viernes, 31 de diciembre de 2021

A diez años del centenario de Sánchez Rojas

Otro 31 de diciembre; los años, los lustros, las décadas, transcurren inexorablemente. Parece próximo el año 2006 cuando se inauguraba una exposición, en Alba de Tormes, conmemorando el 75 aniversario del fallecimiento de José Sánchez Rojas en Salamanca, en cuya organización participaron, entre otros, la Casa-Museo Unamuno, la Biblioteca General de la Universidad de Salamanca y la Diputación salmantina. En el centenario resulta obligado organizar otra más amplia, a desarrollar en la ciudad de Salamanca, que muestre las distintas facetas de su actividad a lo largo de sus cuarenta y seis años de vida. Y lo es porque cada vez son menos los que, de un modo u otro, conocieron personalmente a este autor unamunesco y salamanesco que ha dejado su huella en la historia del periodismo, de la bohemia, la literatura y la traducción de obras italianas. 

A pesar de todo, el calado de su obra, el contenido y la calidad de sus trabajos, su compromiso con el arte, la literatura, el periodismo, la libertad, Salamanca, España e Italia han dejado un rastro imperecedero. Sus relaciones literarias son innumerables; entre otros, con Unamuno, los hermanos Machado, Azorín, Emilia Pardo Bazán, Armando Palacio Valdés; con los italianos Beccari, Papini, Croce, Puccini, Carducci…  Las tendrá con el arte a través de Juan Cristóbal, Gustavo de Maeztu y su gran amigo Julio Romero de Torres.  En el terreno político, con Unamuno, Indalecio Prieto o Julián Besteiro. Se enfrentará con los aliadófilos en la Primera Guerra Mundial, criticará la censura, la monarquía, la dictadura… 

Siempre empleará con maestría su mejor aliada: la palabra, ya sea escrita en artículos, semblanzas, paisajes, crónicas, o hablada en discursos, conferencias, mítines, emisiones radiofónicas, incluso en algún cuplé en memoria de Tomás Bretón. Llevará en su pluma y en sus labios a su tierra, Alba y Salamanca, la región leonesa, España, y a sus amigos, en especial sus maestros, Unamuno y Dorado Montero allá donde vaya, sea Italia, Francia, Suiza o donde lleguen sus escritos: Gran Bretaña, Italia, Portugal, Estados Unidos o Hispanoamérica.

Sí, Sánchez Rojas es un Quijote bohemio español, un Quijote peculiar, sanchezrojiano, que convierte en lema las palabras del universal: “las obligaciones de las recompensas de los beneficios y mercedes recibidos son ataduras que no dejan campear el ánimo libre”. Libre, ligero de equipaje recorrió la vida y los caminos de España teniendo siempre presente su Salamanca y a los suyos, siguiendo un lucerito saltón y corredor que le guio a la eternidad.


Miguel Ángel Diego Núñez
Autor del libro
“Regionalismo y regionalistas leoneses del siglo XX (una antología)”

90 aniversario de la muerte de Sánchez Rojas

Muerte de un gran escritor
José Sánchez Rojas

Ha muerto José Sánchez Rojas. No hace muchos días publicábamos su retrato en estas columnas para congratularnos de una honrosa distinción oficial que como escritor —y escritor liberalísimo— había recibido al designársele cronista de las pasadas fiestas republicanas con motivo de la toma de posesión presidencial. Bien lejos estábamos de pensar que pocos días después tendríamos que poner conmovidos al pie del retrato de Sánchez Rojas las líneas de un suelto necrológico.
Sánchez Rojas, que muere joven, era un magnífico cronista, un excelente escritor. En la colección de LA LIBERTAD quedan elocuentes pruebas de esa virtud de literato y de periodista que poseía Sánchez Rojas.
Viajero incansable por las tierras de África, a la manera de «Azorín», del cual había cierta influencia en su pluma, que no disminuía en nada su bien definida personalidad, José Sánchez Rojas deja bellísimas páginas en que recoge sus emociones de peregrino. Ciudades históricas, pueblos castellanos, tipos, costumbres, están reflejados por Sánchez Rojas en su abundante y repartida colaboración por las publicaciones más importantes de España y América. Entre los libros que publicó Sánchez Rojas, uno de los que mayor éxito obtuvo fue «La perfecta novia».
La figura simpática de impenitente bohemio de Sánchez Rojas, tan familiar y querida en tertulias y Redacciones, será echada muy de menos. En los pasillos del Congreso, sobre todo, faltará, con la muerte de Sánchez Rojas, uno de los rostros más asiduos.
Descanse en paz el ilustre escritor y quede aquí constancia del sincerísimo pesar que hemos experimentado al conocer la muerte del buen camarada.
Alba de Tormes, que le vio nacer, acoge sus restos con el amor que hijo tan ilustre merece.

La Libertad (01-01-1932)

miércoles, 29 de diciembre de 2021

¡Lástima!

Concluyeron las obras de restauración y adecentamiento de la iglesia parroquial de San Pedro en Alba de Tormes y… ¡lástima!, no solo se olvidaron de quitar, o cubrir definitivamente una lápida que recuerda a los caídos de uno solo de los bandos que combatieron en nuestra última guerra civil, sino que han retirado un cartelón que desde hacía unos años la cubría, quedado, por tanto, a la vista de cuantos por allí transitan e hiriendo la sensibilidad de muchos de ellos.

¿No es hora ya de dejar de recordar únicamente a una parte de aquellos que, bien por convencimiento, o bien obligados por encontrarse en una de las zonas contendientes, participaron en aquellos acontecimientos tan lamentables?   

lunes, 27 de diciembre de 2021

1931 – 1936 Sánchez Rojas y Unamuno

 Como en años anteriores, Miguel Diego Núñez, asiduo colaborador de esta página, quiere recordar desde ella el aniversario del fallecimiento de Sánchez Rojas y de Unamuno, remitiéndonos, en esta ocasión, la evocación que de ellos había Rufino Aguirre Ibáñez desde la portada de El Adelanto del 31 de diciembre de 1948.


