martes, 19 de enero de 2021

2020: Un mal año para el empleo

 Un total de 56 albenses más que los registrados a lo largo del año anterior pasaron a engrosar las filas del paro durante este 2020 recién finalizado, rompiendo así la trayectoria positiva que veníamos experimentando, con reducciones consecutivas de mayor o menor cuantía, en los 6 años inmediatamente anteriores a este en el que la crisis sanitaria derivada de la pandemia que nos azota ha desencadenado también una crisis económica de repercusiones aún desconocidas.

Por sectores, es el de servicios –299 sobre un total de 396– el que acumula más parados en nuestra localidad, mientras que por sexos son 90 más las mujeres desempleadas –243 vs 153– tal y como puede apreciarse en las tablas y gráficos que facilitamos a continuación.


miércoles, 13 de enero de 2021

De aquellos polvos, estos lodos

La Gaceta Regional de Salamanca en su edición del pasado 11 de enero publicaba un artículo relativo al nuevo proyecto de conexión por carretera entre Alba de Tormes y Salamanca incorporando a la actual CL-510 un tercer carril que permita el adelantamiento alternativo para cada uno de los sentidos de la circulación, y olvidando, por tanto, el anterior proyecto de construcción de una autovía que enlazase ambas localidades.

El mismo artículo incluye unas declaraciones de la alcaldesa de Alba de Tormes en las que “manifiesta su confianza en que este proyecto si saldrá adelante”. 
¿Habrá que recordar a la Sra. Miguélez que fue precisamente su voto en las Cortes de Castilla y León el que impidió que prosperase una Proposición no de Ley que instaba a la Junta a dotar en los Presupuestos para 2016 una partida suficiente para impulsar e iniciar las obras de ejecución de la autovía CL-510 de Alba de Tormes a Salamanca?

jueves, 31 de diciembre de 2020

89 aniversario de la muerte de Sánchez Rojas

Muerte de Sánchez Rojas

Se está terminando el año de 1931, el año cuya primavera trajo anticipadamente a la República y España celebra sus primeras Navidades laicas. A Salamanca vuelve roto, deshecho, náufrago de la vida, navegante solitario de su patológica bohemia, José Sánchez Rojas. Tiene sólo cuarenta y seis años y parece más viejo. Ha hecho periodismo a destajo en los últimos años, muchas veces sólo por el café y la tostada. Pepe Sánchez Rojas, el antiguo discípulo, va a ver a don Miguel. Tampoco él confía ya mucho en su fervor ingenuo de la primera hora republicana. En Salamanca los inviernos son terribles, con bajas temperaturas. Este final de la altiplanicie sufre los vientos más heladores. Sánchez Rojas, sin abrigo, con el traje mugriento y raído, tose incesantemente. Desea buen año a Unamuno. Queda en verle al día siguiente y se retira a su habitación del hotel Terminus, en la calle de Toro. Por primera y última vez en su vida no trasnocha, porque se siente verdaderamente enfermo, y se acuesta para tener el más largo sueño, el de la muerte.
El primer día del año de 1932 es de consternación en Salamanca. José Sánchez Rojas ha muerto, solo, como un perro abandonado por voluntad propia, ya que él ha querido apartarse de todos. Don Miguel recuerda lo que él llamó su hora de los remordimientos: las esperanzas puestas en Pepe Rojas; el instinto del idioma que perdió en el periodismo fácil la posibilidad de un gran escritor; la fidelidad casi perruna de aquel hombre –un muchacho para él– que fue desterrado a Huesca por Primo de Rivera por defender al maestro; la muerte que llega a los más jóvenes.
La familia de Sánchez Rojas se entera, como la ciudad, cuando él ha muerto. Deciden enterrarle en su entrañable patria chica, en Alba de Tormes, la tierra de Santa Teresa, que tuvo el siempre a flor de su pluma fácil. Unamuno, con los hombros hundidos bajo el peso de una gran tristeza, de las dudas de no haber insistido lo suficiente para salvarle de su cotidianidad a salto de mata y de un artículo, sintiéndose tremendamente viejo, preside el entierro que cruza el Tormes y lleva, en último y definitivo retorno a su tierra madre, al pobre y desmedrado despojo de aquel ser desventurado, entusiasta e ingenuo, cuya trinidad de entusiasmo literario y humano estaba formada por el agustino horaciano, la santa andariega y el vasco peripatético.

