viernes, 29 de junio de 2018

Bajada de San Juan

(Hoy calle Sor Mariana de San José)

La bajada de la iglesia de San Juan

     Es eterna la marcha del tiempo, dejando con frecuencia muestras indelebles. La iglesia de San Juan es uno de los mejores testimonios. Desde hace siglos ahí sigue…impertérrita, eterna, constatando el sentir de los albenses y el paso de sus vidas, a veces tan sencillas. En la imagen, los humildes obreros son modelos de un sentir verdaderamente humano. A lo lejos, las casas de la plaza muestran, casi en el horizonte, su perfil, ambiguo y lejano. Una palmera de la plaza, en mínima lontananza, manifiesta el símbolo de lo mediterráneo. Cosas del ayer próximo.  

     Rodeando a la iglesia, el grupo de trabajo, con la presencia de ese encargado que, en mangas de camisa y tirantes lustrosos, contempla la escena de los hombres. Cada obrero tiene su rostro, su mirada y su  función. Pero entre todos muestran sonrientes la laboriosa faceta albense. Cerca del objetivo, tres se afanan por lavarle la cara a los adoquines con la fuerza del agua. Qué pena, podían ser al menos, rollos desnudos acarreados de los Rolladales de Amatos. O, a lo mejor se dio el milagro de su procedencia. Es igual, la juventud, (fresca, entusiasta, de brazos amplios y limpios) sonríe. Tal vez nunca han salido en una foto.

     El agua seguirá su cuerpo por el badén que la conduce a las proximidades de la Basílica. Y hacia el sur, hacia las aguas garcilasianas del Tormes. Hacia Terradillos y la ermita de Otero y Palomares; la Mesa de Carpio y su castillo. Hacia Occidente se esconde Salamanca, la ciudad del saber y de las Letras.

José Luis Miñambres

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