1931 – 1936 Sánchez Rojas y Unamuno

«Se cumplen hoy los aniversarios de la muerte de José Sánchez Rojas y don Miguel de Unamuno. Para nosotros, salmantinos enamorados de lo nuestro, la reiteración con que año tras año rememoramos esta fecha, es tanto como la expresión de una congoja qué no hemos podido dominar aún. Nos duele su recuerdo con la intimidad que nos complace evocarlos ahora como los vimos entonces, en aquellos momentos crepusculares cuando ni ellos ni nosotros sabíamos que la muerte arrojaba ya su pálida sombra sobre los rostros de los que la gubia del tiempo había descarnado anticipadamente para la medalla definitiva de la historia. Más todavía que si su representación literaria poética o filosófica, tienen un relieve humano excepcional para todos los que estuvimos unidos por el afecto y la admiración a sus reacciones vitales. Verlos vivir y pensar; pasear con ellos y escuchar la catarata de palabras de sucedidos, de anécdotas del uno, y las ideas, los poemas y lucubraciones meditativas del otro, era un hermoso espectáculo humano que no olvidaremos nunca.

Sánchez Rojas era como un cohete; se deshacía en una airosa pirotecnia verbal con la esplendidez de un millonario que derrochase su caudal por el placer de alegrar a la gente que le rodea. Con lo que él maltrataba, de ingenio en las tertulias del café o de la redacción, otros vivirían en la holgura y hasta en la opulencia. No guardaba nada para sí, con aquel franciscanismo de la absoluta pobreza, que tenía el supremo valor de su naturalidad. No había comedia, ni mucho menos farsa alguna en su desdén por todo lo suntuario: vivir, para Sánchez Rojas, era sólo moverse, ir de aquí para allá, enterarse de todo, hablar y comentar con la agudeza de su ingenio igual las menudas cosas provincianas que los grandes acontecimientos mundiales. Todo, desde el epicentro de los acontecimientos a los que, de una manera u otra, parecía estar siempre ligado. Las preocupaciones que la vida trae a los demás, las había eliminado Sánchez Rojas con un gracioso y heroico corte de mangas: desconociéndolas.

Sus últimos días, fueron, realmente, maravillosos en este aspecto. Pocas veces le vimos más locuaz, más feliz de expresión ingeniosa y hasta sarcástica. Vivía unos meses de euforia y actividad relampagueante, metido en no sé cuántos proyectos y planes para el futuro. Sin duda alguna, pasaba por el ciclo lúcido y exaltado de la parálisis general progresiva y fulguraba su talento con los más bellos y asombrosos relumbres. Pensándolo bien, tal vez había en su rostro más descarnado y, sobre todo en sus ojos más turbios, una como fatiga más acentuada que trataba de ocultar con un esfuerzo voluntarioso y difícil. Parécenos ahora, que más de una vez se nos ocurrió la idea de asistir al final de un drama y que de un momento a otro iba a caer el telón sobre aquella vida más dramática, en fondo del fondo, que cualquier representación teatral. Pero no sé si esta impresiona es de antes o de después de su muerte; durante muchos días me acompañó esta congoja y la sugestión de haberle visto muerto cuando todavía fumaba su eterna colilla humeante sobre los divanes de Novelty.

Don Miguel tenía ya en los últimos tiempos el rostro más fino de Zurbarán que nunca. Aún era el vasco fuerte, conocido como incansable andarían y conversador infatigable; pero, a veces, don Miguel sé abstraía en la conversación y dejaba que los demás desflecasen los comentarios sin una réplica. Los que tuvimos en ocasiones la fortuna de formar parte de su auditorio reducido, sabemos que los silencios de don Miguel eran excepcionales. Apagado el fulgor momentáneo de sus diatribas políticas contra tirios y troyanos, Unamuno caía en una especie de sopor y la mirada se le marchaba tras los ensueños de siempre. Su voz aparecía como cansada y hasta titubeante. Salvo los raros momentos de exaltación qué, recordaban al Unamuno de años atrás, podíamos ver en él una ternura como de abuelo de todos nosotros, tolerante y paternal, que nos permitía tirarle de las barbas: quiero decir, contradecirle y negarle la razón en las discusiones.

Comenzaba sabiéndolo o ignorándolo a despedirse, de las cosas. Tal vez por eso, don Miguel volvía a recrearse en la poesía, para descansar de su actitud combatiente, a la que el destino no su vocación le arrastró hasta el final de sus horas. Eran los poemas de su "Cancionero”, que en gran parte sigue inédito, lo que por entonces llenaba sus días de contenido espiritual. Siempre fue don Miguel, sobre todo, un acendrado, difícil y nada musical poeta: retornaba ahora a la prístina fuente de su inspiración manadera, a los motivos de su agonía perenne, a dialogar con el misterio del más allá que comenzaba a señalarle con el dedo. Y en esto, en la poesía, se le disolvía a don Miguel la amargura y el dolor de la Patria, convulsiva y tormentosa.

"Sosiega un poco, corazón, la mano
de la boca, y escucha: no estás solo.
Si, ya sé que te, miran en silencio
las otras bocas, mas no tienen ojos...
Échate, corazón, en el sendero,
arrópate un momento con el polvo,
duerme una noche del Señor siquiera,
una noche en que calle y pase todo...
¿Y si no te despiertas? ¿Dónde? Dime.
¿En tu pueblo, en su pueblo generoso?
Mañana..., ayer..., quién sabe..., no sé nada...
Aquieta, corazón’, la manó un poco."

Cuando don Miguel nos recitaba, trémulo y fatigado, este poema, ya andaba buscando la noche en qué dormiría su único sueño silencioso, tranquilo y confortador: el sueño eterno, que el Señor abriga con su mano, y la paz que no lograron alcanzar en vida su corazón y su cabeza, siempre en agónica contradicción, en lucha constante, en penosa disconformidad.»

sábado, 18 de diciembre de 2021

Conferencia de Manuel Diego Sánchez

“¡Vuelve Teresa! Alba de Tormes en el III Centenario de su canonización, 1922” es el título de la disertación con la que Manuel Diego (OCD) prologará la programación que desarrollará el ayuntamiento albense para conmemorar los próximos centenarios de la canonización de Teresa de Jesús y de su doctorado honoris causa otorgado por la Universidad de Salamanca, que se desarrollará a lo largo del año 2022.