Salcedo, Emilio. (1964). Vida de Don Miguel. Salamanca-Madrid-Barcelona. Ediciones Anaya. (pp. 253-254)

domingo, 27 de diciembre de 2020

El órgano de la Iglesia de las Madres Carmelitas Descalzas de Alba de Tormes

EL ÓRGANO DE LA IGLESIA DE LA ANUNCIACIÓN, DE LAS MADRES CARMELITAS DESCALZAS DE ALBA DE TORMES  RECUPERA SU ESPLENDOR

Miguel Ángel González
Prior OCD Salamanca – Alba de Tormes
 

En el año 2018, siendo inminente el inicio del Año Jubilar, D. Federico Acitores, prestigioso organero acudía a Alba de Tormes reclamado por el Prior Miguel Ángel González con el fin de poner al día el órgano de las Madre Carmelitas Descalzas para tal acontecimiento; en ese momento se realizan labores de afinado y revisión de este instrumento y del órgano de la iglesia de los Padres Carmelitas Descalzos, detectando, en el primero, la necesidad de una intervención profunda en el mismo.
Con motivo de los 450 años de la fundación teresiana de la Villa Ducal, que se cumplirán el próximo 25 de enero de 2021, el mismo maestro organero es llamado de nuevo a Alba de Tormes para realizar la tarea de limpieza y restauración del órgano de la iglesia del sepulcro de Santa Teresa, trabajos que acaban de realizarse recientemente, además de revisar el de la iglesia de San Juan de la Cruz.

DESCRIPCIÓN DEL INSTRUMENTO 
En el Convento de las Madres Carmelitas Descalzas de Alba de Tormes, en Salamanca, que guarda los restos de la querida Madre Teresa de Jesús, Santa y Doctora de la Iglesia, hay un órgano de tubos instalado en la tribuna del coro de la iglesia. 
Se trata de un órgano francés, de estilo sinfónico, construido en 1889 por Stoltz, Frères en París. 
Es un instrumento de calidad, de muy buena hechura, con caja y fachada de 8 pies, que consta de dos teclados manuales y un teclado pedalero, con 14 registros, expresión y 6 pedales de combinación. Todo ello dispuesto en una consola de pupitre, exenta, colocada delante del cuerpo principal del órgano. 
El estado de conservación es aparentemente bueno, con los achaques normales después de 130 años de servicio.
Apenas ha sufrido intervenciones y manipulaciones, más allá́ de las necesarias para su afinación y la instalación de un electroventilador para el suministro del viento. 
Las dos últimas actuaciones de mantenimiento se han confiado a Acitores. Hace tres años hizo un reglaje de mecánicas y una afinación de la tubería labial, observando entonces dos problemas importantes: la insuficiencia del sistema del viento, con unos fuelles que no llegaban a levantar, y una excesiva suciedad que tenía inutilizados los registros de lengüetería. 
Al confiar una nueva afinación con motivo del 450 aniversario de la fundación del Convento, se informa de que el mantenimiento de este órgano es inútil mientras el sistema de viento se ahoga, y que la lengüetería es imposible de afinar porque la excesiva suciedad la tiene literalmente enmudecida. Propuso Acitores la realización previa de una limpieza general de la tubería y una revisión del sistema de viento, actuación que fue aceptada por el Prior. 

INTERVENCIÓN REALIZADA Y EXPLICADA POR EL MAESTRO ORGANERO DON FEDERICO ACITORES
Reparación del sistema de viento. 
En principio pensamos que el motor instalado hacia 1983 podría ser pequeño, e insuficiente para el abastecimiento del viento necesario. Pero observando la fiellería vimos que uno de los pliegues del fuelle deposito que alimenta el Recitativo estaba completamente rajado, debido al agrietamiento de la piel. Procedimos a cambiar puntualmente la piel de ese pliegue para que el sistema recuperase su estanqueidad. Se debería hacer lo mismo con todas las pieles de fuelles y secretos, ajadas y resecas por el paso del tiempo. 

