miércoles, 13 de junio de 2018

Alba a comienzos del siglo XVIII (2)

ORGANIZACIÓN Y FUNCIONAMIENTO DEL MUNICIPIO DE ALBA DE TORMES A COMIENZOS DEL SIGLO XVIII
Jesús Gómez Criado

I.-RELACIONES ENTRE EL MUNICIPIO DE ALBA Y LA MONARQUÍA. (Leer)

II.- RELACIONES ENTRE EL MUNICIPIO Y EL DUQUE DE ALBA.
Se hacen patentes las relaciones de señorío y vasallaje entre el Duque y la Villa y Tierra en la toma de posesión de un nuevo Duque a la muerte de su antecesor. Esta toma de posesión la realiza el nuevo Duque a través de un podatario, que, normalmente, es el contador y administrador principal del Duque en Alba, quien se presenta ante el Ayuntamiento, reunido en pleno, con dicho poder otorgado por el Duque. El Concejo lo reconoce y acepta como duque y señor, recorriendo seguidamente las dependencias de los distintos edificios públicos en señal de posesión.

1.- Toma de posesión del nuevo duque:
A finales del año 1701 muere el Duque D. Antonio Álvarez de Toledo. Le sucede D. Antonio Martín Álvarez de Toledo, quien en 1703 es nombrado embajador en Francia por el rey Felipe V. Al marchar a París, nombra a D. Antonio de Castro, residente en Madrid, “gobernador y administrador de sus estados, con plena jurisdicción, mano y autoridad para conferir y amober qualesquier puestos y oficios seculares y presentar los eclesiásticos, despachar jueces de visitas y residencias y generalmente para todas las dependencias, casos, causas, negocios y estados de dicho excmo. sr.” El Ayuntamiento recibe dos copias de este nombramiento, reconoce a D. Antonio de Castro por gobernador de los estados del Duque y “prometen obedecer, cumplir y guardar y hacer poner en debida ejecución en todo lo que conforme a derecho fueren sus órdenes y mandamientos, sin excusación ni contravención alguna”.
En 1711 llegan noticias a Alba de que la salud del Duque en París se halla quebrantada. El Ayuntamiento nombra una comisión entre sus miembros para que se haga una rogativa, sacando en procesión al Santo Cristo de san Jerónimo, para pedir por la salud del Duque. Sin embargo, el 27 de mayo de dicho año muere en París D. Antonio Martín Álvarez de Toledo sin dejar descendencia. Se nombra una nueva comisión para adoptar medidas de duelo. Se acuerda dar el pésame a D. Francisco Álvarez de Toledo, marqués del Carpio, tío del Duque fallecido, sucesor legítimo en la Casa, estados y mayorazgos, de Alba.
El nuevo Duque toma posesión de sus “estados” a través de un podatario, el contador principal del estado de Alba, D. Diego Núñez de Gamarra, que reside en Alba y que ha sido nombrado para dicho cargo por el nuevo Duque unos días antes.
Dicho podatario se presenta ante el Ayuntamiento, reunido en pleno, con el poder otorgado por el nuevo Duque. Los señores consistoriales acordaron y resolvieron “que debían reconocer según reconocen a dicho Excmo. Señor Marqués del Carpio por legítimo sucesor de la casa y estados, vacantes por muerte y falta de sucesión de dicho Excmo. Señor Duque, mi señor”. Le dan posesión del señorío y vasallaje de la Villa y su Tierra, obligándose a “contribuir y pagar todos aquellos derechos, pedidos y tributos que por fuero, estilo, costumbres y por otros qualesquier títulos acostumbraron pagar a sus excmos. progenitores”.
En el acta de posesión se describe pormenorizadamente la fórmula de dicha posesión: se hace entrar a la Sala Consistorial al podatario, se le da asiento en el lugar prominente “que corresponde al señor excmo. en silla con estrado”. Después se le acompaña a recorrer las distintas dependencias del Ayuntamiento, de la Audiencia y de la cárcel y “a todos los demás actos de posesión que desde aquí se continuaren y que se le restituya al Palacio donde tiene su quarto dicho podatario, observándose con él, mediante su representación, lo que con su Exca. se debiera hallándose personalmente presente”.