La conferencia tendrá lugar el día 23 de diciembre, a las 20:00 horas en el Teatro de la Villa.


viernes, 10 de diciembre de 2021

El crimen de Galisancho

 Fue un 10 de diciembre –viernes como hoy– del año 1897 cuando se perpetró el último ajusticiamiento en Alba de Tormes. En aquella fecha subieron al patíbulo –levantado en el solar ahora ocupado por el Centro Escolar albense– Riscas y Capolo, condenados “al palo” por el asesinato de Santiago Santero, cura párroco de la vecina localidad de Galisancho.
Recientemente, David Corral, administrador de la página amiga Alba de Tormes en la História (Ir) ha confeccionado un relato videográfico dedicado a este acontecimiento que mostramos a continuación.

Documentos relacionados: 
  • Un patíbulo a la sombra del Castillo (Ver): Entre el Tormes y Butarque, 10-12-2008 (Ver)

lunes, 15 de noviembre de 2021

El Ventorro

Una vez más, el programa divulgativo de Rtve Aquí la Tierra se ocupa de Alba de Tormes para dar a conocer a sus espectadores una de sus industrias centenarias en un reportaje emitido el pasado 16 de septiembre que desde hoy incorporamos a nuestros contenidos.

lunes, 8 de noviembre de 2021

Nuevo libro de la B.T.A

Tras año y medio de interrupción forzada de sus publicaciones como consecuencia de la pandemia que colapsó casi en su totalidad el normal devenir de la sociedad española y mundial, la Biblioteca de Temas Albenses retoma su actividad y saca a la luz un nuevo libro, el decimoprimero, en el que su autor, Manuel Cojo Marcos, recopila una serie textos y poesías que por estar directamente relacionados con nuestra localidad o haber sido escritos por autores cercanos a ella, merecen, según su criterio, conformar esta Segunda Parte de Alba de Tormes en la Literatura que será presentada a las 13 horas del próximo domingo, 14 de noviembre, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento albense.

sábado, 9 de octubre de 2021

Programa de fiesta de Santa Teresa: Octubre 2021

Jueves, 14 de octubre
11:00
Reconocimiento a la persona de mayor edad del municipio: Rosalía Dueñas Martín. Lugar: Residencia Santiago y San Marcos
12:00 Salida de Clausura de la Imagen de la Santa. Lugar: Plaza de Santa Teresa
12:30 Santa Misa. Lugar: Iglesia de la Anunciación
20:00 Santa Misa. Lugar: Iglesia de la Anunciación
21:00 Pregón y Chupinazo a cargo de: Personal Socio Sanitario. Lugar: Plaza Mayor
21:30 Concierto: “Tributo Real”. Lugar: Plaza Mayor

Viernes, 15 de octubre (Día de Santa Teresa)
12:30
Santa Misa Pontifical presidida por el Sr. Obispo de Salamanca. Lugar: Iglesia de la Anunciación
13:30 Actuación: Arys Cuarteto. Lugar: Plaza Mayor
17:00 Ofrenda floral con recital de poesía. Acompañados por el grupo Kyria. Lugar: Plaza del Peregrino
18:30 Procesión de la Imagen de Santa Teresa
19:30 Vulkano Kids 1º pase. Lugar: Plaza Mayor
20:00 Santa Misa de la Novena. Lugar: Iglesia de la Anunciación
22:00 Vulkano Kids 2º pase. Lugar: Plaza Mayor

Sábado, 16 de octubre (Día de las peñas)
Jornada de liga de Alba de Tormes CF. (10:30 Alevin A vs Cabrerizos CF; 12:30 Prebenjamin vs CD Doñinos; 13:30 Infantil vs CDF Helmántico; 16:00 Cadete vs CD Jai Alai). Lugar: Campo de la Dehesa
12:00 Charanga a cargo Afinados. Lugar: Puntos fijos establecidos
12:00 Juegos tradicionales. Lugar: Parque Espolón
12:30 Santa Misa. Lugar: Iglesia de la Anunciación
13:00 Partida simultanea Ajedrez. La joven albense Lucia Sánchez, campeona absoluta de Castilla y León, se enfrentará a 15 aficionados. Lugar: Plaza Mayor
14:00 Comida Juventud y Peñas: Paella (Venta de tickets: 1€). Lugar: Plaza Mayor
16:00 Partido Liga Nacional Futbol Sala: Piensos Duran Albense vs Leis Pontevedra. Lugar: Pabellón Municipal
17:00 Campeonato de Ajedrez: Categorias: Sub- 8, Sub-10, Sub-12, Sub-14, Absoluta. Lugar: Casa Molino
18:00 Corrida de Toros. Lugar: Plaza de Toros
20:00 Santa Misa. Lugar: Iglesia de la Anunciación
20:30 Concierto: Valeria Castro gira Chiquita. Lugar: Teatro de la Villa Ducal (Precio entrada: 10€ destinada a la asociación “Proyecto Hombre”)
22:30 Concierto “Tributo al Barrio”. Lugar: Plaza Mayor
24:00 Verbena a cargo de la Grupo “Radar”. Lugar: Calle Edades del Hombre.

Domingo, 17 de octubre (Domingo de las Mozas)
08:00
Santa Misa. Lugar: Iglesia de la Anunciación
10:00 Final de tenis. Lugar: Pistas de Tenis
12:00 I Concurso de equitación de trabajo. Prueba de velocidad organizado por la Asociación “Alba Ecuestre”. Lugar: Plaza de Toros
12:00 Charanga el Bombazo. Lugar: Puntos fijos establecidos
14:00 Espectáculo Folclore Charro. Lugar: Plaza Mayor
18:00 Capea. Organiza: Asociación Taurina 15 de Octubre: Amenizada por charanga la Clave. Lugar: Plaza de Toros
20:00 Santa Misa. Lugar: Iglesia de la Anunciación
21:00 Concierto “Malas Compañías”. Lugar: Plaza Mayor

Lunes, 18 de octubre (Día del niño)
10:00
Lectura continuada del Libro Camino de Perfección. Lugar: Teatro de la Villa Ducal
15:00 Gran parque de hinchables. Lugar: Plaza Mayor y Plaza del Grano
19:00 Teatro: “Quijotadas” compañía Bamba Lua. Lugar: Plaza Mayor
20:00 Santa Misa. Lugar: Iglesia de la Anunciación