     

Tras reparar ese pliegue, perseguimos otras fugas de aire, algunas en los propios fuelles, observando que la mayoría eran causadas por el mal estado de los retenes (tetillas) de los tiros de las válvulas del secreto (ventillas). Más que la perdida de viento, era notable el silbido de este al escapar por agujeros de reducido diámetro. 
Abrimos los secretos y procedimos a la sustitución de las tetillas que estaban rotas o picadas, llegándose a cambiar prácticamente la mitad de ellas. 
Se aprovechó la ocasión para igualar la fuerza de los muelles de las válvulas. 


     
Apeo y limpieza de la tubería: 
La acumulación de polvo durante más de un siglo obstruía el paso libre del viento por las embocaduras de los tubos labiales haciendo inestable su afinación, y enmudecía las trompetas.




Toda la tubería, tanto de metal, como de madera, ha sido apeada y limpiada por medios mecánicos: aspirador, brochas, escobillas limpiabotellas y trapos. 
Se han aspirado los secretos y panderetes, y se ha hecho un reajuste del apriete de tapas sin que el movimiento de los registros endureciera. 



Acabada la limpieza, se ha remontado toda la tubería a su lugar y se ha procedido a la afinación general, estableciéndose el diapasón a 434 ciclos por segundo para el La3, a una temperatura ambiente de 14 grados. 
Aún falta revisar la lengüetería para que, además de afinada, responda con prontitud, porque se han observado perdidas de viento y “traspasos” originados por la doble corredera de estos registros para que puedan ser anulados mediante sus correspondientes pedales de combinación. 

Reparación de la tubería: 
Se ha aprovechado tener la tubería en las manos para remoldear puntualmente tubos abollados, enderezar las orejas y pies, y reconstruir un tubo de la trompeta que faltaba. Probablemente retirado en 1983 para su reparación, y que nunca fue devuelto. 
Remoldeo puntual de algunos tubos abollados. 

PRESTIGIOSO ORGANERO
El trabajo ha sido encomendado Acitores Organería y Arte, S. L., un equipo de profesionales, dirigidos por el maestro organero Federico Acitores, dedicado a la fabricación y restauración de órganos de tubos. Esta empresa, con una experiencia de más de 35 años, tiene su sede en Torquemada (Palencia), con unas instalaciones de 1500 m2 construidos especialmente para el oficio de la organería, desde donde ha realizado una extensa labor en España y en otros países como Portugal, Alemania y Filipinas.
El órgano de la iglesia del sepulcro de Santa Teresa de Jesús, intervenido por D. Federico Acitores ha sido tratado con suma profesionalidad, seriedad y experiencia. La organería es la actividad principal y esencial de este maestro organero, abarcamos cualquier tipo de órgano, de tipo barroco, romántico o contemporáneo, con transmisión mecánica, neumática o eléctrica. 
Acitores ha puesto a disposición del Carmelo en Alba de Tormes la experiencia de su equipo.

