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lunes, 14 de septiembre de 2026

Nueva actualización de la sección dedicada a Sánchez Rojas

Llevábamos tiempo sin actualizar nuestra sección desde la que intentamos acercarnos a la obra de José Sánchez Rojas, lo que no significa que durante este período hayamos desistido en nuestra búsqueda de nuevos artículos de este acreditado periodista de nuestra tierra.

Nada más lejos de la realidad. Si bien es cierto que cada vez nos resulta más difícil localizar nuevos escritos suyos o nuevas cabeceras que los contengan, no tanto por la dificultad de la búsqueda sino porque dada la gran cantidad de los que ya hemos recuperado no parece que puedan quedar muchos a la espera de que los encontremos.

No obstante, continuamos atentos y perseverantes, convencidos de que todavía puede aparecer algún nuevo texto que nos permita seguir ampliando y enriqueciendo el conocimiento de su obra periodística tal y como ha ocurrido con los contenidos en estos nuevos periódicos y revistas que hoy incorporamos, aunque lo cierto es que la mayoría de ellos ya los habíamos descubierto en otras publicaciones.

Como viene siendo habitual, para facilitar el acceso a estas últimas incorporaciones, añadimos las indicaciones “Nuevo” o “Actualizado” en el índice general de la sección.


miércoles, 31 de diciembre de 2025

94 aniversario de la muerte de Sánchez Rojas

 Mi don José Sánchez Rojas

Alla, en “su” dorada Salamanca…, ha dejado de existir para siempre el que en vida se llamó don José Sánchez Rojas. José Sánchez Rojas. He aquí un nombre todo él evocación, que sólo su recuerdo nos trae una risita nada socarrona a flor de labios, mitad veneración, mitad respeto.

El destino implacable lo ha querido, se ha burlado una vez más del eterno burlador del propio destino. La adversidad no ha querido dejarle ver este nuevo año 32, que nace con un gran interrogante, dentro del cual todo bulle, o al menos lo parece, y en cuyo interior quien esto escribe pretende estar.

José Sánchez Rojas... ¿Quién era? Las crónicas cuentan que había nacido en la bella Alba de Tormes el 19 de abril de 1885. Que hizo los estudios en el Colegio de San Cayetano, de Ciudad Rodrigo. Que fue discípulo nada menos que de ese gran marxista-desorientador que se llama don Miguel de Unamuno y de Dorado Montero, el pan bendito de Dorado Montero, en la Universidad castiza de Salamanca. Que allí se licenció en Derecho. Que luego se doctoró en Madrid. Que pasó dos años ampliando sus estudios en Bolonia y Ginebra. Aquí empieza su verdadera vida, su amarga vida de escritor. Es en esta época cuando empieza a colaborar en todo lo colaborable, y empieza a lanzar folletos y más folletos. Y es en esta misma época cuando empieza a cantar las grandezas innegables de su grandiosa tierra, de su querida Salamanca, de su querida Alba, de su gran patrona Santa Teresa, hasta que se pierde para siempre, cantando de una manera propia, original y extraordinaria, las grandezas de Castilla toda, parándose en su cielo, en sus tipos y en sus paisajes, que son parte integrante del alma nacional y que son más verídica historia patria que la mismísima Historia de España.

José Sánchez Rojas siempre fue, a mi modo de ver, un perdido, en el buen sentido de la palabra, de la literatura. José Sánchez Rojas fue el primero, o de los primeros, en cantar pulcra y cotidianamente las grandezas del alma castellana. José Sánchez Rojas, como buen conocedor que era de Castilla, no reparaba en su continuo canto, y cantando, se puede decir, la muerte lo sorprendió.

●●○●●

Conocí a Sánchez Rojas allá por el año 1923. Era yo un imberbe y, como tal, iba agarrado continuamente a las mangas de mi padre. Fue en uno de esos viajes que mi padre efectuaba para su íntima diversión, cédula, después, de lo que se llamó “Pueblo Español” de nuestra Exposición Internacional. Fue, por fin, en Toledo, en la mismísima plaza del Zoocodover. Su amistad con mi padre venía, como es natural, de lejos, puesto que ambos se dedicaban, por diferentes caminos, a cantar una misma cosa: el pueblo español. Retuve ya para siempre su tipo. Después, andando el tiempo, coincidimos otra vez en el mismísimo “Pueblo Español”. Aquel imberbe ya no lo era tanto, e incluso se permitía el lujo de opinar. Seguimos, paso a paso, la mal pagada “obra” de mi padre, y evocando él y escuchando yo, un atardecer estival nos sorprendió. Ya no volví a hablar con él hasta que coincidimos otra vez en la tribuna de la Prensa del Congreso. A él le llevaba allí su profesión y a mí una cosa parecida. La amistad pasajera de antes, ahora, hace cosa de cuatro meses, era una amistad entrañable. Cuando más sincera era, la muerte, eso tan infecto que nadie ha visto pero que todos respetamos, se me lo ha llevado. Un amigo más que pierdo y que hoy, al evocar toda su vida agitada, la evocación casi se funde con unas lágrimas sincerísimas...

Miguel UTRILLO, jr.

martes, 30 de diciembre de 2025

José Sánchez Rojas a mitad de los años veinte


Me satisface, ante todo, el trabajo. 
Me satisface pensar, leer, escribir, viajar,
no porque los viajes, los artículos, las lecturas y las 
meditaciones se traduzcan en el dinero que me alimenta,
 sino como actividades que me placen en sí mismas
 y fuera de toda compensación práctica y económica.

El Adelanto, 3 de enero de 1925.


     El periodo comprendido entre octubre de 1925 y marzo de 1926 va a marcar los últimos años de vida de José Sánchez Rojas, a la vez que nos descubre su situación personal y la actitud que mantienen hacia él tanto los diversos sectores de la sociedad salmantina y española como los medios de comunicación, las personalidades sociales y los políticos del momento. 

     Sánchez Rojas cumplió cuarenta años el 19 de abril de 1925. Tras la proclamación en 1923 de la Dictadura de Primo de Rivera y el destierro de Miguel de Unamuno (1924), su figura cobra un protagonismo insospechado en virtud de unos hitos concretos: el éxito de su Tratado de la perfecta novia (1923), la defensa de Unamuno,  su adhesión al Mensaje de elogio y defensa de la lengua catalana, la crítica al fascismo italiano, el regreso a Salamanca en el verano de 1925, sus traducciones, en especial las de Benedetto Croce (España en la vida italiana durante el Renacimiento y Breviario de Estética), la exaltación de Tomás Bretón y Ventura Ruiz Aguilera, la participación en el concurso de la plaza de cronista oficial de la provincia de Salamanca, el nombramiento por la Universidad salmantina como catedrático de lengua italiana, la aceptación del cargo de cronista honorario de la Tuna Universitaria charra, su destierro a Huesca tras su intervención y recuerdo a Unamuno en la Casa del Pueblo de Éibar, el rechazo del indulto y su conferencia en elogio de Gabriel y Galán.

     La censura se cebará con sus opiniones y colaboraciones; los elementos salmantinos de la Unión Patriótica le empujan a solicitar la plaza de cronista oficial de la Diputación, convocada el 18 de octubre de 1925, incluso el presidente de la misma llega a asegurarle que será suya y le asignará un despacho y vehículo oficial. Desde el primer momento en amplios sectores de la sociedad salmantina, se piensa en José Sánchez Rojas para ocuparla. Así lo hace público Francisco Bravo, redactor de La Gaceta Regional de Salamanca, en su artículo del 24 de octubre «Un hombre para un cargo», afirmando que “Como Sánchez Rojas, no hay en la hora actual quien pueda encargarse de relatar y contar nuestra historia, ennobleciéndola con vestiduras de poesía.” Y solicita el voto de los diputados provinciales para él, a lo que El Adelanto responde: “testigos de su labor admirable y perseverante, no tenemos para qué decir cuánto agradecemos y nos satisface esta iniciativa que nos llenaría de contento, al verla convertida en realidad.” Inmediatamente, el 26 de octubre, se adhieren Emilio Alarcos, catedrático de Literatura de la Universidad de Valladolid, y Eloy Díaz-Jiménez y Molleda, catedrático de Literatura en el Instituto de Salamanca, correspondiente de las Reales Academias de la Historia y de Bellas Artes de San Fernando y miembro de la Comisión de Monumentos.