Martes, 19 de octubre (Día de las mujeres)
12:30
Santa Misa. Lugar: Iglesia de la Anunciación. Al finalizar Grupo Charro Albense. Lugar: Plaza de Santa Teresa
14:00 Comida para llevar: Paella. Lugar: Plaza Mayor (Venta de Ticket: 3€)
15:00 Charanga “Afinados”. Lugar: Puntos fijos establecidos
17:30 Actuación: Raul de Dios. Lugar: Teatro de la Villa. Al finalizar Chocolate. Lugar: Teatro de la Villa Ducal
20:00 Santa Misa. Lugar: Iglesia de la Anunciación

Miércoles, 20 de octubre (Día de los mayores)
12:30
Santa Misa. Lugar: Iglesia de la Anunciación
14:00 Comida confraternidad: Patatas Meneas. Lugar: Plaza Mayor (Venta Tickets: 3€)
15:00 Charanga “El Bombazo”. Lugar: Puntos fijos establecidos
17:00 Homenaje a los matrimonios que
cumplen sus Bodas de Oro. Lugar: Teatro de la Villa Ducal (hasta completar aforo)
17:30 Concierto: Rocío Durán. Lugar: Teatro de la Villa Ducal. Al finalizar Chocolate. Lugar: Teatro de la Villa Ducal
20:00 Santa Misa. Lugar: Iglesia de la Anunciación

Jueves, 21 de octubre (Día del deporte)
16:30
Campeonato Fútbol Sala. 3 contra 3. Lugar: Pabellón Municipal
18:30 Botigol. Lugar: Pabellón Municipal
20:00 Santa Misa. Lugar: Iglesia de la Anunciación

Viernes, 22 de octubre (Día de la Octava)
12:00
Santa Misa Solemne presidida por el Padre Provincial de los Carmelitas Descalzos. Lugar: Iglesia de la Anunciación
18:30 Santo Rosario. Lugar: Iglesia de la Anunciación
19:00 Procesión de traslado de la imagen de la Santa a Clausura. 
20:00 Santa Misa. Lugar: Iglesia de la Anunciación
20:15 Playback Infantil. Lugar: Plaza Mayor
22:00 Playback Adultos. Lugar: Plaza Mayor
00:00 Bomba Final y Quema de Capilla. Lugar: Plaza Mayor

jueves, 30 de septiembre de 2021

Hermanas de la Caridad

Año 1964
Sor Raimunda, Sor Isabel María, Sor Purificación, Sor Jacinta, Sor Ángeles y Sor Pilar (Briñón) posan para la cámara en el patio del desaparecido convento de “La Milagrosa” de Alba de Tormes.

miércoles, 15 de septiembre de 2021

Alba de Tormes, hoy (1979)

Apenas unos meses después de que los ayuntamientos españoles recuperasen su tradición democrática (las primeras elecciones municipales tras la dictadura franquista se celebraron en el mes de abril de 1979) El Adelanto, por entonces periódico decano de la prensa salmantina y actualmente desaparecido, incluía entre sus páginas una serie de artículos dirigidos a facilitar a sus lectores una visión global sobre la situación política, social, económica,… en que se encontraban distintas poblaciones de la provincia de Salamanca.
La realización de estos reportajes, de periodicidad semanal, les fue encargada a dos personas sobradamente conocidas en Alba: Julián Moreiro y Jesús María García, quienes, lógicamente, no tardaron en dedicar uno de ellos a muestra localidad en una reseña titulada «Alba de Tormes, hoy» que vio la luz el 14 de octubre de 1979 y que hoy recuperamos para nuestra sección de Prensa Histórica.

domingo, 22 de agosto de 2021

Transverberación 2021

Un año más, la persistencia de la pandemia de Covid 19 impide la celebración con normalidad de las fiestas conmemorativas de la Transverberación de Santa Teresa.
En su lugar, el ayuntamiento albense ha planificado la siguiente programación cultural para los días 25, 26 y 27 de agosto.

lunes, 16 de agosto de 2021

Fiestas y pandemia

 Incorporamos hoy, a título de curiosidad, dos recortes de prensa que nos envía Nacho Cotobal cuyo contenido, a pesar de contar con más de cien años de antigüedad, bien podría confundirse con alguna reseña periodística actual.

Se trata de dos referencias a Alba de Tormes publicadas en la prensa de 1918 en las que, de forma somera, se daba cuenta del desarrollo de las fiestas de octubre de aquel año y su repercusión en la evolución de la pandemia de gripe que por entonces, como ahora la de Covid 19, nos asolaba.

Aquella epidemia, que en un solo año causó la muerte de una ingente cantidad de personas (entre 20 y 40 millones), fue causada por un brote de gripe A que, al parecer, tuvo su origen en los Estados Unidos desde donde las tropas americanas participantes en la Primera Guerra Mundial la trasladaron a Francia, expandiéndose vertiginosamente por Europa y el resto del mundo.  A pesar de ello, de su origen y de su propagación, se la conoció -y se la conoce- como “gripe española” debido, sin duda, a la atención que a la misma le dedicó la prensa española en contraposición al escaso eco, e incluso a la censura, del resto de periódicos occidentales.

         
1                                                                    2
1.- El Adelanto, 21 de octubre de 1918
«Como en años anteriores, el día 15 comenzaron las fiestas, que, según costumbre, se celebran en honor de nuestra patrona Santa Teresa de Jesús, sin que en ninguno de los días transcurridos hubiérase notado que Alba se hallaba en fiestas, pues estas las hemos celebrado en familia, dada la propia afluencia de forasteros que han concurrido, debido, sin duda, á la epidemia reinante, que trae atemorizados á los pueblos de esta comarca. Pero hoy ya, gracias á la corrida de toros que estaba anunciada, ha sido un día en que la concurrencia ha sido numerosa, viéndose bastantes forasteros y gran animación (…)»

2.- El Eco de Santiago, 22 de octubre de 1918
«Dicen de Salamanca que en Alba de Tormes a pesar de la prohibición de que se celebrasen las fiestas de Santa Teresa se han celebrado desarrollándose luego la epidemia de manera alarmante.»

viernes, 30 de julio de 2021

Plantilla municipal

 

Finales década de los 60 / comienzo década de los 70
Alcaldía de Eduardo Acevedo Rodríguez
(Fotografía facilitada por Ángel Muñoz Salazar)

jueves, 15 de julio de 2021

Deuda a 31-12-2020

 A 261.000 € ha quedado reducida la deuda viva de nuestro Ayuntamiento a fecha 31-12-2020, después de haberse amortizado en este último año otros 126.000 €.

