jueves, 23 de noviembre de 2017

Plaza Mayor


La plaza ya dispone de fuente y jardín central, pero
aún no la adornan las palmeras que la caracterizan.
(Imagen previa, aunque cercana, a 1927)

Remembranza de la Plaza de Alba
Nicolás Miñambres

Corrían otros tiempos. Tiempos de frío y más desesperanza. Pero, tal vez, éramos más felices a pesar de la pobreza y de un cielo  despiadado en invierno. Por ello, las bellas mansiones de la plaza de la villa y los muros del Ayuntamiento impresionaban mirando al saliente o al mediodía…Y el resto de las casas, eran seguramente eco de un decrépito pero bello Modernismo. De aquel Modernismo que cantaba…Entre los gestos del mundo / recibí el que dan las puertas. / En la luz yo las he visto /o selladas o entreabiertas / y volviendo sus espaldas / del color de la vulpeja. Y se preguntaba el poeta: ¿Por qué fue que las hicimos para ser sus prisioneras? No tiene puertas la plaza de Alba, todo es camino y apertura hacia la luminosidad. Sobre todo, cuando allá por Santa Teresa, el férreo y elemental Toro de fuego cabriolea chisporroteando  con sus ruedas 
Ni siquiera el jardín que contemplamos oscurecía entonces el resplandor del sol. Tímidos rosales, de rosas variadas, a buen seguro oscurecían su agua y su verdor. Era un espacio sumido en la humildad. El cielo era alto, distante lejano…sólo para mirarlo esperando la lluvia
Tuvimos que esperar hasta 1927, como la bella Generación de los poetas, para cubrir su luminosidad con las palmeras de Levante, llegadas de Elda, dicen los papeles volanderos. Llegaba el verdor permanente y enhiesto. Aun llegadas del verdor del Mediterráneo, nunca las palmeras doblaron su talle; ahondaron en su majestad vegetal Siempre era primavera en la plaza. Cuando el verdor sucumbía, salvado por el verdor de los pinos y el pardo de las encinas, las palmeras agitaban sus ramas y servían de humilde guarida a los pardales y otras aves. Era bello verlas en invierno, manteniendo el tipo vegetal… cuando sucumbían el resto de los árboles. 
Desde entonces la Plaza de Alba fue otra plaza. El macizo terrenal se alzaba de la tierra casi hasta los tejados, en símbolo de feliz sobrenombre. La plaza fue otra, como algo que se levantaba hacia el cielo, a donde se dirigían los pináculos de las tierras de Alba. Alba era otra, como la vida, como los márgenes y orillas del Tormes de Garcilaso. Como la veleta que siempre marca el norte. 
O tempora, o mores. Pero el recuerdo embellece e idealiza el pasado. Por eso tal vez los humanos seguimos viviendo felices en nuestra inopia provinciana.

4 comentarios:

  1. Palmeras que por cierto viven de milagro pues la testarudez de un empleado municipal en podarlas en plena actividad vital julio-agosto va a terminar con ellas, pero lo malo es que se lo consiente quien no debe de consentir.

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  2. Ángel González Pérez28 de noviembre de 2017, 18:45

    He intentado imaginarme alguna vez cómo sería la plaza sin ese adefesio puesto ahí en medio, mitad jardín mitad fuente, carente de valor ornamental o decorativo y sin ninguna utilidad para disfrutar de la sombra, la frescura y el verdor en los calurosos días veraniegos. Sin duda su eliminación daría más amplitud y espacio a una plaza ya de por sí bastante reducida.
    Siempre he visto ese jardín-fuente como un obstáculo en el acontecer diario de los albenses que transitan por allí, un estorbo en las procesiones, verbenas, pregones… impidiendo que la riada de gente se entremezcle, se junte, se funda sin poder “hacer piña” en este tipo de manifestaciones colectivas tan genuinamente populares. Pocas veces —por no decir ninguna— ha resultado un éxito la actuación de cualquier grupo musical en la plaza. ¿Por qué será?
    Me he imaginado que ese estorbo desaparecía de un plumazo y en su lugar podíamos ver tallados en el suelo algunos versos de este poema de Vicente Aleixandre titulado “En la plaza”:
    “Hermoso es, hermosamente humilde y confiante, vivificador y profundo,
    sentirse bajo el sol, entre los demás, impelido,
    llevado, conducido, mezclado, rumorosamente arrastrado.
    (…)
    Era una gran plaza abierta, y había olor de existencia.
    Un olor a gran sol descubierto, a viento rizándolo,
    un gran viento que sobre las cabezas pasaba su mano,
    su gran mano que rozaba las frentes unidas y las reconfortaba.
    (…)
    Allí cada uno puede mirarse y puede alegrarse y puede reconocerse.
    (…)
    Entra en el hervor, en la plaza.
    Entra en el torrente que te reclama y allí sé tú mismo.”

    ¿Se atrevería nuestro ayuntamiento a eliminar el espantajo cambiándolo de ubicación?

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    1. Yo pienso que no se atrevería pues gran parte de ese adefesio fue culpa suya, siempre hubo jardín e incluso mayor que este eso si en los tiempos modernos, pero jardín de verdad con setos, Rosales y buenas plantaciones de todo tipo de flores, ahora parece una especie de Prado con pequeños ramilletes de flores.
      En cuanto a la fuente también la hubo siempre, claro está en los tiempos modernos pero era una fuente más pequeña con un aspecto de roca volcánica conseguido ese efecto a base de escoria de fragua, aquello que llegó a llamarse moco de herrero y que no era de molesta como la actual pues no producía ruido.
      En cuanto a la iluminación no puede ser peor y más inadecuada en un entorno patrimonial como es su ubicación, es una iluminación del tipo de terminal de aeropuerto, cárcel o estadio, no se a quien se le ocurriría tal disparate.
      De todos modos el ambiente y atractivo de la Plaza Mayor de entonces era muy diferente, los grupos musicales en fiestas no ocupaban el volumen y superficie de ahora y el volumen de sonido tan perjudicial como el de ahora, pero amigo es la moda, no hay calidad musical y se suple con cantidad.
      Nunca fue un estorbo aquel jardín para nadie sino todo lo contrario, fue un gran atractivo y un elemento ornamental muy apreciado y esa plaza sin jardín me parecería bastante insulsa propiciando aún mucho más el abuso de las terrazas de los bares que ocupan lo habido y por haber con la seguridad de que no pagan por ello.
      Pienso que sería una barbaridad eliminar ese jardín y lo que si se debería de hacer es remodelarlo para que sea un jardín de verdad eliminando esa horrorosa fuente y la no menos horrorosa iluminación.

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  3. ¿ Solo el abuso de las terrazas de bar en la plaza? Y el abuso de las placas ilegales de vados de cocheras que??? Hay que dar una vuelta por el pueblo y ver la cantidad de placas falsas que hay, es vergonzoso y no se como se puede llamar eso si trato de favor, predilección o abuso, pero es una injusticia como un tren de grande.
    Somos unos pocos los que pagamos las placas legales y muchos los que las tienen ilegales, no se para que tanta policía, que se den una vuelta y comiencen por la Calle Zamora ahí ya hay alguna y encima de quien es???.
    Pero después de todo no se puede llamar abusones a estos que las utilizan sino a quien se lo consiente.
    Señores del Ayuntamiento demuestren que son justos y gobiernan para todos y dejen de preocuparse por buscar fantasmas a la oposición.

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