     Sánchez Rojas toma la palabra el 3 de noviembre en El Adelanto, a través de una carta abierta en la que afirma:

“Si soy nombrado cronista de la Diputación de Salamanca, aceptaré el nombramiento, que solicito, como una carga de honor. Y si no lo fuera, siempre recordaré, emocionado y agradecido, las pruebas de afectuosa consideración que me ha dado estos días Salamanca entera.”

     Y advierte:

“he desdeñado y seguiré desdeñando muchas cosas y no sirvo para acólito, porque el humo del incienso me marea y me apestan los tufillos de la adulación y de la lisonja. En verdad, en verdad, le digo a usted que ni el aplauso me enardece, ni la censura me abate, ni la contrariedad me desespera, ni el éxito me exalta. Los que hemos vivido mucho tenemos una idea, harto despreciable y limitada del tiempo, y sabemos de la mudanza de las cosas y de los hombres.”

     A lo largo del mes de noviembre, se suman los medios que solicitan la plaza para Sánchez Rojas: El Liberal, de Madrid, El Pueblo, de Béjar y La Veu de Catalunya, que afirma: “para cronista de Salamanca le sobran títulos al que es por antonomasia el primer cronista de Castilla, el que más la ama y el que mejor la describe.”
     “(…) Nosotros conocemos a este hombre profundamente, generoso y bueno, que estuvo siempre con nosotros a las horas peligrosas y que huyó de nosotros cuando pudo llegar la hora de las compensaciones, que para él hubieran sonado siempre. Pero Sánchez Rojas es así, y su mayor valor es el de ser así, precisamente.”

     Una vez hecho público el listado de candidatos, el 2 de diciembre, el Rector de la Universidad y numerosos catedráticos se dirigen al presidente de la Diputación provincial con el ruego de que “sea nombrado cronista de la Diputación don José Sánchez Rojas. Así lo creemos en estricta justicia.”

     A mediados de diciembre, el rector de la Universidad de Salamanca nombra catedrático de lengua italiana a José Sánchez Rojas, que comenzará a impartir sus clases en enero.

     En la Diputación, se vota el 19 de diciembre la provisión de la plaza de cronista provincial, para la que se nombra al padre Luis G. A. Getino, de la Orden de Santo Domingo, que había presentado su solicitud a instancia de un sector de las fuerzas locales. El Adelanto publica el 22 de diciembre un artículo de Sánchez Rojas, «Glosa risueña a una nota oficiosa», en la que desvela que “En el pleito de la solicitud me enredaron los elementos de la Unión Patriótica”; señala que “El señor García Tejado, nuestro alegre y confiado presidente, llegó a designarme despacho oficial y un automóvil de Obras Públicas para investigar en los archivos municipales de la provincia”, y que el señor Bustos y Miguel “modificaba de raíz la ponencia hecha a mi favor ante ‘presiones’ que no podía sacudir humanamente”.

     El mismo diario publica también ese día la decisión de Eloy Díaz-Jiménez y Molleda, Emilio Alarcos, Fernando Íscar, Guillermo Sáez, Filiberto Villalobos y Rafael de Castro de promover una comida abierta a todos los salmantinos, para el 27 de diciembre, “deseando testimoniar su admiración al señor Sánchez Rojas, y desagraviarle por el tratamiento que le han hecho los señores diputados”. La comida se desconvoca.  

     Periódicos nacionales como El Sol, El Heraldo de Madrid y El Liberal (de Bilbao y de Madrid), se hacen eco del revuelo producido por la designación, a la vez que a Salamanca llegan las adhesiones a Sánchez Rojas de Indalecio Prieto, Julián Besteiro, César González Ruano, Pérez Ferrero entre otros muchos. El padre Getino presenta su renuncia al cargo en enero, y la Comisión provincial pretende declarar desierta la plaza.

     Sánchez Rojas acepta el 19 de enero el nombramiento de cronista honorario de la Tuna Universitaria de Salamanca y acompañarla en su gira por Medina del Campo, Burgos, Vitoria, Bilbao, San Sebastián, Éibar e Irún. En el recibimiento en la Casa del Pueblo de Éibar, se vitorea a la revista España, a Unamuno, Araquistáin, Indalecio Prieto y Sánchez Rojas. Éste interviene:

     “No gozamos de normalidad, y hasta nos han dicho que pongamos sordina a nuestros entusiasmos. ¡Bueno! Vamos a ser respetuosos. Poned en el corazón los nombres que ni estos chicos ni yo podemos poner en la lengua: esperad días mejores y, si estos muchachos, como yo creo y aseguro, son jóvenes, son buenos y son inteligentes, contad con ellos para que todos juntos intentemos dar a España el decoro y la dignidad que anhelamos para ella.”

     Como consecuencia, Sánchez Rojas es deportado a Huesca. Las simpatías de ciudadanos, periodistas y periódicos se multiplican. Desde allí envía varias cartas abiertas a Mary Santiago Mirat, que pertenece a una influyente familia salmantina, y manifiesta su amistad hacia el cronista y traductor hasta su fallecimiento, el 31 de diciembre de 1931.

MIGUEL ANGEL DIEGO NÚÑEZ
Autor del libro Regionalismo y regionalistas leoneses del siglo XX (una antología).

domingo, 30 de noviembre de 2025

Muestra sobre José Sánchez Rojas

Rincón dedicado a José Sánchez Rojas en la Biblioteca Municipal de Alba de Tormes en la que se muestran fotografías, traducciones y publicaciones del periodista albense –que da nombre a esta biblioteca– aportadas, en su mayoría, por Jesús María García y Gerardo Nieto.

viernes, 24 de octubre de 2025

Fotobiografía

Fotobiografía utilizada como hilo conductor de la presentación de la edición digital de las Obras completas de José Sánchez Rojas en la celebración, en la tarde de hoy, del Día de las bibliotecas en Alba de Tormes.

miércoles, 22 de octubre de 2025

lunes, 15 de septiembre de 2025

Obras completas de José Sánchez Rojas

Transcurridos ya unos años desde la edición a cargo de la Diputación Provincial de Salamanca de su primer volumen, y dado que su publicación impresa no parece tener continuidad, presentamos hoy la edición digital de la totalidad de las Obras completas del escritor, traductor y, por encima de todo, periodista José Sánchez Rojas.

No ha resultado sencilla su elaboración. La dispersión de sus escritos diseminados en multitud de cabeceras periodísticas ha sido, posiblemente, la dificultad más compleja a la que nos hemos enfrentado. Durante su preparación hemos tenido que consultar en infinidad de hemerotecas y bibliotecas, tanto físicas como digitales, la prensa escrita de un periodo de 30 años –los que van de 1901 a 1931–, para localizar en alrededor de 175 periódicos y revistas cerca de 3.000 colaboraciones suyas –algunas de ellas repetidas–, y, finalmente, compilar los más de 1.950 artículos que, además de su producción bibliográfica, sus prólogos a obras de otros escritores, sus preámbulos a algunas de sus traducciones de autores italianos, y una parte de su correspondencia epistolar, componen los 6 Tomos en que se estructuran.

En definitiva, una laboriosa tarea a la que tanto mi compañero Jesús María García como yo nos hemos dedicado de manera totalmente altruista, que hoy culmina con esta edición digital que ya se encuentra disponible en la sección que a ellas dedicamos en este cuaderno electrónico y en la página web del Ayuntamiento de Alba de Tormes –a quien las hemos cedido desinteresadamente y donde consideramos imprescindible su presencia– y que también ofrecemos a todas aquellas otras (institucionales, culturales, académicas…) que pudieran estar interesadas en acogerlas.