Resulta curioso –aunque pudiera concurrir alguna razón que a nosotros se nos escapa– que sea esta misma cantidad, 126.000 €, los montantes amortizados tanto en 2018, 2019 y 2020, y también que sea esta la amortización anual más baja desde el año 2008 –primero del que disponemos de datos– exceptuando, lógicamente los incrementos de deuda producidos en 2009 y 2012.

Como ya es habitual en esta página, ofrecemos a nuestros seguidores un gráfico ilustrativo de la evolución interanual que viene experimentando este apartado de la deuda municipal que, como es sabido, representa el importe de las obligaciones pendientes de pago derivadas de las distintas operaciones de crédito recibidas.



miércoles, 30 de junio de 2021

Una conferencia de Emilio Salcedo.

A 1976, concretamente al 27 de agosto de aquel año, nos retrotraemos hoy para recuperar la conferencia pronunciada en el teatro de Alba de Tormes por Emilio Salcedo en el transcurso de la velada organizada por la Sociedad Amigos de Alba con motivo del II concurso periodístico “Pluma de Santa Teresa”

Emilio Salcedo, seudónimo de Emilio Sánchez Arteaga (Salamanca, 1929 - Madrid, 1992), fue académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y reconoció periodista, crítico literario y escritor, autor, entre otras obras, de las biografías de Miguel Delibes (Miguel Delibes, novelista de Castilla. Valladolid, Junta de Castilla y León, 1986), Miguel de Unamuno (Vida de don Miguel. Salamanca, Editorial Anaya, 1964) y Francisco Franco (Centinela de Occidente. Semblanza biográfica de Francisco Franco. Barcelona, Editorial AHR, 1956), en este último caso junto a Alfonso Barra y publicado bajo la firma del director de La Vanguardia Española Luis de Galinsoga y el primo del dictador, el general Franco Salgado.

Su conferencia versó sobre tres personajes estrechamente ligados a nuestra localidad, Luis Bello Trompeta, José Sánchez Rojas y Santa Teresa de Jesús, y fue grabada en cinta magnetofónica por uno de los organizadores de aquel acto, Jesús María García García, quien, recientemente, la ha transcrito y comentado en este documento que nos ha cedido para ponerlo a disposición de cuentos se interesan por la cultura de nuestra tierra.

lunes, 17 de mayo de 2021

El `Papa´ Clemente

Llevamos ya algún tiempo resistiéndonos a dedicarle una entrada a uno de los sucesos más bochornosos del pasado reciente de Alba de Tormes. Sin embargo, más que nos pese, no resulta razonable que en un espacio desde el que se intenta difundir su historia, su cultura y sus tradiciones se relegue al olvido un incidente que colocó a nuestra localidad en las portadas de casi todos los medios de comunicación nacionales desde donde se ocuparon de ella en multitud de reportajes desarrollados bajo titulares  de este calibre: «Vuelve la España negra», «En Alba se festeja la paliza propinada al “Papa” Clemente», «Con el Palmar llegó el escándalo a Alba de Tormes», «El “papa” Clemente y varios seguidores, agredidos en Alba de Tormes», «Alba de Tormes fue Fuenteovejuna contra el “Papa” Clemente», «Intentan linchar al “Papa” Clemente en Alba de Tormes», «El papa Clemente y ocho obispos de El Palmar, a punto de ser linchados en Alba de Tormes», «El Papa Clemente monta un cristo», «A Clemente le casca la gente», «Alba de Tormes fue Troya para el “Papa” del Palmar», «Provocación del “papa” Clemente», «Intentan linchar al “papa Clemente”», «Los agravios a Santa Teresa y Alba de Tormes», «Los obispos del Palmar agredidos por insultar a Jua Pablo II»…

Los hechos se produjeron el 17 de mayo de 1982, hace ya 39 años, una tarde como la de hoy, cuando el autoproclamado papa Gregorio XVII (Clemente Domínguez Gómez), acompañado por otros jerarcas de la Iglesia palmariana –escisión de la Iglesia católica que muchos consideran como una secta religiosa–, se encontraba en la iglesia de la Anunciación de Alba de Tormes orando ante las reliquias teresianas, a las que profesaban una gran devoción.

Entre tanto, dos grupos de turistas recorrían el templo acompañados por el P. Ursicinio Fernández, Prior del convento de Carmelitas Descalzos de Alba, quien, de forma reiterada, aludía a la próxima visita de Juan Pablo II para clausurar el IV Centenario de la muerte de Santa Teresa y ponía un especial énfasis para referirse a él como al «verdadero Papa». Este fue el desencadenante: Clemente, indignado, se levantó gritando que él era el verdadero Papa y Juan Pablo II un impostor y comenzó a discutir con algunos de los peregrinos que allí se encontraban. La discusión fue subiendo de tono, se intercambiaron algunos insultos y, a partir de ahí, todo se desbordó. Las campanas tocaron a rebato, por toda Alba corrió el rumor de que pretendían robar los restos de Santa Teresa y los albenses todos abandonaron sus actividades y comenzaron a concentrarse en las inmediaciones de la iglesia de la que ya salían precipitadamente Clemente y sus obispos quienes, entre golpes, puñetazos, palos y patadas, a duras penas lograron alcanzar sus coches donde continuaron siendo agredidos por una turbamulta cada vez más enfervorecida que impedía su huida.

Afortunadamente, la llegada de numerosos efectivos de la Guardia Civil logró que aquellos hechos –plasmados en estas fotografías y crónicas periodísticas que aquí recogemos– quedaran reducidos a un anecdótico y lamentable incidente e impidieron que terminaran en una verdadera tragedia.