EL ÓRGNO DE LA PARISINA CASA STOLTZ FRÈRES EN ALBA DE TORMES
Jean-Baptiste Stoltz nace en Bouzonville (Moselle) en 1813, en una familia modesta no relacionada con la construcción organera.
Estudia con el organero John Abbey, convirtiéndose más tarde en el jefe de la casa Dau- blaine et Callinet donde permanece durante diez años. En 1838 se casa con Marguerite Braux con la que tiene cuatro hijos: Albertine Mélanie, Jules Albert, Louis Eugène y Charles Edouard. En 1845 se instala en Paris creando su propia empresa en la avenida de Saxe, número 33.
Jean-Baptiste se ve obligado a competir con organeros de la talla de A. Cavaillé-Coll, llegando a construir en sus primeros años instrumentos más baratos pero de inferior calidad. Para ello emplea dos clases de tubos, unos construidos con aleaciones de 1/2 de plomo y 1/2 de estaño y otros a base de 1/5 de plomo y 4/5 de estaño, según el precio del instrumento.
En 1855, después de haber instalado cerca de cincuenta órganos, empieza a ser conocido y a gozar de prestigio en Francia. Presenta a la Exposición Universal de este año un instrumento de tres teclados y otros dos más pequeños. El Gran Órgano es recompensado con una medalla de plata, siendo adquirido por le emperatriz Eugenia quien lo regala a la catedral de Agen.
Jean-Baptiste continúa construyendo órganos junto con sus hijos en un estilo romántico muy similar en cuanto a disposiciones de los juegos a las de A. Cavaillé-Coll. Muere en 1874. A su muerte, sus hijos Eugène y Edouard crean la sociedad denominada Stoltz Frères, construyendo unos cien órganos en Francia y una cifra mucho más reducida en varios países como España, Inglaterra, Cuba, Perú, Grecia, Filipinas, Siria, etc.
La casa Stoltz Frères construye sus instrumentos en un estilo muy similar a los de Cavai- llé-Coll de la última época, en lo que se refiere a disposición de juegos, armonización y empleo de la máquina neumática, aunque gusta más de la incorporación de registros como la Flauta armónica en cada teclado y presenta en conjunto un sonido más dulce y empastado que éste.
En 1889 es construido el órgano romántico de Alba de Tormes, correspondiendo con un periodo de madurez de la firma. Se trata de un ejemplo de excepcional calidad sonora y de un excelente acabado en materiales y mecánica.
La desaparición o transformación de la mayor parte de los órganos Stoltz en Francia, su país de origen, hace que este instrumento que se han mantenido en estado original, adquiera un valor testimonial de excepcional importancia.

DOCUMENTO DEL ARCHIVO DE LAS MADRES CARMELITAS DESCALZAS DICHO DOCUMENTO DEL AÑO 1889 DESCRIBE EL INSTRUMENTO COMPRADO EN PARÍS PARA ALBA DE TORMES.




 
Cómo no recordar con agradecimiento, en el pasado reciente, a Pilar Martín Nieto, organista albense, y en el presente, a Loli García Acebedo y a José García Cervino que siguen dando vida al valioso órgano de la Iglesia de las Madres Carmelitas Descalzas de Alba de Tormes.

Esta restauración ha sido promovida por los Padres Carmelitas Descalzos y por las Madres Carmelitas Descalzas a modo de ofrenda a Santa Teresa de Jesús por los 450 años de su fundación de Alba de Tormes.

sábado, 26 de diciembre de 2020

Unamuno y Sánchez Rojas en la memoria

Un año más, como ya es tradicional, nuestro amigo Miguel Ángel Diego Núñez rememora en esas fechas, cuando se acerca el aniversario de su muerte, las figuras de Miguel de Unamuno y de José Sánchez Rojas, y enriquece esta página compartiendo con nosotros su recuerdo.
Este es el de este año

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Vencida tengo a la muerte,
que anduve el mismo camino:
ella lo anduvo por fuera,
yo por dentro de mí mismo
                    (…)
Lo que quiero es despertar
cuando se acerque a mi cuerpo
quien lo tiene que llamar.
Llámame, que ya lo espero
y ya no puedo esperar.
 Emilio Prados, 1939

   Se acerca el fin de año y nos reaviva el recuerdo de dos salmantinos de altura que murieron un 31 de diciembre durante los años de la Segunda República, primero el albense José Sánchez Rojas, en 1931, después Miguel de Unamuno en 1936.


    Unamuno y Sánchez Rojas viven los años de dictadura de Primo de Rivera, entre 1923 y 1930, fuera y dentro de España. El primero, desde 1924, sufre el destierro en Fuerteventura y más tarde el exilio voluntario en París y Hendaya hasta 1930, el segundo el exilio y la censura interiores junto con el destierro a Huesca durante unos meses en 1926. Aunque no llegan a mantener ningún encuentro personal, les une el lazo de la correspondencia, la defensa de la libertad y la crítica a la dictadura española y al fascismo italiano, que responde con la suspensión y secuestro de diarios y revistas que publican sus textos.