Edición digital a cargo de Gerardo Nieto Arias y Jesús María García García

      

      

martes, 31 de diciembre de 2024

Recuerdo y homenaje a José Sánchez Rojas

JOSÉ SÁNCHEZ ROJAS Y JORGE DE ALBA, SU ALTER EGO,
EN LOS ALBORES DE LA SEGUNDA REPÚBLICA
(Evocación en el 93 aniversario de su muerte)

                                                “La elegancia, la exquisitez, la ternura que ponía en su prosa,
 era su propia delicada alma, un alma de niño encerrada en un cuerpo desvaído,
en una indumentaria estrafalaria. Rojas veía las cosas de distinto modo que los demás.”
(José Sánchez Gómez)

     Cuando en enero de 1930 se produce la caída de Miguel Primo de Rivera y el comienzo del fin de la Dictadura, traída de la mano de Alfonso XIII, el cronista salmantino José Sánchez Rojas sale de un letargo de más de seis años «de bozal y de lápiz rojo», separado de su maestro y amigo Miguel de Unamuno, sometido a la censura, privado de la plaza de cronista de la Diputación de Salamanca y desterrado a Huesca por reivindicar al rector salmantino en Éibar («¡Con qué placer recordaré toda mi vida aquel remanso de Huesca! Algún día contaré por qué fui echado de allí y por qué arte de birlibirloque no fui a continuación a una aldea de Ciudad Rodrigo donde querían prepararme un alojamiento ‘sine die’»).

     En sus crónicas, reconoce que «Sin la grata amistad de los compañeros de Prensa Gráfica, de la Agencia de Luis de Sirval y de mis colaboraciones en “El Hogar”, de Buenos Aires, hubiera perecido, sencillamente, de hambre. Tengo el orgullo de decir que he llevado los tacones rotos durante los seis años y pico que ha durado la Dictadura.»
    
 
José Sánchez Rojas en febrero de 1930.
    
 En mayo, muere su íntimo amigo Julio Romero de Torres. En la inauguración de su museo en Córdoba, un año después, confiesa al recordarlo: «Mis palabras mejores serán las que no broten jamás de mis labios. Es una plegaria la mía de silencio y de dolor. Cuando murió Julio, sollocé y lloré como un niño; con lágrimas pagué el tributo de veinte años de camaradería diaria. Escribí después, porque de la pluma vivo y con la pluma expreso habitualmente mi sentir, pero aquellas líneas no supieron decir mi tristeza, y menos, el vacío que ha dejado en mi espíritu aquel varón ejemplar, caballeroso y bueno, hombre de solera como este pueblo suyo que guarda la huella de tres civilizaciones, y que él amó con ternura de novio y con la serenidad tranquila del hijo que prefiere a todos el calor de su propio hogar

     A lo largo de 1930, se prodigan los textos de Sánchez Rojas en la prensa española y desde abril de ese año aparecen trabajos suyos, bajo el seudónimo que ya utilizara en 1904 en Salamanca: Jorge de Alba, uniendo su segundo nombre con la localidad de nacimiento. Seguramente, una de las razones para emplearlo es el extenso número de textos suyos que publican diarios y revistas, hasta tal punto que, en algunas de ellas, aparecen sus dos firmas (en los semanarios Crónica y Mundo Gráfico), incluso en el mismo número.

     En septiembre de 1930, se encuentra enfermo en Peñaranda y en los primeros meses de 1931 participa promoviendo la República en la provincia de Salamanca, junto con Miguel de Unamuno, Francisco Ruipérez… tanto antes como después de su proclamación.

     A primeros de octubre de 1930, publica el artículo “En el Ateneo y en la calle”, en el que destaca el papel tanto del Ateneo como de los libros durante la Dictadura:

   «La tribuna del Ateneo es la válvula de escape más importante en el momento actual. Hasta que no se restablezcan las garantías esta tribuna servirá de contrapeso a la ausencia de otras expansiones necesarias, siquiera ya, aunque tímidamente vaya el Gobierno autorizando algunos actos públicos. El Ateneo presta al Gobierno del General Berenguer el servicio incomparable de permitirle husmear cuál es la opinión de la calle –aunque de antemano la sepa de sobra– y saber a qué atenerse respecto a sus afirmaciones y exigencias. Toda la ideología liberal del país se ha refugiado en la cátedra del Ateneo».

   (…) «Esos libros aparecieron precisamente por la censura previa. Vea usted cómo, ahora que esa censura ha sido suprimida, gran parte de los periódicos han comenzado a publicar el relato y análisis de los siete años de Dictadura, relato y crítica que hasta aquí hubo que refugiar en el libro. El periodismo huía al libro porque solamente en él podía moverse con desenvoltura

     Son numerosas sus artículos, no sólo de carácter político (junto a ellos se cuentan textos de crítica teatral y literaria, los dedicados a Salamanca y la Región Leonesa, sociales, turísticos, orientados a la infancia o centrados en figuras del cristianismo, históricos…). Algunos agrupados en series: El domingo de los estudiantes: un itinerario de excursión (JSR, Crónica, años 29-30); La niñez de los grandes españoles (JSR, Crónica, años 29-31); Crónica de la semana (JSR, Crónica, año 31 VI); Figuras del parlamento (JSR, Mundo Gráfico, año 31 VII-XII); Impresión del parlamento (JSR, Crónica, año 31); Los héroes del cristianismo (JA, Crónica, año 31 VIII-XI), y Constituyentes (JSR, Nuevo Mundo, año 31).
 
Sánchez Rojas en Julio de 1931.

     En la segunda quincena de diciembre de 1931 José Sánchez Rojas publica tres artículos que sintetizan su visión de la evolución de los dos últimos años y de la República, un tríptico revelador de su republicanismo y su patriotismo.

   “Aquel domingo, 12 de abril, vamos a votar todos, con una emoción indescriptible; nos duele España dentro del corazón y daríamos nuestra sangre por la suya sin una alharaca y sin ningún gesto. De madrugada sabemos que hemos ganado la partida y, durante el lunes, 13, nos consume y devora la fiebre de la impaciencia. Al fin, el 14… Al fin, el 14, a los cuatro meses justos del alzamiento de Galán y de García Hernández, presenciamos el cambio. En una pequeña ciudad de Castilla, nos coge a nosotros, enfermos y convalecientes; a las siete de la tarde ondea una bandera tricolor en el balcón del Concejo (16 XII, El Adelanto, “Año de nieves, año de bienes”).

   
No le demos vueltas: vamos hacia delante; lo que pasó, está biológicamente liquidado y muerto. Hoy somos ciudadanos; nada más y nada menos que ciudadanos; todos estamos forjando historia y haciendo patria. ¿No sentís un santo temblor al escribir o al hablar a nuestros hermanos los españoles, en esta hora, cuajada de eternidad?”(27 XII, Crónica, “Balance de 1931”)

   
Un año por delante, sin anécdotas aún, sin sucesos, tan blanco como la cuartilla en que trazamos estas líneas, limpio todavía de pecado y sugestivo con todo su silencio. En la vida individual, cada año que nace de las entrañas del tiempo, este terrible Cronos que se devora a sí mismo, es un nuevo torcedor de angustia y a la vez un verde brote de esperanza. Vivimos, sencillamente, porque esperamos.”

   (…) Nos interesa la experiencia de la patria, que es la proyección de nuestro yo en los demás, en el tiempo y en el espacio.” (1 I 1932, Crónica, “Año nuevo, vida nueva”)
 
José Sánchez Rojas pocos días antes de su muerte.

     José Sánchez Rojas fallece en el hotel “Términus” de Salamanca en la mañana del 31 de diciembre, cuando su carrera periodística y literaria había despegado y tomado cuerpo, se publican nuevas ediciones de sus traducciones y de su Tratado de la perfecta novia, su figura se acrecienta y revaloriza, se convierte en cronista oficial de la República, incluso se le ofrece un banquete en desagravio en Salamanca, que iba a contar con la presencia de don Miguel de Unamuno, uno de sus maestros, al que ha guardado una fidelidad de treinta años.