ABC
18-05-1982
ABC
19-05-1982
ABC (Sevilla)
21-05-1982
Combate
28-05-1982
Diario 16
18-05-1982





Diario de Mallorca
19-05-1982
El País
18-05-1982
El País
19-05-1982
La Gaceta Regional
18-05-1982
Mediterraneo
18-05-1982
   
La Vanguardia
18-05-1982
  Interviu
26-05-1982
  La Vanguardia
19-05-1982

 

 

                         

 

 

lunes, 10 de mayo de 2021

Florentino Gutiérrez: 50 años de sacerdocio

En el día de hoy la diócesis salmantina homenajea, con una eucaristía de acción de gracias en la Catedral Nueva de Salamanca, a aquellos presbíteros que en este año cumplen 50 y 25 años de su ordenación sacerdotal.
Entre ellos se encuentra el que fuera párroco de Alba de Tormes, y coterráneo nuestro, Florentino Gutiérrez, quien el próximo 26 de septiembre celebrará sus bodas de oro sacerdotales, por cuyo motivo nos ha ofrecido el siguiente testimonio que a continuación reproducimos.

viernes, 7 de mayo de 2021

Truco o trato

La tradición alfarera de Alba de Tormes representada, en esta ocasión, por Tomás Pérez, protagonizó la escala realizada en nuestra localidad por el programa de Rtve2 Las rutas d’Ambrosio en su itinerario por la provincia de Salamanca para descubrir una tradición muy relacionada con la gastronomía: el trueque.
La ruta –a la que corresponden estas imágenes que hemos seleccionado– pone en escena el marrano de san Antón y las chacinas y turrones de la Alberca, el vino, la pesca y distintos guisos de peces de Sotoserrano, la alfarería albense, y el jamón ibérico de Guijuelo, para regresar de nuevo a La Alberca donde el conductor del programa, el chef argentino Gonzalo D’Ambrosio, cocina un apetitoso plato de pluma ibérica. 

El programa completo, emitido el sábado 20 de marzo de 2021, puede visualizarse en la web de Rtve mediante este enlace.

jueves, 29 de abril de 2021

El Pozo de la nieve

 


José Luis Miñambres

Es el final, como el Pozo de la Nieve, mirando al Occidente albense, todo se acaba, como esa cachapa del terreno. Para siempre, sin duda. Es la vida, o... ¿Acaso la muerte?... Dios lo sabe, solo Él.

miércoles, 21 de abril de 2021

Las reliquias de Santa Teresa

Son muchas las reliquias teresianas desperdigadas por iglesias, santuarios y conventos de distintos países. Hoy nos ocupamos de ellas facilitando el acceso a dos documentos:

Por un lado, el audio correspondiente al programa de la Cadena SER “Hoy por Hoy” emitido el pasado 14 de octubre de 2020 en su sección “de 11 a 12”.


Por otro, el capítulo 29 –del que es autor Juan Torres Márquez– que hemos extractado del libro Supra Devotionem, editado por Francisco José Alfaro Pérez y Carolina Naya Franco, con la colaboración del Servicio de Publicaciones de la Universidad de Zaragoza.


Con la información obtenida de ellos, y también de otros de los que ya nos hemos ocupado con anterioridad –fundamentalmente Senda Emocional de Alba de Tormes, de Antonio Álamo Salazar– hemos realizado una síntesis en la que recogemos algunos de lugares en los que se veneran:
  • Tráquea, en Nápoles
  • Mano derecha, en el convento de Carmelitas descalzas de Lisboa
  • Ojo izquierdo y mano izquierda, en Ronda
  • Pie derecho, en el convento de Santa María della Scala (Roma)
  • Parte de la mandíbula superior, fragmentos del cráneo y algunos dientes, en San Pancracio (Roma)
  • Clavícula derecha y uno de sus dedos, en Bruselas (Bélgica)
  • Clavícula izquierda, en el convento de San José de Ávila
  • Dedo meñique de la mano izquierda: Iglesia-convento de la Santa (Ávila)
  • Una costilla en el Desierto de Sant Angelo (Lombardía)
  • Dedos, en París (Nuestra Señora de Loreto), Sanlúcar de Barrameda, Roma (Convento de Medina Coeli), Sevilla, Gante, Amberes.
  • Muelas, dientes y uñas, en Toledo, Santiago de Compostela, Puebla (Méjico), Milán, Nápoles Malagón.
  • Trozos de carne, en los conventos de Carmelitas descalzas de Madrid, Valladolid, Malagón, Salamanca, Segovia. Beas de Segura, Villanueva de la Jara, catedral de Nápoles, basílica de Santa María la Mayor de Roma.
  • Trozos de huesos, en los conventos de carmelitas descalzas de Palencia y Sevilla.
  • Finalmente, en Alba de Tormes, sus reliquias más preciadas: brazo izquierdo, corazón y lo que queda de su cuerpo desmembrado.

“La Santa tal como estaba en 1914, cuando se abrió su sepulcro la última vez. El rostro aparece encuadrado en la toca y velo de la carmelita descalza. El ojo izquierdo se lo vaciaron a la Santa en tiempos antiguos para conservarlo como reliquia. La nariz se la estropearon ya al dar tierra a su cuerpo.” (Foto P. Eliseo)

martes, 13 de abril de 2021

Cocina de subsistencia

Nicolás Sánchez Monge, Chef del Hotel-Restaurante Don Fadrique de Alba de Tormes nos presenta en estos dos programas emitidos por el magazine de Tve Aquí la Tierra los domingos 21 y 28 de febrero pasado –que hemos recopilado y agrupado en un único video– dos recetas tradicionales de la denominada cocina de subsistencia:  jamón de pobre y lentejas al horno con gallina y raíz de perejil.

lunes, 5 de abril de 2021

El Santo de Valdecarros

Vecino de la cercana localidad de Valdecarros, se llamó Roque Carabias Delgado, y, según parece, en los comienzos del pasado siglo, renunció a una vida acomodada para dedicarse a ayudar a los más necesitados.
De él hemos sabido gracias a estas dos semblanzas –que reproducimos– publicadas en distintos medios de comunicación de la época y, curiosamente, ambas escritas por dos populares coterráneos nuestros que alcanzaron a conocerlo. Una de ellas, la más literaria, firmada por el escritor y periodista José Sánchez Rojas –reproducida, como en él era costumbre, en diversas cabeceras y en su libro Paisajes y cosas de Castilla– y otra, la primera publicada, nacida de la pluma del abogado –y propietario de la primera central eléctrica de Alba de Tormes– Luis de Zúñiga y Clavijo.