    Las referencias y elogios de Sánchez Rojas a Unamuno aparecen en sus artículos publicados en España y América, en especial en Argentina, donde es corresponsal de la revista El Hogar. Son años en los que Sánchez Rojas desarrolla su actividad de novelista (con el éxito de Tratado de la perfecta novia y Mercedes) y traductor de autores italianos (Puccini, Maquiavelo, Croce, da Verona), además de autor de numerosos trabajos en periódicos y revistas. En febrero de 1926 se expresa así:
   “Hay afectos que no se olvidan; hay deudas de gratitud que no se pagan nunca, nunca… Los maestros son como los padres: nos han formado el corazón y nos han formado la cabeza. Figuran en nuestros amores a la vera de la madre, a la vera de aquella rubita, de aquella morena, que nos hicieron presentir el cielo en nuestros años mozos de estudiantes.”
(El Liberal, Madrid, 26 de febrero de 1926)

   En todos esos años de ausencia, Unamuno ha echado mucho de menos a la ciudad de Salamanca, sobre todo sus paseos por la carretera de Zamora que elogia en 1902, en los que tantas veces le acompañó Sánchez Rojas, y que retomará a su regreso:

“Cuando en esta tranquila ciudad de Salamanca salgo de paseo, carretera de Zamora adelante, se me cansan las piernas, seguramente, pero descansa y se refresca mi sistema nervioso. El camino está franco y despejado, no encuentro en él detención alguna, nada me distrae, mi paso es igual, sin que haya de menester variarlo, y mi vista reposa en la contemplación, ya de la lejana y ahora nevada sierra, que parece un esmalte del cielo, ya en la vasta llanura de la Armuña, en que se tienden algunos pueblecillos, ya, a mi regreso, en la vista de la ciudad, dominada por las altas torres de su Catedral y su Clerecía.”

Identifica la Sierra de Gredos con el corazón, el espinazo de España:

Esta es mi España, un corazón desnudo
de viva roca
del granito más rudo
que con sus crestas el cielo toca
buscando al sol en mutua soledad;
esta es mi España,
patria ermitaña,
que como al nido torna siempre a la verdad.
                                           (Agosto de 1911)

   En febrero de 1930, cuando Unamuno vuelve de su exilio a Salamanca, donde es recibido multitudinariamente, Sánchez Rojas envía desde Madrid al diario El Adelanto de la ciudad charra un escrito en el que desvela su lealtad al “Ausente”: “por conducto de un condiscípulo, gobernador que fue unos meses en la situación pasada, a mí me ofrecieron el oro y el moro si me avenía a poner en solfa la personalidad del señor Unamuno, maestro al que debo las mejores y más hondas inquietudes de mi espíritu.” 

Recibimiento a Unamuno en Salamanca el 13 de febrero de 1930.

 Recibimiento a Unamuno en Salamanca el 13 de febrero de 1930.

   Ambos autores se implican en el advenimiento de la República y en su proclamación, Unamuno en Salamanca y Sánchez Rojas en Peñaranda de Bracamonte. Muy pronto reclaman una República unitaria frente a las tendencias federalistas, mientras les embarga una sombra de pesimismo ante la realidad republicana. Don Miguel, ya en junio de 1931, advierte:

    “Pase amigo. Pase el Jordán-Rubicón y entre en la nueva España, en la España federal y revolucionaria. Yo me quedaré en Gredos, pues empiezan a caérseme las manos y los pies. Cada vez sueño más con hierba fresca y verde, para descansar sobre ella o debajo de ella, al sol del cielo o a la sombra de la tierra.”

    En los años siguientes acumulará críticas a la Constitución y a la República.

 


 Alejandro Rodríguez, Rector de la Universidad de Santiago, Castelao,
José Sánchez Rojas y Antón Vilar Ponte (25 de julio de 1931).

