de la asociación. El día 29 de octubre de 1890 queda constituida la Cámara Agrícola de Alba de Tormes con el firme propósito de defender y desarrollar «los intereses de las clases labradora y ganadera». Y el 6 de noviembre aparece el número 1 de «La Cámara Agrícola». En un principio, casi exclusivamente, se dedican sus cuatro planas a la exposición doctrinal y organización, así como a la información del mercado agrícola y ganadero. No hay que esperar mucho, no obstante, para que estas secciones periodísticas cedan terreno a noticias y artículos referentes a la villa. Hasta el punto de llegar a ser un noticiero albense.

ALBA SE VA A LAS CORTES
Estamos bajo la Regencia de Mª Cristina y el gobierno de los conservadores de Cánovas del Castillo. Da la impresión de que España ha encontrado acomodo político en un turno de gobiernos liberales y conservadores. En 1890 ha dado paso a los conservadores, pero no por mucho tiempo. En 1891 se disuelven las Cortes y tenemos nuevas elecciones. El sistema electoral se rige por el sufragio universal, (excluidas las mujeres) recientemente legislado por los liberales de Sagasta; pero junto a este sistema de sufragio universal, se permite, como ya se ha dicho, a las cámaras agrícolas, comerciales, etc. la posibilidad de formar una circunscripción autónoma con diputados propios. Es suficiente con encontrar 5.000 electores. Los «agricultores» albenses se mueven denodadamente en busca de 5.000 hombres mayores de veinticinco años para constituirse en circunscripción electoral. «La Cámara Agrícola» recoge cada semana los esfuerzos de los albenses que a pocos días de cerrar el plazo no llegan a más que a 4.000. Todos los pueblos de la Comarca son pateados, recorridos incansablemente, hasta conseguir el número requerido. ¡Al fin, la Cámara Agrícola de Alba de Tormes será la única de España que tenga un diputado! Pero, ¿quién? La Cámara elige a dos candidatos que intentarán en dura lid llevarse el ascua a su sardina: D. José María Espinosa y Villapecellín, vizconde de Garcigrande, y Francisco Gil Florido, candidato que venía presentándose por la circunscripción de Alba-Peñaranda y desque hemos tenido ocasión de hablar más arriba. Nuestro periódico apoya, por supuesto, al vizconde quien se laza con el triunfo por amplia mayoría. No es casualidad que en la España «caciquil» del XIX un título nobiliario, por pequeño que sea, consiga un triunfo político. Y, efectivamente, algo de caciquearía debió haber ya que D. Francisco Gil Florido no se conforma con los resultados y recurre a la Junta Electoral para que se revisen las elecciones. Pero sólo consigue la enemistad de una gran mayoría de los asociados. No conforme  aún con la decisión de Congreso y su Junta Electoral funda un nuevo periódico para la comarca albense de corta duración (posiblemente un par de número) que según «La Cámara Agrícola»  vino a llamarse «La Camarilla o media Cámara».
Así pues, Alba tiene un diputado en las Cortes como ambicionaba, aunque por poco tiempo, ya que en 1893 serán de nuevo disueltas las Cortes y otra vez los asociados a la Cámara vuelven a las urnas. Pero esta vez D. José María se presentará al Senado y dejará la candidatura de diputado a su hermano Luis, que siguió la misma suerte que el titular en anteriores comicios.
La Cámara Agrícola y su periódico, con un diputado en Cortes, alcanzaron un fuerte apoyo gubernamental, al igual que la Villa en esta movida época de idas y venidas políticas. El periódico desde entonces se convierte en un ferviente difusor de las ideas oficiales, a nivel estatal y local.


Plaza Mayor de Alba de Tormes  
(Imagen de la época)
LA VILLA DE LOS PROYECTOS
Según «La Cámara Agrícola» «vivimos por fortuna en una población de grande iniciativa, en la villa de los proyectos». Y efectivamente debió ser así. El Ayuntamiento de entonces tenía en cartera un proyecto de toma da aguas desde alguno de sus manantiales, que fue desestimado por falta de caudal. Igualmente, sudaron la gota gorda para conseguir el alumbrado eléctrico para el pueblo. Incluso se estudiaba un plan de urbanismo para realizar una «gran vía» que conectara la Puerta del Río con la Plaza de la Constitución. Contaban además con un presupuesto de 2.032 pesetas para el montaje de un reloj con torres en la Casa Consistorial, ya que el viejo reloj de Santiago se llevaba un buen pellizco del presupuesto en arreglos que realizara Félix Briz. En un principio el arquitecto diocesano y municipal señor Vargas diseñó una torrecilla con varias esferas en sus laterales. Pero las ganas no fueron acompañadas por la solvencia económica de las arcas municipales. Y tuvo que resolverse con una sola esfera y una espadaña para soportar las campanas. Eduardo Alvarez, uno de los fundadores y colaborador  de «El Teresiano», escribió entonces en «La Cámara Agrícola» un sabroso dialogo entre los dos relojes muy celebrado por los albenses. Especial gracia despertó «el gran balcón de oriente», como se llamó a la minúscula balconada que le adorna (3 de mayo de 1893).
Menos suerte tuvieron los albenses con la Estación de Ferrocarril pendiente de construcción en término de Alba y de la que ya hemos hablado más arriba.