2.- Funciones del Duque en relación con el municipio:
a) Nombramiento de los oficios concejiles más importantes: corregidor, regidores, mayordomo de propios y depositario general de la Villa, alguacil mayor, escribano del Ayuntamiento, escribano de la Audiencia, ministro numerario de la Audiencia, padre y defensor de menores, procurador de causas (lo nombraba indirectamente, ya que el oficio se arrendaba y al procurador de causas lo nombraba directamente el arrendador, pero a éste lo elegía el Duque), fieles (de entre los propuestos anualmente por el Ayuntamiento). Aunque el procurador del común era elegido democráticamente por los vecinos de la Villa, en una ocasión tiene el Duque que ratificar la elección, pues el elegido había sido un noble y no era, por ello, aceptado por el Ayuntamiento.
b) Nombramiento de los oficios de la Contaduría: contador principal y el de depositario de los sexmos de la Tierra.
c) Resuelve los conflictos que surgen entre los sexmos y la Villa.
Así sucede cuando los sexmeros solicitan reiteradamente al Ayuntamiento la separación en la Alhóndiga de los granos que aportan la Tierra y la Villa y su administración por los sexmeros. El Ayuntamiento se niega siempre a dichas peticiones. Ante ello, los sexmeros se dirigen al Duque, quien accede a todas sus peticiones.
d) Resuelve los conflictos entre el gremio de cosecheros y el de ganaderos. 
Así ocurre cuando el gremio de cosecheros escribe al Duque quejándose de que algunos ganaderos (uno de ellos era el contador principal de la Contaduría del Duque en Alba y otro era regidor) intentan despojarlos de la posesión en que se encuentran de los pastos de las viñas en virtud de privilegios reales y de los duques. El Duque contesta mandando que sigan guardándose dichos privilegios del gremio de cosecheros.

3.- Tributos que pagan la Villa y Tierra al Duque.
A la Contaduría del Duque en Alba se pagaban las alcabalas por la venta del vino, la carne y el tocino. Todos los años se sacaban a subasta para su arrendamiento.
Generalmente se recaudaban cada dos años, arrendando su recaudación con el 6% como salario. Si nadie lo arrendaba, se comisionaba a dos miembros del Ayuntamiento, con el mismo salario. 
En alguna ocasión no se cobran las alcabalas para facilitar la venta de alguno de estos productos, como ocurre con el vino vendido a cántaros en 1714. A veces se tardaban varios años en recaudarlas. Una vez son embargados los tributos reales por el contador principal del Duque por el retraso que existía en el pago de las alcabalas. En otra ocasión el Duque no accede a la petición que le hace el Ayuntamiento de una merced de 10.000 mrs. cada año sobre las alcabalas en la venta del pan, merced otorgada por el Duque D. García. Remite el Duque a su contador, “por quien se os dirán los motivos que hay en contra”.

Próximamente
III.- CARGOS DE GOBIERNO DEL MUNICIPIO

martes, 5 de junio de 2018

La BTA publica el séptimo volumen de su colección.

Alba en postales, una obra que recoge buena parte de las tarjetas editadas entre los años 1900-1962 con ilustraciones relativas a Alba de Tormes, es el séptimo volumen que publica la Biblioteca de Temas Albenses, quien sigue cumpliendo puntualmente con los objetivos marcados, hace ahora 3 años, cuando inició su exitosa andadura.
La presentación del libro tendrá lugar a las 20:00 horas del próximo viernes  8 de junio en el Salón de Plenos del Ayuntamiento  y estará a cargo de su autor: Miguel Manuel Martín.

martes, 29 de mayo de 2018

Casa de Lope de Vega


Supuesta casa de Lope de Vega en la plaza del Barrio  Nuevo
(Foto Cojo)


ALBA FUE MI TIERNA NOCHE, / MURIÓSEME EN ALBA EL DÍA…

No creo que haya muchos versos más bellos en la literatura española que estos de Lope, con esa humana polisemia de alba y las oposiciones semánticas entre “tierna noche y alba el día”. Otra cosa es que el Fénix de los Ingenios lo dijera con el corazón… o fueran escritos con su milagrosa facilidad poética. Sabemos la historia: habiendo difamado a Elena Osorio…Lope es desterrado a Alba y en la villa llega la muerte de Isabel de Urbina, su mujer; quién sabe si Dios se la arrebató a Lope de su desasosegado e inquieto corazón. 

Nunca sabremos dónde descansaba el sacrificado cuerpo de Lope en tierras de Alba. Tal vez, paseando por las riberas del Tormes; o charlando con los monjes del benemérito monasterio de San Jerónimo, comentando sus poemas. O, acaso… contemplando la villa desde el recio altozano del Castillo de los Duques, con el Torreón a sus pies. Quién lo sabe. Pero las aguas del río Tormes fluían con la misma belleza. Tampoco sería extraño que dedicara parte de su tiempo a crear el paisaje de Las Batuecas del Duque de Alba. Pero es leyenda actual que Lope vivió por el Barrio Nuevo, en la Casa de Manolo, el viejo hojalatero, que tuvo su taller adosado a la iglesia de San Juan, en la Plaza Mayor.