   Sánchez Rojas, en sus Soliloquios publicados en octubre de 1931, confiesa:

    “Ningún matiz de mi España me es extraño. 
(…) yo os demostraré que, al pasar, quedó algo de su fisonomía espiritual en mi corazón. Y he amado todos los libros y conocido todas las literaturas peninsulares.
(…) Y ahora no sé por qué siento temblores infinitos, y me parece que quieren romperme esa unidad dentro del espíritu, y tengo en carne viva mi pobre sensibilidad de republicano esperanzado.
   Yo, que sueño ahora, ahora sólo, con la España grande, no puedo en verdad, soportar estas discusiones aldeanas y familiares, estos diálogos de casinejo, estos tópicos del aislamiento y de la pequeñez.
(…) Hay un tesoro que salvar. Ese tesoro se llama España, los destinos españoles en manos españolas.
(…) Vamos de lleno a darnos la mano todos los de la meseta, los del litoral, los del Norte, los del Sur, los de abajo y los de arriba. Para caminar juntos y recorrer juntos la senda que nos espera. Ese tesoro que recibimos hemos de legarlo algún día, y no es cosa de andar en partijas testamentarias. Todo para España y España para todos.”
 
   El 11 de noviembre dedica la atención a Miguel de Unamuno en su serie Figuras del parlamento, publicada por Mundo Gráfico:
 
   “Don Miguel de Unamuno y Jugo, diputado a Cortes unamunista y miguelista por la provincia de Salamanca, no cabe en los estrechos límites de una semblanza. Habría que escribir todo un tratado especial, o mejor aún, una enciclopedia, ampliada y renovada continuamente, para agotar todos los matices y todos los tonos de su riquísima y compleja personalidad. Si lo hacemos aquí en estos momentos es ante el temor de que habiendo renunciado su acta por el pleito de las incompatibilidades, no tornemos a oír su voz, henchida de toda suerte de emociones y de pensamientos, en el recinto de la Cámara. Unamuno no es un partido, como él mismo ha dicho: es un entero. Las discusiones que tiene son íntimas, con su propio espíritu, y como Job, lucha hasta que raya el alba con su propia inquietud. Además, don Miguel no representa a Salamanca, con ser el representante más glorioso y el jefe natural de su Escuela: representa a España. Y es de temer que si él marcha del Parlamento quede muda la voz que dice el sentir de los españoles.

    Unamuno ha contribuido como el que más a este nuevo estado de cosas. Ha sido el padre del régimen actual. Supo trocar su incompatibilidad personal con el jefe del Estado en un malestar colectivo, y la República es hija de sus desposorios con el sacrificio y con la violencia. El ilustre desterrado de Hendaya fue, durante la Dictadura, la conciencia de España. Ahora, en estos momentos, su España es una nueva ciudad de Dios que no resiste preocupaciones aldeanas, ni recelos, porque es toda ella sementera de ideales nuevos. Saludemos a don Miguel ante el temor de que abandone el Parlamento por el Rectorado. Es lo mismo: donde él esté, estará siempre la cabecera.”

   Mes y medio después Sánchez Rojas cae enfermo en Salamanca, en el hotel Terminus donde se hospeda, y fallece el último día del año. Miguel de Unamuno preside el cortejo fúnebre y despide en la calle de San Pablo el coche que traslada sus restos a Alba de Tormes.
    Don Miguel no abandona sus paseos por la carretera de Zamora.  Su clara carretera, “soñadero feliz de mi costumbre”, cobra otro matiz:

“Carretera de los años
de mis ansias de consuelo
no padece desengaños
quien se entrega sólo al cielo.
 
Carretera de Zamora
al salir de Salamanca;
los siglos nos dan la hora
final de que todo arranca.”
                (Salamanca, 18 de diciembre de 1932)
 
   Exactamente cinco años después de la muerte de Sánchez Rojas, el 31 de diciembre de 1936, fallece en su casa Miguel de Unamuno. Ninguno de los dos desaparece totalmente, al contrario, nos legan en sus páginas su vida, sus anhelos, sus frustraciones y esperanzas. Bien lo explicó Don Miguel:
 
Todas las aves un ave
y un solo vuelo la historia.
Mientras te leo te vivo
Y me vives tú, aun muerto…
¿Muerto? ¿Qué es esto? Lo cierto
que leyéndote, cautivo
de tu letra, viva, agarro
espíritu, el de los dos,
y siento surgir a Dios
de nuestro mutuo barro.
                (22 de junio de 1930)
 
Unamuno paseando por la
carretera de Zamora.
 
 
Miguel Ángel Diego Núñez
Autor del libro
“Regionalismo y regionalistas leoneses del siglo XX (una antología)”