El Santo
Luis de Zúñiga
En medio de extensa llanura de tierras labrantías, cerca de la villa de Alba de Tormes, existe el pueblecito de Valdecarros. En él, desde las diversas posiciones en que les colocara la fortuna, todos se dedican al cultivo de la tierra de su extenso termino municipal. Entre sus habitantes vive el labrador Roque Caravias Delgado, a quien sus convecinos conocen por el sobrenombre con que encabezamos estas líneas ¿Por qué han dado en llamarle así? A fuerza de fuerzas, el mismo nos ha confirmado lo que la fama ha extendido recientemente por toda la tierra de Alba, refiriéndonos su vida con la encantadora sencillez del hombre que, libre de toda clase de vanaglorias, tan alto pone su corazón
Es Roque Caravias cenceño de cuerpo y de rostro simpático, está en edad madura empieza a ser viejo. Su padre, muerto hace poco tiempo, le mejoro en testamento en el tercio de sus bienes, tercio que él renuncio en beneficio de sus hermanos. Terminada la testamentaria, en la que se inventario propiedad territorial por valor de algunos miles de duros, correspondieron a Roque heredades que en el acto ofreció a sus hermanos por menor valor de aquel en que se le habían adjudicado y mucho menor del que positivamente tenían, realizando con la venta quince o veinte mil pesetas en metálico.
Poco duraron en su poder. Ansioso de aupar al necesitado y conocedor de las desgracias que le rodeaban, llevo pan donde el pan hacía falta, el buey donde la yunta se había descabalado, albañiles donde la cumbrera se hundía y en poco tiempo ha distribuido íntegramente su capital con el acierto que inspira la firmísima voluntad de hacer bien.
Después, como antes de heredar, a trabajar, y trabajando está hasta el domingo, en que lo que le sobra del salario que gana como excelente aperador, lo regala al que cree que lo necesita más que él.
Para comprender en toda su extensión la calidad de este filántropo, es menester tener en cuenta la idiosincrasia del país. En todas partes la propiedad de la tierra constituye el ensueño de la generalidad de sus moradores, pero aquí, donde se carece de industrias, donde los negocios mercantiles están limitados a un tráfico insignificante, los financieros son punto menos que desconocidos y todo medio de ganarse el sustento no existe, la tierra es la codicia de la vida. A ella está unido el aldeano de tal suerte, que no es raro observar que su posesión ocupa en sus afectos lugar preeminente al de la familia.
Este hombre extraordinario que recuerda más a San Francisco de Asís que a Tolstoi, que no ha oído hablar en la austera labor que constituye su existencia, de democracias, falansterios ni socialismos, siente la fraternidad universal con una resolución avergonzadora para los teorizantes más briosos. Predica con el ejemplo. Su gran obra no espera nada. Hace el bien en lo obscuro y duerme tranquilo sin preocuparse de lo que piensen o hagan los demás. Pero los demás deben preocuparse de él, y ABC darle a conocer.
Bien está que Roque, El Santo, como se le llama con justicia, vaya a arar ¿verdad, Sr Maura? Pero también podía ir con la cruz de Beneficencia colgada de su mugriento chaleco. No todos los dorados uniformes que la ostentan encerrarán sentimientos más nobles y generosos.
Es verdad que probablemente el Santo Roque no aceptaría la condecoración.