No hay documentos fehacientes, pero fue un enorme dolor que, en 2004, la casa fuera destruida. Se conservan en el edificio nuevo el dintel de la puerta y el viejo balcón. Pero nadie está en posesión de la verdad, ni en el convencimiento de que lo fueron de la casa de Lope. Que siga la leyenda popular; acabará siendo un símbolo del pasado para las nuevas generaciones. En el fondo, el espíritu lopesco, a buen seguro, flota aún sobre Alba, en su cielo azul, en sus pizarras, en las torres de sus iglesias. Y quién sabe si Lope de Vega no se acercó, por la ribera del Tormes, hasta las tierras de los Arapiles, en la alquería de Amatos. Desde allí, en el castillo de Bernardo de Carpio, podía descubrir inspiración para sus poemas y, hacia poniente, soñar e imaginar el perfil de las torres salmantinas.

José Luis Miñambres

lunes, 21 de mayo de 2018

En busca del patrimonio perdido

Aún no se han apagado los ecos de la polémica surgida tras la devolución a las autoridades aragonesas de los fondos del conocido como Tesoro de Sijena depositados de forma irregular –según la justicia– en el Museo Diocesano de Lleida, cuando hemos recordado la existencia en el prestigioso Museo Frederic Marés de Barcelona de una importante pieza patrimonial de origen albense.

Inaugurado en 1946 y situado en el Barrio Gótico barcelonés, este museo alberga, entre otras, una extensa colección de esculturas que logró reunir su fundador, el escultor Frederic Marès (1893-1991) que le da nombre, en la cual predomina la talla policromada religiosa y entre las que se encuentra, desde 1963, el sepulcro del caballero Juan de Vargas procedente de la iglesia de las RR.MM Isabeles de Alba de Tormes.


«Nos encontramos –nos dice el museo en su web delante de una obra de estilo renacentista esculpida en alabastro, material dúctil que permite un trabajo delicado y un acabado brillante. El yacente es Juan de Vargas, fallecido en 1525 y enterrado en el convento de Santa Isabel de Alba de Tormes, en Salamanca. El personaje se identifica gracias al epígrafe grabado en la parte superior de la caja. Originalmente estaba cobijado bajo un arcosolio decorado con heráldica y motivos ornamentales vegetales y con pinturas sobre tablas en el fondo. El difunto es joven y sus facciones hermosas manifiestan un gusto naturalista, posee una cabeza bien modelada que posiblemente tenga el carácter de retrato. Va vestido con la armadura propia de un caballero de principios del siglo XVI. A sus pies ha sido esculpido un perro, símbolo de la fidelidad, que se encarga de vigilar el reposo de su amo. En el frente del sepulcro está representado el emblema heráldico de la familia flanqueado por motivos vegetales. Destaca a la izquierda la papaver somniferum o flor de opio, símbolo funerario de tradición clásica.
Juan de Vargas pertenecía a una familia de nobles, precisamente las que promovieron este tipo de escultura funeraria para dejar un recuerdo de la importancia de sus linajes.
La inscripción en el listón a la derecha del marco de la caja ha sido interpretada como la del posible autor del sarcófago, un escultor hasta hoy desconocido llamado Ruiz.»

De su emplazamiento original, en el lado del Evangelio, junto a la plateresca capilla de Gaitán, de la iglesia del convento de Santa Isabel tenemos referencias, escritas y fotográficas, en muchas de las obras que se ocupan de nuestro patrimonio artístico y monumental (Recuerdos y bellezas de España, Recuerdos y bellezas de Alba de Tormes, Cartilla excursionista Tormo VIII,…). Así, en el volumen dedicado a la provincia de Salamanca del Catálogo Monumental de España de Manuel Gómez Moreno (Salamanca, 1967) encontramos una fotografía, tomada en 1903, de este mausoleo que, unos años antes, Fernando Araujo describía en su Guía histórico-descriptiva de Alba de Tormes (Salamanca, 1882) de la siguiente forma:

«Junto a la capilla existe un hermoso y rico sepulcro de alabastro, con estatua yacente de armado caballero cubierta la cabeza con un caso y abrazado a su espada y cuyo eterno sueño guarda un mastín echado a sus pies. Mide el conjunto de este enterramiento 2,59 metros de alto por 1,86 de ancho, y la urna tiene 1,47 de alto por 0,70 de fondo. En la delantera de la urna se ve el escudo del caballero entre follajes y al pié se observan las figuras de un cerdo y otros dos animales bastante mutiladas representando una escena que no acertamos a descifrar. En el fondo del nicho sepulcral se descubren antiquísimas pinturas de estilo purista y restos de la gótica arquería que las cobijaba. La inscripción, repartida en dos líneas harto desiguales, dice así:
AQUI YAZE JUAN DE VARGAS, FIJO DE FERRAN MARTINEZ DEL RIO.: MURIO EN EL AÑO DXXV EN EL MES DE ENERO DEJÓ POR HE-REDERO A PEDRO RODRIGUEZ DEL RIO»

Años más tarde, en 1952, Antonio Álamo nos da una pista sobre devenir de este enterramiento al afirmar en su Senda emocional de Alba de Tormes:

«Inmediatamente a esta capilla, y en el mismo muro, existe un altar limpio, desnudo, en el que se observan inmediatamente las huellas de mampostería de nuestros días; en la actualidad allí se venera una imagen de San Pancracio. Fue el sepulcro de Juan de Vargas, “fijo de Ferrán Martínez del Río”; riquísimo, en alabastro y con un trabajo de depurado arte; fue adquirido no hace muchos años por un particular, a la Comunidad de Franciscanas.»

Efectivamente, según parece, este conjunto escultórico fue adquirido en 1949 por Raimundo Ruiz, coleccionista, marchante, anticuario y hombre bien conocido –junto a su hermano Luis– por sus escasos escrúpulos ante cualquier oportunidad de lucrarse en pingües negocios relacionados con las antigüedades y por su destacado protagonismo en el expolio y saqueo sufrido por multitud de diócesis y obispados durante la primera mitad del siglo XX. 

       

La siguiente referencia que encontramos nos sitúa en ese mismo año –1949– en que el mausoleo pasa a ser propiedad del empresario y político Lluís Plandiura (Barcelona, 1882-1956) quien es considerado como uno de los mayores coleccionistas catalanes del pasado siglo y en cuya colección de La Garriga (Barcelona) permanecería, al menos, hasta 1956 y desde donde creemos que, cedido o adquirido por el Ayuntamiento de Barcelona y, a su vez donado por este, fue trasladado a su primera ubicación en la cripta del ya citado Museo Frederic Mares y desde allí a su sala 12 donde se puede admirar en la actualidad.

En definitiva, un sugestivo periplo que nos traslada desde Alba de Tormes hasta Barcelona de la mano de una pieza patrimonial que, a buen seguro, no es la única que hemos perdido.

lunes, 14 de mayo de 2018

Un pregón innovador

Desde el Teatro de la Villa, desde la balaustrada de la iglesia de los frailes, o desde el balcón del ayuntamiento, periodistas, toreros, aristócratas, políticos, artistas, religiosos, deportistas, profesionales de prestigio, gentes de Alba… protagonizan, año tras año, el pistoletazo de salida de nuestras fiestas patronales con el ya tradicional Pregón de Fiestas que se viene proclamando, de forma ininterrumpida, desde la década de los 70.
Multitudinarios unos, como el del periodista deportivo José María García en 1991, o controvertidos y crispados otros, como el de 2016 a cargo de Sor Lucia Carám, pregones ha habido para todos los gustos y de todos los colores en estos, casi, cincuenta años; sin embargo de ninguno de ellos nos ocupamos en esta ocasión, sino que nos remontamos a 1975 en búsqueda de aquel que, en un original formato, distinto a la tradicional alocución del pregonero, y con el título Alba y su historia, diseñaron Jesús María Garcia y Julian Moreiro. Un pregón innovador que se representó en el salón de actos del colegio de las Isables el día 27 de agosto y en la antigua Casa de la Cultura –hoy teatro municipal– en la tarde del 14 de octubre, al que sus autores definieron como «una cita sentimental con la vida de nuestro pueblo», que hoy recordamos para todos los seguidores de este cuaderno electrónico.

lunes, 7 de mayo de 2018

Certamen "Pluma de Santa Teresa"


El Ayuntamiento de Alba de Tormes, a través de su Concejalía de Cultura, convoca un Concurso Nacional de Poesía con el que pretende ensalzar la figura de Santa Teresa a través de este género literario.
Este certamen, dotado con 1.200 € y cuyo plazo de presentación de obras finaliza el próximo 15 de septiembre, se enmarca dentro de los actos conmemorativos del Año Jubilar Teresiano y viene a entroncar con el antiguo Premio Pluma de Santa Teresa (primero periodístico y más tarde literario) al que, esperemos, de continuidad en futuras ediciones y no vuelva a quedar relegado al olvido.