     Su significación en la España del momento viene reflejada por los participantes en su traslado y entierro, junto con los telegramas de pésame: la presidencia de la República, la Asociación de la Prensa nacional, y la Asociación salmantina, que preside Fernando Iscar-Peyra; el Rectorado de Salamanca personificado en Miguel de Unamuno; Filiberto Villalobos representando al Ateneo de Madrid y al ministro Indalecio Prieto; el diputado y presidente de la Diputación, Tomás Marcos Escribano; los alcaldes de Salamanca y de Peñaranda. Todos ellos junto con amigos personales: la familia de Julio Romero, la familia Santiago Mirat, Francisco Ruipérez, Juan Montero, José Sánchez Gómez “El Timbalero”; los amigos de la infancia Tomás Rodríguez y Joaquín González; el Ayuntamiento de Alba en pleno, José Núñez Alegría en representación de “Prensa Gráfica”, también El Adelanto y La Voz de Peñaranda, sin olvidar a una multitud que le despide en Salamanca y la que lo acompaña hasta el cementerio albense.

     Salamanca y Alba de Tormes, la Universidad, las instituciones locales, provinciales y autonómicas están llamadas a recordar como se merece a José Sánchez Rojas en 2031, centenario de su fallecimiento; a una figura importante del periodismo, la traducción del italiano, la literatura y el compromiso con la libertad de expresión, el liberalismo y la democracia.

Miguel Ángel Diego Núñez
Autor del libro Regionalismo y regionalistas leoneses del siglo XX (una antología).

93 aniversario de la muerte de Sánchez Rojas

A LA MEMORIA DE SÁNCHEZ ROJAS

Antonio Álamo Salazar

     Ella tiene su nombre; nombre muy femenino, porque ella es muy señora..., nombre de amaneceres, quebrándose en escarchas, en armiños, en cosas blancas..., se llama Alba. Alba, con el patronímico de un río lírico, del “rio de los poetas”, el Tormes. Y los dos rebuscaron en las brisas el gesto nobiliario de un “de” rancio y señero: y así, se llama ALBA DE TORMES.
     Tendida en la geografía salmantina, Alba de Tormes, parada y peregrina, extática y andariega, se forja con meditación y se alimenta con inquietudes...; para las meditaciones, los campos de la vera del río, son su mejor breviario, con salmos esmeraldinos en invierno y en verano...; para las inquietudes y el peregrinaje, tiene un bordón de piedra, vertical y enhiesto, clavado en roca para no inclinarse..., es el torreón de una muralla que fue cilicio en otros tiempos mejores, que pasaron.
     Ella, Alba, había tenido un hijo…, y él era cantor; con los ojos vivos, muy abiertos, como si por ellos quisiera escaparse un torrente de vibrante poesía; se llamaba José... ¡José Sánchez Rojas! Aprendió a cantar con las gasas inquietas de unas pesqueras espumosas, y supo de los reposos meditacionales, porque la umbría de un templo carmelitano era propicia a las quietudes del espíritu, frente a unos barrotes de sepulcro paradójico (“muerte de la mida”) y de un corazón quebrado con fuegos divinales.
     Así, Sánchez Rojas aprendió a reír y a meditar..., aprendió a saber ser poeta; y se lanzó a cantar, haciéndose amigo de las alturas y de las oquedades, surcando –al trote matalón de su caballo invisible– los caminos de andadura bohemia. Se lanzó a cantar, y su canto era fulgente como el sol y nostálgico como la niebla..., porque él, el poeta, sabia de luces y de claroscuros; por ello tiene el valor de un símbolo el título de aquellas sus intimas y doloridas confesiones en un añoso periódico local, en “El Tormes”; “Sol entre nieblas” era el título, y sol entre nieblas era la vida de aquel poeta hijo de una villa que es dama con belleza de alma y de cuerpo y de atuendos históricos.
     Pero un día de fin de año, Sánchez Rojas, el hijo de la dama, detuvo el trote matalón de su cabaldadura..., paróse en una llanura bucólica y doctoral, miró al cielo y sucumbió su cuerpo. Ya estaba muerto cuando se lo trajeron a su madre, aquella tarde de San Silvestre, en que Navales se endomingaba con empalagos de dulzaina pueblerina..: ¡Ya estaba muerto!, y Alba de Tormes, la madre, lloró lágrimas de bronce en su pañuelo negro del “reloj de la Plaza”. El mediodía del “Día del Niño” se vistió de romance a lo García Lorca, pero sin nardos ni flexibilidades, cuando lo llevaban, Condado adelante, camino del cementerio; y allí quedó su cuerpo, bajo una cruz y un sudario, con la escolta de una flor que no le deja; allí quedó su cuerpo..., pero el espíritu volvió a cabalgar por las andaduras bohemias, como una ráfaga de ultratumba que quisiera eternizar el sol entre nieblas de su peregrinaje terrenal.
     Todos los 31 de diciembre, cuando los adoradores del Cristo-Pan, funden sus rostros con la madera de “San Juan”, a golpe de badajada, que es incisión metálica en dos años pegados..., a las doce de la noche..., Alba, la madre que se quedó sin hijo, se estremece de recuerdos y llora estrellas en el espejo del Tormes, porque una vez más, después de otro año, pasa vertiginosa, los ojos vivos, muy abiertos para que salgan rimas, la figura inmortal de Sánchez Rojas..., pasa, melancólica y fugaz, la sombra de aquel hijo.

El Adelanto, 31-12-1949

miércoles, 28 de febrero de 2024

Nueva actualización de la sección dedicada a Sánchez Rojas

144 cabeceras periodísticas y 2.911 artículos originales suyos –algunos duplicados en distintas publicaciones– contiene ya la sección que desde estas páginas dedicamos a la obra del escritor y periodista albense José Sánchez Rojas; una sección que hoy actualizamos al incorporar a la misma los últimos artículos que hemos encontrado en distintos periódicos y revistas previamente incorporados a la misma, así como en otros recientemente localizados, casi todos ellos -si no todos- por nuestro buen amigo Miguel Ángel Diego Núñez.

miércoles, 31 de enero de 2024

Crónica de un cronista: Nueva edición

«Ahora, cuando sus libros son difícilmente asequibles y sus artículos amarillecen en las hemerotecas, la tarea de reconstruir la vida dispersa del escritor resulta de veras complicada. Extraviados muchos de sus papeles personales y manuscritos con la desaparición de quienes se los llevaron tras su muerte, los que lo conocieron apenas pueden separar hoy en su memoria realidad y ficción: Sánchez Rojas era ya una leyenda en plena vida. Este trabajo pretende rescatar la trayectoria y personalidad del periodista nacido en Alba de Tormes.»

Así se expresaba Julián Moreiro en el prólogo de su libro “Sánchez Rojas: Crónica de un cronista” publicado en el año 1984 por el Centro de Estudios Salmantinos bajo el patrocinio de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Salamanca.
Pasado el tiempo, el desarrollo experimentado por las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TICs), unido a la digitalización de numerosas bibliotecas y hemerotecas, puso a disposición de los investigadores nuevos datos y el acceso a buena parte de las obras y artículos periodísticos del escritor albense. 
Consciente, según sus palabras, de que aquel «libro se ha quedado pequeño: hoy se sabe mucho más y tal vez alguien debiera plantearse la empresa de hacer una biografía más sólida sobre el personaje» –Comentario suyo en “Entre el Tormes y Butarque > Sánchez Rojas en La Nación y Revista Castellana > 11/04/2011”–, Julián se embarcó en la tarea de ampliar su biografía inicial con la nueva información disponible pero, lamentablemente, le sobrevino la muerte antes de poder finalizarla siendo, finalmente, su entrañable amigo, Jesús María García, quien la llevase a termino siguiendo la estructura trazada por Moreiro.
Hoy, como ya es habitual, transcurrido un año de su publicación en la Biblioteca de Temas Albenses, ofrecemos a nuestros lectores, en formato digital, la nueva edición, corregida y aumentada, de Sánchez Rojas: Crónica de un cronista.

domingo, 31 de diciembre de 2023

92 aniversario de la muerte de Sánchez Rojas

HA MUERTO SÁNCHEZ ROJAS

SALAMANCA. 31 (1 T.). – A las once de la mañana, en el Hotel Términus, donde se hospedaba, ha fallecido el Ilustre escritor don José Sánchez Rojas.
La noticia, al ser conocida en la cuidad. ha causado grande y penosísima impresión.

