jueves, 9 de diciembre de 2010

¿Ciudad de Alba de Tormes?

Ya hace algún tiempo que cayó en mis manos una edición digital del decimonónico periódico La Iberia, del que fuera director Práxedes Mateo Sagasta.

De su portada, en la que se puede leer la fecha del jueves 6 de agosto de 1884, me llamó poderosamente la atención la siguiente reseña:

« … …
Firma de S.M.
──────
S.M. la Reina ha firmado ayer en San Sebastian los siguientes decretos:
Marina.
- Ascendiendo a comandantes…

Guerra.
- Concediendo cruces del Mérito Militar....

Gobernación.
- Concediendo honores de jefe de Administración a D. Mateo del Val
- Concediendo titulo de ciudad a los pueblos de Briviesca y Alba de Tormes, y tratamiento de Excelencia a sus Ayuntamientos.
- Modificando ...
… … »


La noticia me resultaba por completo desconocida. Si sabía lo de su Excelentísimo Ayuntamiento pero jamás, hasta aquel momento, había oído que Alba de Tormes contase con el titulo de ciudad. Nunca había leído a ninguno de sus muchos estudiosos que se le hubiese concedido este reconocimiento.... No se,... había algo en esta información que me resultaba extraño.

Trate de profundizar en su contenido interesándome por la identidad de la Reina que firmaba el decreto. No podía tratarse de Isabel II, cuyo reinado finalizó en 1868, por lo que solo quedaba como alternativa la Regencia de Maria Cristina, aunque esta resultaba imposible de todo punto en el año 1884, en el que aún vivía, y reinaba, Alfonso XII.

Por otro lado, al fijarme con más detenimiento, pude comprobar un nuevo anacronismo: el 6 de agosto de 1884 coincidió en miércoles en lugar del jueves que se especificaba en la fecha de la publicación.

La verdad es que no encontraba explicación alguna, por lo que busqué en otras fuentes a través de la burgalesa localidad de Briviesca, unida a Alba de Tormes en la misma noticia, y allí, en la Web Oficial de su Ayuntamiento, localice la siguiente afirmación:

«... el 16 de agosto de 1894, gracias a las gestiones de Eduardo Martínez del Campo, senador real, se le reconoce a Briviesca con el título de ciudad».

Aunque sin mención alguna para Alba, lo cierto es que en la fecha que aquí se citaba se apreciaban mayores visos de verosimilitud. El 16 de agosto de 1894 si que coincidió en jueves, y por entonces ya ocupaba la Regencia de España Maria Cristina de Habsburgo, que la desempeñó entre los años 1885 – 1902 durante la minoría de edad de su hijo Alfonso XIII.

De vuelta a La Iberia, y tras realizar una ampliación de la imagen, procedí a analizar con sumo detenimiento la fecha que figuraba en aquella edición y a compararla con la nueva de referencia.

De este análisis bien podía deducirse la falta de un digito antes del 6 que indicaba el día de su publicación, lo que podría validar el 16 de agosto facilitado por el Ayuntamiento de Briviesca. En cuanto al año también pude apreciar una diferencia en el trazo entre el 8 de las centenas y el de las decenas, llegando a la conclusión de que este último, originariamente, podría haber sido un 9 distorsionado por un corrimiento de tinta. Si estas deducciones fuesen acertadas ambas fechas coincidirían, pudiendo ser correcta la del 16 de agosto de 1894 como fecha de firma del decreto.

Llegado a este punto se hacia necesario comprobar la veracidad de esta hipótesis.

Al tratarse de un decreto real tendría que haberse publicado en la Gazeta de Madrid, equivalente en la época al actual Boletín Oficial del Estado, por lo que indagué en ediciones de fechas inmediatas y así en su número 232 de 20 de agosto de 1894 encontré la confirmación que buscaba:

« ……

MINISTERIO DE LA GOBERNACION
──────
REALES DECRETOS

Queriendo dar una prueba de Mi real aprecio á la villa de Bribiesca, provincia de Burgos, por el aumento de su población y desarrollo de su agricultura y comercio;

En nombre de Mi Augusto Hijo el Rey D. Alfonso XIII, y como REINA Regente del Reino,

Vengo en conceder á la expresada villa el titulo de ciudad y á su Ayuntamiento el tratamiento de Excelencia.

Dado en San Sebastián á diez y seis de Agosto de mil ochocientos noventa y cuatro.

MARIA CRISTINA
El Ministro de la Gobernación,
Alberto Aguilera y Velasco

──────

Queriendo dar una prueba de Mi Real aprecio á la villa de Alba de Tormes, provincia de Salamanca, por el aumento de su población, desarrollo de su agricultura y comercio y fomento de su instrucción popular;

En nombre de Mi Augusto Hijo el Rey D. Alfonso XIII, y como REINA Regente del Reino,

Vengo en concederle al Ayuntamiento de la expresada villa el tratamiento de Excelencia.

Dado en San Sebastian á diez y seis de Agosto de mil ochocientos noventa y cuatro.

MARIA CRISTINA
El Ministro de la Gobernación,
Alberto Aguilera y Velasco

──────

MINISTERIO DE ULTRAMAR
…… »


Allí estaba el decreto que venia persiguiendo y, pese a lo esperado, tras su lectura pude comprobar como la errata en una fecha se había convertido en una inexactitud de mayor calado, un grave error en el contenido de la primitiva noticia donde se informaba de la concesión del titulo de ciudad a Alba de Tormes cuando tal reconocimiento nunca llegó a producirse.

Al fin todo parecía aclarado, sin embargo... aún me quedaba una duda:
¿Acaso faltaría por descubrir un último equivoco?

El titulo de ciudad no parecía ser, únicamente, una “graciosa concesión real”, sino que se otorgaba teniendo en consideración determinados merecimientos.
En base a esto ¿Como entender, pues, que de las dos localidades distinguidas obtuviese un menor reconocimiento aquella a la que se atribuían mayores méritos?¿Podría haberse producido alguna omisión en la publicación del decreto? ¿Podría tratarse de una interpretación incompleta en los reales propósitos de reconocimiento hacia Alba de Tormes?

Sea como fuere, lo cierto es que aquella ciudad que se vislumbraba tras la lectura de La Iberia se esfumó con la comprobación realizada en La Gazeta de Madrid, manteniendo desde entonces su rango de milenaria y cuasi universalmente conocida Villa de Alba de Tormes.

1 comentario:

  1. Ya te he dicho muchas veces que lo que "casi" siempre es verdad en los periódicos es el PRECIO, en la fecha de equivocan a menudo; lo que dicen... cada siglo una verdad. Abrazos.

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