¿QUIEN FUE MANTEROLA?
Más de un albense se habrá preguntado en diversas ocasiones a la vista de la calle que sube hacia el «bulevar» quien sería Manterola para tener una calle a su nombre. «La Cámara Agrícola» nos da cumplida satisfacción sobre el caso por coincidir en su corta vida con los acontecimientos que relataremos a continuación.
D. Vicente Manterola era conocido orador religioso y político[2], por sus furibundos ataques a liberales y republicanos desde una postura tradicionalista y conservadora. Sus elocuentes sermones desde el púlpito enfervorizaban a los feligreses. Y estos méritos fueron suficientes para que predicara durante la Santa Teresa de 1891 en la villa.
Cuando se disponía el día 21 de octubre a subir de nuevo al púlpito cayó gravemente enfermo, para morir en el convento de los Padres Carmelitas el día 24 a las 7 horas 55 minutos de la mañana. Gran conmoción produjo esta súbita muerte en la villa. Según nuestro periódico, la compañía de teatro suspendió su función y todos los relojes y campanas de la Villa redoblaron apenadamente. Incluso el director de la Banda Municipal Sr. Santafé compuso una marcha fúnebre que se tocó durante el entierro. A decir verdad toda la prensa nacional se hizo eco de la noticia. Presidió el funeral el mismo Sr. Obispo de Salamanca, P. Tomás de la Cámara, y el Ayuntamiento de Alba le dedicó una corona en nombre del pueblo.
En «La Cámara Agrícola» se abrió una suscripción popular para levantarle un sepulcro en la Iglesia de las Madres, pero, a pesar de sus esfuerzos, no consiguió más que una lápida funeraria en el cementerio. Y como recuerdo para la posteridad, único recuerdo, la corporación decidió dedicarle una calle.
Así pues, D. Vicente Manterola y Pérez preclaro cantos de las glorias de Santa Teresa de Jesús se convirtió en flor de un día y olvido general.

LOS ALBENSES SE DIVIERTEN
Junto a las tertulias del recién inaugurado Casino  Obrero e interminables paseos por la Plaza, la otra gran diversión de los albenses era el teatro. Cualquier ocasión festiva –Ferias de San Antonio, Santa Teresa o la llegada de la primavera– resultaba acomodada para celebrar una velada teatral. Generalmente eran compañías nacionales las que traían chispeantes zarzuelas de gran aceptación popular; pero las más de las veces el director de la banda municipal y profesor de música, Sr. Santafé obsequiaba al público con una velada musical. Sin duda fue éste uno de los más activos personajes de la época. Además de dirigir la banda, formó un coro de jóvenes y una rondalla que interpretaba en el teatro fragmentos de zarzuelas. Y después de la velada, en el mismo teatro, se organizaban divertidos bailes. Lo demás era tedio y aburrimiento. Porque lo que es en fiestas populares el Municipio no se estiraba demasiado. Veamos como curiosidad el presupuesto de las Fiestas Patronales de 1891:


Funciones religiosas….…. 125 pesetas
Limosnas y bonos………… 125 pesetas
Fuegos artificiales…..….… 300 pesetas
Toretes……………..…………. 250 pesetas
Cucañas……………………….… 25 pesetas
Templete…………..………..… 75 pesetas
Programas y anuncios…... 125 pesetas
Tamboril y dulzaina…….…. 75 pesetas
Iluminación….…………………. 50 pesetas
                                       ────────────
TOTAL………………………... 1.150 pesetas

La distribución del presupuesto no necesita comentario.

Y PUNTO FINAL
El veinticinco de julio de 1893, cuando «La Cámara Agrícola» cumplía su número 146, muere prematuramente a sus 23 años de edad el director del semanario José Sánchez González. El número está dedicado por entero a llorar su muerte. Y con él muere también «La Cámara Agrícola» el 2 de Agosto de 1893. La antorcha de la asociación de agricultores, como dejamos dicho, será retomada por «El Teresiano».

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[1].- Ya en 1884 los agricultores albenses habían denunciado en «El Progreso» de Salamanca el perjuicio que estos acuerdos ocasionarían a los productos nacionales.
[2].- Nació en San Sebastian (1833). Fue diputado por Guipúzcoa en las cortes constituyentes de 1869. Al ser aprobada la libertad religiosa a la que combatía, se puso al servicio del carlismo. Estuvo durante varios años exiliado y a su vuelta gano una canonjía en Toledo.»

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