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Si Sánchez Rojas hubiera pensado en escoger un lema para su vida azacaneada, podría haber utilizado muy bien aquel dístico goethiano: “en nada puse mi esperanza”. Rojas pudo ser muchas cosas, en efecto, y no arraigó en ninguna. Su espíritu inquieto era todo desprendimiento y desasimiento. Llevaba consigo su propio ardor y nada exterior podía seducirle. Ni codicia, ni ambición, ni afán de medro: ni aun la gloria literaria le tentaba. ¡a él, tan literato, tan escritor de raza y de temperamento!
Y no es que fuese un indolente. Antes bien, pocos hombres tan dinámicos como Sánchez Rojas. Andariego e inquieto, iba incesantemente de un pueblo a otro, de un tema a otro, de una amistad a otra. Y ello en perpetua vibración, comentando con su verbo caudaloso cuanto le salía al paso, poniendo un interés apasionado en cuanto no le importaba personalmente, dilapidando un caudal de energías en causas que no eran suyas, ganoso siempre de servir a los demás y de hacerles la vida agradable. Rojas ha muerto sin conocer el encono, sin conocer ninguna de las pasiones bajas. Era un espectáculo admirable ver el optimismo radiante que conservaba aun en las horas aparentemente más infortunadas de su vida de estudiante hambrón. Como pocos era invulnerable ante la miseria, ante la mal¬querencia.
Quizá ningún español contemporáneo haya conocido y amado tanto a España como Sánchez Rojas. Le eran familiares las viejas ciudades castellanas, adormecidas a la sombra de sus recuerdos his-tóricos; los puertos del Norte, henchidos de vida pujante, las tierras luminosas del Sur. En cualquier ciudad española Sánchez Rojas estaba como en su casa. De cualquiera de ellas podía hablar inacabablemente con palabra evocadora y cálida.
Este gran nómada que era Sánchez Rojas difícilmente podía fijar su capacidad literaria en una obra firme y coherente. Pero ahí están los innumerables artículos que durante más de veinte años publi¬có en casi todos los periódicos españoles para atestiguar la enjundia y el garbo de su transparente prosa castellana, tan justa y llana, de una elegancia tan natural. La muerte se lo ha llevado en el momento de su madurez, cuando estaba más granado su espíritu y más depurado su estilo. Muere sin dejar un enemigo. ¿Cómo iba a tenerles él, que era pura cordialidad y se entregaba entero a los otros, sin pensar nunca en sí mismo?

martes, 26 de diciembre de 2023

TRES ALDABONAZOS PARA LA REDENCION DE SÁNCHEZ ROJAS.

Miguel Ángel Diego Núñez

«Una bohemia caprichosa y absurda malogró a uno de los mejores prosistas que ha tenido la literatura española. Sánchez Rojas escribió, con soltura asombrosa, en un castellano recio, terso, castizo, riquísimo, lleno de naturalidad, de calor y colorido. Entre los escritores contemporáneos ninguno -ni aun Pérez de Ayala, “más trabajador” del idioma- le ha superado como estilista.»
(Federico Carlos Sainz de Robles)
 
    José Sánchez Rojas falleció en Salamanca el 31 de diciembre de 1931. Tras el torbellino de la Segunda República y la Guerra Civil, su figura y memoria en España quedaron opacadas y olvidadas. Su recuerdo apenas se mantuvo vivo en Salamanca, de modo especial con los aniversarios de su muerte, en las páginas de El Adelanto. Su personalidad y valor literario, con los años, se deslizó insensiblemente por una progresiva pendiente hacia una profundidad insondable y oscura. Sin embargo, en la segunda mitad de los años cuarenta del siglo XX el valor, brío y lucidez de tres hombres rescatan a Sánchez Rojas del olvido al que parecía destinado, tres aldabonazos que le liberan de un sueño prolongado y coinciden en subrayar su genialidad. 

RAFAEL SANTOS TORROELLA (1914-2002)
     El primer aldabonazo, el más contundente y sonoro, lo protagoniza Rafael Santos Torroella; se origina en Madrid el 12 de enero de 1946, en las páginas de El Español, quince años después de la muerte de Sánchez Rojas, y tiene su eco en El Adelanto de Salamanca, el 20 del mismo mes.
 

    El semanario madrileño recoge a toda página el trabajo de Santos Torroella sobre el escritor albense dejando claras sus intenciones desde un principio:

     “no se habrán borrado enteramente ni su nombre ni su recuerdo en la memoria de todas aquellas personas -y fueron muchas- que le trataron. Ellas comprenderán, sin duda, las razones que me mueven a evocar aquí su vida y sus escritos, si es que tras el Pepe Sánchez Rojas familiar, el desgarrado y lastimoso Rojitas, que anduvo siempre, como el caracol, con su casa a cuestas -y es mucho decir de su mísero ajuar-, supieron adivinar el fondo de renunciamiento, de genialidad y de ternura que albergaba dentro de sí.”
 
   Los párrafos analizan su vida, aportan confidencias e intimidades, glosan su estilo y su obra, que Rafael renuncia a analizar pormenorizadamente para afirmar:

     “Tal vez lo mejor es lo que no conocemos, lo que el escritor tenía preparado ya para la imprenta antes de morir, y que ignoramos si alguna mano amiga logró salvar del naufragio de sus papeles a raíz de su muerte: la “Guía teresiana”, a que con tanto cariño dedicó los últimos años de su vida, y que había de ser, a lo que nos dicen las contadas personas que vieron el manuscrito, una fervorosa, exhaustiva y bellísima reconstrucción de las andanzas de Santa Teresa de Jesús, la monjita infatigable, cuyo recuerdo y devoción habían de llevar al espíritu de este nómada de la literatura los únicos rayos de luz radiante y piadosa que pudo conocer en este mundo.”

RUFINO AGUIRRE IBÁÑEZ (1902-1955)
     El paso adelante dado por Rafael Santos Torroella impulsa a que Rufino Aguirre Ibáñez, periodista y autor amigo de Sánchez Rojas, haga otro tanto. El resultado es un artículo aparecido en El Adelanto un mes después, el 14 de febrero de 1946, que lleva por título “El hombre y algunas cosas más del escritor Sánchez Rojas”. 
 

     Rufino Aguirre viene a confesar que el interrogante contenido en el artículo de Santos Torroella «¿Recordará alguien hoy, a tan poca distancia de su muerte, al escritor salmantino José Sánchez Rojas?» ha actuado de espoleta, removido sus recuerdos, y le empuja a admitir que:

     “Con mucha frecuencia nos ha pasado por la imaginación poner en orden nuestros recuerdos personales para que sirvieran a otros de estímulo en el estudio crítico de su personalidad literaria, que no se ha hecho todavía y que está reclamando su memoria.”

