lunes, 17 de mayo de 2021

El `Papa´ Clemente

Llevamos ya algún tiempo resistiéndonos a dedicarle una entrada a uno de los sucesos más bochornosos del pasado reciente de Alba de Tormes. Sin embargo, más que nos pese, no resulta razonable que en un espacio desde el que se intenta difundir su historia, su cultura y sus tradiciones se relegue al olvido un incidente que colocó a nuestra localidad en las portadas de casi todos los medios de comunicación nacionales desde donde se ocuparon de ella en multitud de reportajes desarrollados bajo titulares  de este calibre: «Vuelve la España negra», «En Alba se festeja la paliza propinada al “Papa” Clemente», «Con el Palmar llegó el escándalo a Alba de Tormes», «El “papa” Clemente y varios seguidores, agredidos en Alba de Tormes», «Alba de Tormes fue Fuenteovejuna contra el “Papa” Clemente», «Intentan linchar al “Papa” Clemente en Alba de Tormes», «El papa Clemente y ocho obispos de El Palmar, a punto de ser linchados en Alba de Tormes», «El Papa Clemente monta un cristo», «A Clemente le casca la gente», «Alba de Tormes fue Troya para el “Papa” del Palmar», «Provocación del “papa” Clemente», «Intentan linchar al “papa Clemente”», «Los agravios a Santa Teresa y Alba de Tormes», «Los obispos del Palmar agredidos por insultar a Jua Pablo II»…

Los hechos se produjeron el 17 de mayo de 1982, hace ya 39 años, una tarde como la de hoy, cuando el autoproclamado papa Gregorio XVII (Clemente Domínguez Gómez), acompañado por otros jerarcas de la Iglesia palmariana –escisión de la Iglesia católica que muchos consideran como una secta religiosa–, se encontraba en la iglesia de la Anunciación de Alba de Tormes orando ante las reliquias teresianas, a las que profesaban una gran devoción.

Entre tanto, dos grupos de turistas recorrían el templo acompañados por el P. Ursicinio Fernández, Prior del convento de Carmelitas Descalzos de Alba, quien, de forma reiterada, aludía a la próxima visita de Juan Pablo II para clausurar el IV Centenario de la muerte de Santa Teresa y ponía un especial énfasis para referirse a él como al «verdadero Papa». Este fue el desencadenante: Clemente, indignado, se levantó gritando que él era el verdadero Papa y Juan Pablo II un impostor y comenzó a discutir con algunos de los peregrinos que allí se encontraban. La discusión fue subiendo de tono, se intercambiaron algunos insultos y, a partir de ahí, todo se desbordó. Las campanas tocaron a rebato, por toda Alba corrió el rumor de que pretendían robar los restos de Santa Teresa y los albenses todos abandonaron sus actividades y comenzaron a concentrarse en las inmediaciones de la iglesia de la que ya salían precipitadamente Clemente y sus obispos quienes, entre golpes, puñetazos, palos y patadas, a duras penas lograron alcanzar sus coches donde continuaron siendo agredidos por una turbamulta cada vez más enfervorecida que impedía su huida.

Afortunadamente, la llegada de numerosos efectivos de la Guardia Civil logró que aquellos hechos –plasmados en estas fotografías y crónicas periodísticas que aquí recogemos– quedaran reducidos a un anecdótico y lamentable incidente e impidieron que terminaran en una verdadera tragedia.


ABC
18-05-1982
ABC
19-05-1982
ABC (Sevilla)
21-05-1982
Combate
28-05-1982
Diario 16
18-05-1982





Diario de Mallorca
19-05-1982
El País
18-05-1982
El País
19-05-1982
La Gaceta Regional
18-05-1982
Mediterraneo
18-05-1982
   
La Vanguardia
18-05-1982
  Interviu
26-05-1982
  La Vanguardia
19-05-1982

 

 

                         

 

 

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