El Santo
José Sánchez Rojas
Apenas despuntaba el alba, cuando, encapotado en la fuerte manta, subo al rucio matalón del médico. Llueve. Las herraduras nuevas del caballote, al machacar los chinarros de la calle, levantan chispas a su paso. La campana de las Carmelitas tañe sonoramente. La diligencia, tropezándose como un beodo, suena su herraje roto, camino de la estación. Y todas las campanas de la vieja villa, saludando el bronce carmelitano, prorrumpen en alegre algarabía: primero, la campana de San Pero, doctoral y grave; la de San Juan después, sonora y viril; la de los Padres la última. Las cosas van recobrando sus contornos, y se disipa, poco a poco, la tinta azul del telón mañanero.
En la puerta del río, junto al Tormes, a los pies de la torre del Homenaje de los Duques, va un labriego en su carro. Curte su rostro el frío. Con la aijada en lo alto, el hombre va cantando con voz gangosa:
“Esquilones de plata,
bueyes rumbones:
¡Estas sí que son prendas
de labradores!”
Mi amigo y yo llevamos al paso los jamelgos. Salimos de la villa. La cinta de plata del claro río que cantara Garcilaso, remata a lo lejos, cabe las nevadas montañas de Béjar. El río defiende su curso en semicírculo. Murmura lentamente su canción de quietud. El pueblo pizarroso, “alto de torres, pero de muros bajo”, se agazapa, a la sombra del castillo grietoso. Unos chopos aguantan a pie firme la helada: del castillo son guardianes celosos y seculares. Entramos en la dehesa comunal. Las ruinas del convento de San Leonardo, vistas a la madrugada, son de un singular hechizo. Una cabra muerde la hierba en lo que fue coro de la iglesia. Junto al esplendido patio gótico, tendido en una manta, reposa un gañan; su cabeza descansa en un saco de paja, que sostiene un medallón que cayó a tierra, desprendiéndose del hueco. Y seguimos nuestra caminata. Las cuestas de Galiana esconden ya la villa: estamos en la llanura parda, ante los surcos infinitos y quebrados. Un puebluco de adobes se ampara al calorcillo de un monte: Navales. Nuestros caballos trotan escandalosamente en las rúas del lugarejo. Y tornamos a salir a la llanura. Ni un regato, ni un árbol. En estas veredas, holladas en sus peregrinaciones por Teresa de Jesús; en estos vericuetos donde escondieron su vergüenza los franceses después de las derrotas de Arapiles y de Garci-Hernández; en estos rincones, que cantó el anónimo juglar del Romancero, con las andanzas de Bernardo el del Carpio y del Moro el del Arapil, la tierra parda adopta un ceño adusto, hosco, casi trágico. Se nos antoja que asoma la testa el Cid, montando en Babieca, junto al leal obispo D. Jerónimo, o que aparece en la cuesta Don Quijote, caballero en Rocinante, a la vera del burro respingón y nervioso del buen Sancho.
Mas todo es un efecto de espejismo. En dirección opuesta a la nuestra vienen un cura alto y el albéitar del lugar, panzudo y socarrón, que marchan a Alba a yantar, que un misacantano celebra su misa nueva. Detenemos las cabalgaduras. Temblando de frío, cambiamos el socorrido cigarrillo.
– ¿Conque a Valdecarros?
– Sí; a Valdecarros – respondemos.
– ¿Y esta el Santo? – pregunto al presbítero.
– Si; Allá dejé al tío Roque. ¡Cuidado con preguntarle nada! ¿eh? Si husmea que usted va con malos fines para sacarle en los papeles, su boca se cierra a cal y canto.
Y luego, en una exclamación suelta, donde hay sus posos de picardía y sus migajas de compasión, añade con voz sonora:
– ¡Estos literatos...!
Nos despedimos. Cuestas y más cuestas. Desgarra el sol la neblina. Cuando queremos gozarle, nos empotramos en un barranco. Resbala mi caballejo y se repone con presteza. En lontananza, Valdecarros.
Es un pueblo como todos los pueblos de Castilla. Más pelado, más seco, más árido que todos juntos. Descubrimos sus casucas, las tenadas de los corrales, los portalones enjalbegados. Las casas de los primates están pintarrajeadas de colores vivos y chillones. La iglesia inicia una plazoleta castiza. Forman un lienzo la casa rectoral y la mansión de un pudiente, y los portalones de la alhóndiga el lienzo opuesto.
Nos esperan junto a la iglesia. Asistimos a la toma de posesión de un médico. Casi procesionalmente, de un modo formal y grave, marchamos con la comitiva al Concejo. Se celebra sesión inaugural. Léese el acta de la anterior. Los forasteros nos calentamos al brasero de la comunidad. Nos ofrecen pitillos de las enormes petacas. El teniente luce flamantes botones de oro en la rizada pechera; el alcalde viste impecable chaquetilla de terciopelo; un pavero flamante el secretario. Cambiadas las firmas entre el titular y el Concejo, salimos después, con cierto orden de jerarquía, a casa del alcalde, de corrobla.
Desfilan los notables. Y llega el tío Roque, el Santo del pueblo, escuálido, flacucho, alto como aijada de picar bueyes, grave como héroe de Calderón que anduviese en litigio con la buena fama, espiritual como aquel San Francisco del Greco, en que la amplitud de la túnica deja adivinar la flaqueza y flojedad de la carne, que apenas palpita debajo. Viste de charro el Santo; el sombrero, cónico, juega con timidez entre sus dedos huesosos y largos; como Luis Gonzaga, cierra los ojos avergonzado; los botones del cuadrado chaleco, que antes fueran centenes y medias onzas, son hoy rodajas de hoja de lata; de estameña basta es el paño de la vestimenta; las medias, de grueso algodón, deben de picarle la piel, amarilla y flaca. El buen Roque es la admiración del pueblo. De mozo rondó como todos, cantó en las verbenas, amó a la lumbre de los escaños, repicó con los nudillos de los dedos la puerta amiga, puso flores silvestres, con olor de tomillo y mejorana, en el ventanuco de la moza garrida. Pero Roque era de la madera de los místicos. En la alacena de la cocina tenía la vieja Biblia de los abuelos, el Quijote, el Año Cristiano, el Kempis, de los abuelos también. Picó en letrado y se dio a la lectura con fervor. Acaso el monje benedictino abrió los ventanales de su espíritu, encarándole con el cielo, con este cielo que él ve todos los días platicando con la llanura en toda su infinitud; acaso los desengaños del ardiente sultán asiático quebraron los propios sueños; tal vez aquel retorno de las mujeres que a la salida del pueblo del Toboso inspiraron sensatas consideraciones al socarrón de Sancho, le llevaron a sospechar que las Dulcineas no son más que parto de la fantasía de los andantes caballeros. Lo que fuera, Roque lo sabe y yo lo sospecho. ¿Amores desgraciados? Tal vez. Sólo la desventura es fecunda para el ánimo fuerte y manantial de prudencia ¿Anhelo de gloria? Acaso. Marchase el placer cuando se busca; torpe cosa es el deleite una vez satisfecho. Solamente la gloria llena el corazón donde no se incuba la ruindad. Ello es que Roque dejó la reja por la confesión, la novia por el padre de almas, el palique del serrano por el áspero examen de conciencia. “Si quieres seguirme –leyó en el Evangelio, Roque– deja tus riquezas y toma mi cruz.”
Y tomó la cruz del Señor, Roque. Heredó de sus padres seis mil duros. Repartiólos en limosnas calladas y secretas. De amo pasó a criado de labranza. En su rostro hay siempre una chispa de alegría, de equilibrio, de serenidad. Recientemente, por cuenta del concejo, que le daba peseta y media diaria, limpiaba una charca del lugarejo, con los pies en el agua todo el día. Y recuesta su cabeza no en blanda almohada, sino en dura piedra. Y deja los romances de los ciegos y los papeles de la ciudad, por los versillos del Evangelio y las aserciones de Kempis. Y como buen Santo, fiero enemigo del pecado, es blando y tolerante para los pecadores. Como San Francisco, desea el tío roque que nos inunde la tierra en un baño de piedad y de amor.
Invitan al tío Roque a la corrobla y le ofrecen vinillo alegre de la cosecha nueva: niégase el tío Roque. Le ofrezco un cigarrillo, y tampoco acepta. Quiero que hablemos de él, y rehúsa el tema. Su anhelo es pasar inadvertido, no ser blanco de las miradas de las gentes.
– Tío Roque –le pregunto–, ¿por qué dio usted su dinero a los pobres?
Sencillamente, como quien refiere un incidente vulgar, replica el tío Roque, a la puerta de la casa del alcalde, despidiéndome:
– ¡Porque Dios lo manda!
Y, esquivándose, añade:
– Y salude a su padre. Ya sabe dónde tiene un amigo y una casa, con fina voluntad.