     Recuerda que conoció a Pepe Sánchez Rojas el 27 de febrero de 1919, en el entierro de Dorado Montero, y que a partir de ahí comenzó su amistad. Nos revela entonces:

     “para llegar a los repliegues más recónditos de su alma, se hacían precisos años enteros de no desmentida amistad y trato constante y esperar a que una madrugada (…) comenzase a hablar y os dijese sus confidencias, en las que alumbraba abismos de amargura y tristeza, por muy pocos sospechados. Y os hablaba de su infancia triste, de su adolescencia soñadora y de su juventud de estudio y lecturas, que alimentaban una ambición legítima de medro y bienestar; del amor incomprendido, de la desilusión y la amargura de los primeros fracasos y de ese tierno, inalienable y dulce rincón donde iba guardando los buenos afectos que eran la única alegría de su madurez, anticipada por la soledad”

     Se detiene en destacar su salmantinismo y su conocimiento de las tierras españolas: León, Extremadura, Aragón, la Mancha, Cataluña…, la temática de su producción para destacar su labor de cronista. Concluye:

     “Su prosa tersa, su estilo, animado y gracioso, y la belleza de algunas páginas de este escritor, justificarían una selección esmerada y un estudio más detenido que el que hemos podido dedicarle ahora y en el que no hemos puesto si no el cariñoso afecto que tuvimos por aquel «niño y loco -como acertó a retratarle don Fernando Iscar-, con ese desequilibrio nervioso o mental que es el triste y glorioso estilo de los hombres geniales»”

     El año 46 supone el punto de inflexión en la curva del reconocimiento de Sánchez Rojas; en las páginas de El Adelanto, Emilio Salcedo le cita en sus artículos dedicados a Fray Luis de León y a Cervantes; al finalizar el año, el mismo diario, en su número del 31 de diciembre, expresa en “breves pero sentidas líneas, el cariñoso recuerdo debido al viejo amigo y entrañable compañero, que honrara durante años enteros las columnas de nuestro diario con su inspiración genial y su ágil y amena literatura, breve muchas veces, pero siempre magnífica.”

ANTONIO ÁLAMO SALAZAR (1921-1981)
     Si 1946 supuso un revulsivo que recuperó la figura de José Sánchez Rojas, el año siguiente, en el que se conmemora el IV Centenario del nacimiento de Cervantes, vino a acrecentarla y consolidarla el poeta Antonio Álamo Salazar. El 31 de diciembre, El Adelanto publica un trabajo literario suyo “Como homenaje y en memoria del brillante cronista salmantino Pepe Sánchez Rojas, de cuyo fallecimiento se cumplen hoy dieciséis años.”
 

     En el texto vierte una confidencia: «hace unos días estuvimos en el pobre y destartalado cementerio de esta villa [Alba de Tormes], y elevamos una oración ante la sepultura de Sánchez Rojas; ¡pobre sepultura!, una cruz coqueta (si es que coqueta puede ser alguna cruz), tocada de pétreo sudario; unas barras caídas, torcidas, mohosas, bella estampa para algún óleo, que pudiera titularse “poesía muerta”». Después, se detiene a analizar la obra “Las mujeres de Cervantes” de Sánchez Rojas, y afirma sin ambages:
 
   “la gama de matices femeninos que Miguel dio vida con su pluma, es obra de un genio…, sólo otro genio habría de descubrir tanta belleza. Sánchez Rojas lo era, era genio porque era poeta, sí poeta, y muy subido, en la alta claridad de su prosa emotiva y cautivadora; por esto, Sánchez Rojas, genio, describe lo que Cervantes no pudo -materialmente- desmenuzar en sus escritos…, toda la femenina filosofía que se encierra en las mujeres hijas o hijastras de la imaginación fecunda del Manco de Lepanto.”

     Y subraya:

    “Lo genial, lo que amasó y rizó en la imaginación de un hombre que entendía de sueños, solamente podrá ser perfectamente intuido, aclarado y ampliado, por otro sueño encendido con el destello de una nueva ráfaga genial…” 


1948:  EL AUSTERO HOMENAJE DE LOS PERIODISTAS SALMANTINOS A SÁNCHEZ ROJAS
     Hace 75 años, el 16 de octubre de 1948, los periodistas salmantinos acuden a Alba de Tormes a realizar una ofrenda a Santa Teresa de Jesús, su copatrona. Se cuentan entre ellos los representantes de la Asociación de la Prensa salmantina, Fernando Iscar Peyra, presidente honorario; Antolín Martín Hernández, vicepresidente; Delfín Val Jarrín, secretario, y tres miembros de la Junta directiva: Enrique de Sena, Rufino Aguirre y Tomás Martín Borreguero. Los acompañan Gabriel Hernández, Guzmán Gombau, Luciano Sánchez Fraile, Miguel Ortiz, José Núñez, Mariano Núñez, Blas Santos Franco, Ramón Arenas, Enrique Hernández, Francisco Sierra, Antonio Sánchez Gómez, Santiago Pérez Martín, Pedro Méndez, Germán Herrero, Arístides Mateos y Emilio Salcedo. A ellos, se unen los corresponsales en Alba de los diarios salmantinos Jaime Briz y Ángel Galán.
  Los periodistas salmantinos en torno a la tumba de José Sánchez Rojas
     Después de la misa solemne y la comida de confraternidad, los periodistas salmantinos se desplazan al camposanto para depositar un ramo de flores sobre la tumba del escritor y periodista José Sánchez Rojas, antes de regresar a Salamanca. Gehache describe así el momento: 

     “tras de hacer ofrenda de nuestra labor a la que fue escritora y santa, llegamos al cementerio albense y en la tumba donde reposan los restos del que fue camarada y amigo, quedó un ramillete de claveles. En la losa gris, las flores rojas, diseminadas, parecían gotas de sangre, resaltando sobre la maleza reseca del cementerio. Y, entonces, surgió el simbolismo de aquellos claveles que fueron la flor preferida de Sánchez Rojas cuando en su vida nómada e incierta, se abrían sus manos para cortarlos de los jardines sevillanos.”


     En diciembre de 1948, Rufino Aguirre escribe en El Adelanto un artículo conmemorativo en el aniversario del fallecimiento de Unamuno y de Sánchez Rojas; un año después, Antonio Álamo Salazar publica, en el mismo diario, un artículo “A la memoria de Sánchez Rojas”. 
     Fueron precisos 16 años para levantar la pesada losa colocada sobre la figura de José Sánchez Rojas, sus valores literarios y humanos, aunque la valía de su estilo y su prosa siempre fueron reconocidos por todos. Una vez recobrada y revalorizada, va siendo hora de preparar el centenario de su muerte con la dignidad y relevancia que merece en las diversas facetas de su dilatada labor.

lunes, 23 de enero de 2023

Casa de Sánchez Rojas

 
Alba de Tormes
Última casa en la habitó el escritor José Sánchez Rojas
(Foto Briz, 1931)

La casa, con ligeras modificaciones, todavía existe
¿Alguien sabría decirnos dónde se encuentra?

sábado, 31 de diciembre de 2022

91 aniversario de la muerte de Sánchez Rojas

LINTERNA MÁGICA 
El escritor Sánchez Rojas

Una nota dolorosa nos ha dejado a última hora el año 1931, que al morir se ha llevado consigo a un escritor. Esta coincidencia lamentable hace que el primer artículo del año nuevo sea para hablar de la muerte, y si fuésemos supersticiosos sacaríamos de este hecho un motivo para fúnebres presentimientos.
El escritor que pone un velo denso a la alegría del año que nace es Sánchez Rojas, arrebatado por la muerte con una prisa que ya la están sintiendo las letras españolas, el Periodismo, la Poesía, la Literatura, y llorándola la Amistad, la Simpatía, la Liberalidad y la Modestia, que en Sánchez Rojas, verdadero artista de la pluma, estilo inimitable, pureza de léxico, emoción poética y pensamiento elevado, se reunían aquellas virtudes y estos talentos.
Sánchez Rojas era ese último bohemio (que nunca es el último), dando a esto vocablo su sentido literario, espiritual y romántico. Hombre que desdeñaba las menudencias y detalles de la vida vulgar para envolverse en su propia imaginación, tejida de fantasías y de ensueños. Su desorganización material, su desaseo y desorden le valían no pocas cuchufletas, bromas y sátiras de los compañeros; pero Sánchez Rojas pasaba por ellas, sobre ellas, como un filósofo. Viendo el espectáculo de los demás, se olvidaba de si mismo; precisamente lo contrario de lo que les sucede a los narcisistas preciosos.
Le recuerdo en este momento según le vi la última vez, hace dos años, a través del humazo denso del sin igual Café Regina madrileño, con su rostro de jacobino de barricada, en el que sus ojos saltones, siempre asombrados, miraban el vacío. Sobre su cabeza pensadora tenía un flamante sombrero gris perla que se destacaba a lo lejos como una luz. Pero al acercarse se veía que el sombrero no correspondía a lo demás de la indumentaria, y así se recibía la sensación de que una racha de aire se lo había arrebatado a alguno de aquellos pintureros toreros del Café, yendo a caer casualmente sobre la cabeza de Rojas.
¿Pero qué importa esto? Menudencias, miseriucas, vulgaridades y preocupaciones de lechuguinos. Para Sánchez Rojas había algo más en el mundo que la corbata, el sombrero, los zapatos y la camisa. ¿Sabía él mismo si andaba por la calle vestido y cómo? Su atención estaba muy atareada por otras regiones, superiores y excelsas.
Sánchez Rojas deja escritos y publicados artículos maravillosos. No olvidaré nunca uno que dedicó al comentario de un libro de la bailarina Mata Hari. De Teresa Cepeda, la monja de Ávila, ha escrito igualmente prodigiosas páginas; de Castilla, de «su» Salamanca, más suya que de Unamuno; de fiestas de toros de costumbres españolas, de política. . . Cualquier tema hacia Rojas, apellido de ilustre tradición literaria, interesante, ameno o conmovedor, porque su espíritu sutil, alado, verdaderamente exquisito, ponía en sus escritos ese secreto que pocos escritores poseen para hacer sus obras ligeras y cálidas, ingeniosas e instructivas sin ser pedantes.
No nos consolaremos fácilmente de esta gran desgracia; pero, si al fin nos consolamos, jamás olvidaremos al ido.

T. MENDIVE

lunes, 26 de diciembre de 2022

Presentación del libro “José Sánchez Rojas: Crónica de un cronista”

La Biblioteca de Temas Albenses publica una nueva edición de la biografía de Sánchez Rojas editada en 1984 en la que su autor, Julián Moreiro, venía trabajando para ampliarla atendiendo a nuevos datos e informaciones disponibles.
Lamentablemente no pudo terminarla. La muerte le sorprendió cuando ya la tenía bastante avanzada y ha sido su entrañable amigo, Jesús María García, quien la ha finalizado logrando así que no se pierda el estudio al que Julián dedicó sus últimos días.

La presentación del libro tendrá lugar en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Alba de Tormes a las 13 horas del próximo sábado, 31 de diciembre, coincidiendo con el aniversario de la muerte del escritor albense, y servirá de homenaje tanto a José Sánchez Rojas como a su biógrafo.


sábado, 24 de diciembre de 2022

José Sánchez Rojas: Últimos días de 1931

Miguel Ángel Diego Núñez
Autor del libro
“Regionalismo y regionalistas leoneses del siglo XX (una antología).”

     Al comenzar el año 31, José Sánchez Rojas cayó gravemente enfermo con los pulmones destrozados; Francesc Cambó sufragó los gastos de un sanatorio de altura y le ordenó que no lo abandonara hasta estar completamente curado. La proximidad de la República y su compromiso vital con la misma le espolearon; no pudo por menos de ver, participar y contar los acontecimientos políticos y sociales del momento. Así que abandonó el sanatorio y volvió a Madrid, a las tertulias de café, al Ateneo, a las calles… Participó, como Unamuno en Salamanca, en la proclamación de la República en Peñaranda. No podía parar ni perder un segundo. Quería colaborar en la obra de construir la República, relatar la crónica de su desarrollo y evolución, así como presentar los perfiles de los políticos de aquella hora a todos.
     1931 era un año denso en acontecimientos. La firma de Sánchez Rojas aparecía en prestigiosas revistas; él mismo compartiendo protagonismo en algunos actos, como la inauguración del Museo dedicado a Julio Romero de Torres en Córdoba, en noviembre, junto a ministros republicanos y Niceto Alcalá Zamora. El 9 de diciembre es aprobada la Constitución de la Segunda República; al día siguiente, las Cortes eligen presidente de la misma a Niceto Alcalá-Zamora. Los hechos se suceden a una velocidad de vértigo. El gobierno republicano, a través del ministro de Hacienda, Indalecio Prieto, le encarga una crónica de la promesa del presidente ante las Cortes, realizada el 11 de diciembre.
     Se acerca el paréntesis navideño; Sánchez Rojas tiene prevista una conferencia en Ciudad Rodrigo el domingo 27, por lo que decide regresar unos días a Salamanca tras dejar varios artículos en la redacción de algún medio de Madrid, como nos cuenta Antonio González de Linares:
“― Me voy a Salamanca. Pasaré allí las Pascuas. Luego marcharé a Galicia, para dar algunas conferencias en Santiago, en La Coruña, en Vigo.
— ¿Y esa salud?
― Bien
— ¿Se acostó usted temprano, anoche? 
― Sí. A las cuatro de la madrugada. 
― ¡Pero hombre! 
— No me riña, maestrito. Voy a enmendarme. Se lo prometo.
—Adiós, Rojas. Buen viaje. Cuídese mucho.
― ¡Adiós, maestrito!”
     En Salamanca, el 20 de diciembre, Eloy Díaz Jiménez y Molleda lanza públicamente la idea de un banquete-homenaje a José Sánchez Rojas, a los seis años de un suceso sonado: “por no haber sido nombrado cronista de la provincia de Salamanca, después de habérsele ofrecido, a mi presencia, el cargo por los que ostentaban los más altos puestos en los organismos provinciales”. El Adelanto se adhiere cordial y efusivamente a la misma, y se pone a disposición de los organizadores de “tan simpática fiesta de tributo de cariño al querido compañero”. El 23 de diciembre, el mismo diario, publica la carta de respuesta de Sánchez Rojas del día 22 a Eloy Díaz, en la que acepta el homenaje. Su despedida es sencilla: “Hasta mañana, que voy a pasar con vosotros estas vacaciones, y recibe un fuerte abrazo de tu amigo, José Sánchez Rojas.” Se prevé el homenaje para el 2 de enero ofrecido por Fernando Iscar Peyra, presidente de la Asociación de la Prensa, y se constata un gran entusiasmo por asistir desde las diversas comarcas de la provincia.
     Como tiene por costumbre, se hospeda en el Hotel Terminus, próximo a la Plaza Mayor, y en su habitación redacta el discurso que pretende leer a los postres del homenaje que se le prepara, en el que no puede olvidar a Miguel de Unamuno:    
 “El Sr. Unamuno ha querido asociarse a esta fiesta. Su presencia aquí le da tanto realce y tanta relevancia espiritual, que estoy orgulloso de haberla provocado. ¡Don Miguel, Don Miguel…! Es toda nuestra mocedad estudiantil, son todos nuestros sueños de hombres los que despiertan al conjuro de este hombre, maestro nuestro, padre nuestro y padre de nuestra España. ¡Muchas gracias, Don Miguel!”
     El 25 de diciembre, Nuevo Mundo, publica su “Comentario de Navidad y de Reyes”, donde expresa: 
 “Dios no es monárquico ni republicano, individualista ni socialista, rojo o azul. Dios lo es porque está por encima de nuestras querellas. Solamente despojados de todo interés, de toda finalidad práctica, podemos glorificarle. En las alturas a que se eleva nuestro corazón, en las alturas a que se eleva nuestro cerebro. Pensando o sintiendo más allá de nuestro egoísmo, sintiéndonos hijos del sacrificio que no del interés, podemos glorificarle, haciéndolo nuestro, porque nuestra posesión entonces es de amor y no de odio.”
     “Hay momentos en la vida en que ni el rencor, ni la pasión, ni la vileza, ni la calumnia, ni la injusticia nos mueven a dejar de practicar el bien. Lo de menos es el juicio que merezcamos a los demás; el premio a que aspiran es el de la estimación de sí mismos ante el propio juez de la conciencia, que no sabe ni quiere ocultar ningún móvil personal.”
     “… al final está el portal de Belén, con un Niño que ha de mover el mundo y que ha de agradecernos el tributo de nuestra adhesión fervorosa. Todo lo que tenemos, todo lo que podemos tener —oro, incienso y mirra— démoslo por entero al ideal, para que el ideal con creces nos lo torne.”
     En la noche del sábado 26 de diciembre, Sánchez Rojas prepara en el Novelty la conferencia que debe exponer al día siguiente en Ciudad Rodrigo sobre la actuación de los diputados agrarios en las Cortes. Fumaba sin descanso y tosía sin cesar. De vez en cuando, se llevaba la mano al costado izquierdo. Tenía un fuerte dolor y dijo cerca ya de las diez de la noche: 
“― Voy a tomar un chocolate; no ceno y me acuesto pronto, para salir a las cinco de la mañana, en el tren, para Ciudad Rodrigo.”
     No llega a tomar ese tren, se siente enfermo y se recluye en la habitación del Hotel Terminus donde se aloja.
     El 27 de diciembre, simultáneamente, la revista Crónica publica su “Balance de 1931”, que resume su perspectiva del año:    
 “Los acontecimientos políticos han sido de tal importancia en el año que termina ahora, que han borrado por completo todos los demás; por altos que hayan sido el alcance y la significación de ellos.”
     “Se hacían de prisa, sin la selección que sólo puede buscarse en los días normales, las primeras elecciones. Nacía otra España. Funcionan las Cortes durante seis meses. Hacen una nueva Constitución. El año acaba con la elección presidencial. Tenemos la base jurídica donde asentarnos para caminar, o, como ha dicho Ortega y Gasset, «terreno firme para hincar los talones». 
     “Y así nos despide el año 1931. Todo marcha. España vive. Vive agitada, anhelosa, ensoñadora, porque vive horas de juventud y de esperanza. Tenemos una tarea urgente: la de dar un sentido español a nuestra vida colectiva. La política sigue borrando las demás actividades espirituales del pueblo. Durante el año 1932, que ahora comienza, España tiene que rellenar de la substancia de su Constitución el contenido de sus leyes del porvenir. No le demos vueltas; vamos hacia adelante; lo que pasó, está biológicamente liquidado y muerto. Hoy somos ciudadanos; nada más y nada menos que ciudadanos; todos estamos forjando historia y haciendo patria. ¿No sentís un santo temblor al escribir o al hablar a nuestros hermanos los españoles, en esta hora, cuajada de eternidad?”
     Desde el 28, guarda cama en su cuarto del Hotel Terminus por el que los dos días siguientes desfilan amigos que se interesan por su salud, así como distinguidos médicos que se han apresurado a prestarle sus servicios. La prensa nacional se hace eco de que el escritor padece una bronconeumonía. 
     El día 30, su estado de salud inspira serio peligro; la bronconeumonía pone en grave aprieto la vida del gran cronista dado lo débil de su organismo, muy quebrantado. Los cuidados de su madre y los esfuerzos de los amigos médicos que le asisten hacen concebir la esperanza de su alivio y curación. El doctor Adolfo Núñez se muestra por la noche pesimista, pero confía en una reacción que le ponga en camino de la mejoría. Sánchez Rojas pasa la noche en el mismo estado de gravedad.
     En la mañana del último día del año, Sánchez Rojas, al que acompaña su madre, se levanta con optimismo aduciendo que debe acabar un trabajo inaplazable que le han encargado. Se sienta a la mesa, coge su pluma, no puede continuar y vuelve al lecho. Poco después le rodean hermanos con otros familiares. Ante la suma gravedad del paciente y la inminencia de la muerte, son reclamados los auxilios espirituales. Al reaccionar, recibe los Sacramentos; momentos después fallece, hacia las diez y media de la mañana.
     La noticia del fallecimiento circula rápidamente por toda la ciudad. Acuden al Hotel Terminus Unamuno, Marcos Escribano, la Diputación en pleno, el Ayuntamiento, la Asociación de la Prensa, el Rectorado y numeroso público.
     A las 16,30, se organiza la comitiva fúnebre desde el hotel a las afueras bajo la presidencia de don Miguel de Unamuno, Rector de la Universidad y diputado a Cortes, previa al traslado de Sánchez Rojas a Alba de Tormes. La carroza lleva tres coronas con las siguientes dedicatorias: “Cariñoso recuerdo de tus hermanos y sobrinos”, “A Pepe Sánchez Rojas, con mucho cariño, Mary Santiago Mirat”, y “El Ayuntamiento de Alba de Tormes, a su querido Pepe Sánchez Rojas.”

Despedida del duelo, en Salamanca, presidida por Miguel de Unamuno

     En la despedida del duelo, en la Puerta de San Pablo, ofrecen su pésame cientos de personas ante la presidencia; luego, una caravana de automóviles sigue al coche fúnebre hasta Alba de Tormes, donde llega hacia las 17,30. Tras pasar por la casa donde nació, el cuerpo de Sánchez Rojas es depositado en el Salón de sesiones del Ayuntamiento, constituido en capilla ardiente.
     Pese al pesimismo de su artículo publicado el 1 de enero del año 32, “Año nuevo, vida nueva”, aún encontramos en él cierta esperanza:     
“En la vida individual, cada año que nace de las entrañas del tiempo, este terrible Cronos que se devora a sí mismo, es un nuevo torcedor de angustia y a la vez un verde brote de esperanza. Vivimos, sencillamente, porque esperamos. ¿Qué esperamos? El corazón no lo sabe jamás a punto fijo.”
     “Sin embargo, a guisa de españoles, este en que entramos de 1932 nos sorprende con un gesto de interrogación infinita. Nuestra vida de relación, nuestra vida política se funden por primera vez en nuestros adentros con los anhelos y con las inquietudes de nuestra vida íntima. Advertimos que hasta nuestra economía espiritual está limitada e intervenida, y que la patria, que no es cosa externa, integra también nuestro tesoro interior. Porque 1932 va a ser uno de los años decisivos en los anales históricos de España. El cambio de rumbo, el viraje, se iniciarán en él. El año que entra es el puente que nos ligará con el porvenir. Todas las energías dormidas, latentes, de la raza, empezarán a actuar con las primeras flores de la primavera y antes que los frutos tempranos del estío. Con la primavera de 1932 coincidirá la del país.”
     “He aquí como la patria nos distrae de nuestro pesimismo personal, que no se convierte, gracias a ella, en cósmico, como el del pobre poeta de Recanati. Nos interesa la experiencia de la patria, que es la proyección de nuestro yo en los demás, en el tiempo y en el espacio.”
     Fiel a sí mismo, hasta el final tiene en su pensamiento a España, a los españoles, y mantiene su fe en la restauración y el futuro del país. Su muerte le evitará ser testigo del terrible enfrentamiento cainita que se desencadenaría poco después.

Capilla ardiente instalada en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Alba de Tormes


lunes, 31 de octubre de 2022

Nuevos artículos de Sánchez Rojas

Un total de 2.879 artículos, distribuidos a lo largo de 152 cabeceras de periódicos y revistas, es el volumen que, tras esta última actualización que ahora realizamos, alcanza la sección con la que desde estas páginas venimos facilitando el acercamiento a la obra del escritor y periodista albense José Sánchez Rojas.
A estas alturas, y dado el elevado volumen de documentos ya rescatados, resulta sumamente difícil la localización de alguno otro de aquellos –suponemos que escasos– que pudieran restarnos por descubrir; no obstante, perseveramos en su búsqueda y en el caso de que resultase positiva procederíamos a incrementar este apartado dedicado a uno de nuestros más acreditados coterráneos.