domingo, 18 de noviembre de 2012

Diario de la defensa y evacuación del castillo de Alba de Tormes: Miércoles, 18 de noviembre de 1812

«Día 18. En la mañana no hubo novedad hasta las tres de la tarde que se presentó una columna de 300 caballos, y aproximándose á la villa, hizo salir al corregidor con otras, personas, en cuyo caso el comandante del castillo destacó dos partidas de cazadores para hacerlos dejar el punto en que se habían situado, lo que tuvo todo efecto, y á muy corto tiempo remiten por un clarín la carta que se manifiesta al nº 2º, y la contestación que llevó, subsistiendo esta caballería en observación hasta dos horas después de anochecido, que la obscuridad de la noche privó descubrir el punto adonde se acogió.»
[...]

«NÚMERO 2º

Del campo de Amatos 18 de noviembre de 1812. =Jovert, comandante en gefe de las tropas que componen dicho campo, al señor comandante del fuerte de Alba de Tórmes. = Señor comandante: Tengo el honor de prevenir á V. soy encargado de parte de S. M. C. el rey de España para intimar á V. entregue el castillo que ocupa, y de rendirse V. y la guarnición prisionera de guerra: os aviso que la artillería é infantería van á llegar; y que por lo consiguiente si quiere V. capitular conmigo, no podré ser mas que en su favor. = Jovert. =

P. D. Sobre vuestra respuesta daré parte á S. M.

Contestación. Señor comandante de las tropas del campo de Amatos: No me es dable acceder á su proposición de V. por ser un militar que me intereso en el honor de mis oficiales y soldados, quienes resueltamente con su gefe desean llenar el deber que les compete; para ello tienen los enseres necesarios, y son tropas disciplinadas, habituadas á oír el eco del cañón y á batirse con los primeros soldados: estas reflexiones hacen á V. ver que del fuerte será poseedor el que decida la suerte. Es de V. su afectísimo servidor, castillo de Alba de Tórmes 18 de noviembre de 1812, = José de Miranda.»



sábado, 17 de noviembre de 2012

Diario de la defensa y evacuación del castillo de Alba de Tormes: Martes, 17 de noviembre de 1812

«Día 17. No ocurrió cosa particular mas que como á las once del día llegar al puente, por no vadearse el río, dos paisanos que llevó de guías el ejército enemigo, los cuales bajaron por la escala de mano, y conducidos al castillo manifestaron que el ejército Inglés y el Español habían tenido mucha pérdida en la retirada, y que se hallaban sobre Ciudad-Rodrigo; y que el del enemigo se replegaba al Tórmes. Estos paisanos subsistieron en el castillo.»


viernes, 16 de noviembre de 2012

Diario de la defensa y evacuación del castillo de Alba de Tormes: Lunes, 16 de noviembre de 1812

«Día 16. Amaneció sin descubrirse un alma á todo el alcance del castillo; el teniente Montanos regresó á las ocho habiendo entregado los pliegos al juez del lugar de Martin-Amor, quien se encargó de dirigirlos al señor duque de Ciudad-Rodrigo o Castaños. Como á las doce del día se descubrió un grueso convoy de coches y otros carruages escoltados por caballería con dirección al vado, y colocándose cien hombres de la guarnición sobre, las tapias y cercas, sin ser vistos, tan luego como se aproximaron, por una descarga general fueron puestos en dispersión los coches, y algunos hubieran sido prisioneros si la caballería no se replegara y contuviera la infantería en aquella grande llanura: los guías que llevaban se les escaparon á la villa, y conducidos al castillo manifestaron venir en el coche delantero el Rey intruso. Lo demás del día y la noche se pasó sin novedad.»


jueves, 15 de noviembre de 2012

Diario de la defensa y evacuación del castillo de Alba de Tormes: Domingo, 15 de noviembre de 1812

«Día 15. Muy de mañana la infantería enemiga empezó á vadear el río, y como á hora de las nueve los cuerpos que ocupaban la villa salieron dirigiéndose al vado, y dejando libre aquella, el comandante del castillo dispuso una salida con mitad de la guarnición, y les ataca su retaguardia, que dispersó, tomándoles ciento sesenta y tres prisioneros, los treinta y seis de caballería, con varios equipages y víveres: el ejercito que seguía marchando por las alturas, hizo alto, retrocediendo al vado una columna con algunos caballos, por lo cual se retiraron al castillo con la presa; y el enemigo volvió á seguir su rumbo, principiándose á oír, como á las dos horas, un vivo fuego de cañón que cesó al ponerse el sol. La torre tenia un cubo á mitad de su elevación interceptado del todo por hallarse arruinado el paso ó tramo, que á beneficio de unas tablas se puso en comunicación para depositar los prisioneros, con tanta seguridad, que retiradas aquellas, por solo un vigilante estaban observados. Las partidas sueltas que seguían á este ejército eran considerables, por lo cual el comandante, careciendo de punto donde irlas depositando, tomó el medio de apostar una fuerte avanzada que las hiciese retroceder en dispersión: así fue, que tuvieron enteramente cortada su comunicación por aquel punto del Tórmes. La guarnición se proveyó de harinas, vino, aceite, útiles para amasar y cocer pan, colchones para enfermos y heridos, como de paja y cebada para el ganado: entre los prisioneros lo fueron un físico, y otro oficial de farmacia, que sirvieron de mucha utilidad á la guarnición. En el mismo día se reconocieron los muertos y heridos del día anterior, y los segundos fueron trasladados desde las casas en que los dejaron, al hospital que el comandante mandó á la justicia habilitar inmediatamente, poniéndole salvaguardia que evitase todo desorden. A la una de la noche salió disfrazado en compañía de un paisano el teniente de granaderos de Monterrey don José Montanos en dirección al camino de Ciudad-Rodrigo, llevando para los generales el parte de cuanto había ocurrido; y como el vado fuese muy crecido, por una escala de mano subió al puente.»


miércoles, 14 de noviembre de 2012

Diario de la defensa y evacuación del castillo de Alba de Tormes: Sábado, 14 de noviembre de 1812

«Día 14. Al amanecer el ejército enemigo se vió reunido para avanzar; la división inglesa desalojó la villa, pasó el puente, y le cortó, á cuya explosión algunas paredes del castillo vinieron á tierra contundiendo varios soldados de la guarnición, que sin otro asilo que el de la torre, asequible por un pronto á acoger 100 hombres, sus fusiles, y víveres para ocho días, quedó á discreción de la suerte. El ejército enemigo en fuerza de 45.000 hombres desciende á la pradera de san Gerónimo, introduciendo en la villa varios cuerpos de infantería que se colocaron en las boca-calles salientes al castillo, ocupando las torres y demás edificios altos de ella para contrarrestar el fuego general que por todas partes sufrían; y en medio de él á corto tiempo remitieron al comandante la carta intimación que se inserta al número 1º, é igualmente la contestación que dió, sin que este incidente hiciese cesar el fuego en ningún otro punto que por solo el frente del parlamento como unos cuatro minutos: la caballería vadeó el río por san Gerónimo, y se situó en nuestra Señora de la Guía, san Lázaro, y Otero, cuya fuerza ascendería á 2.500 caballos, siguiéndoles cuatro piezas, de las que se les volcaron dos en el vado, y sacaron á brazo con sumo trabajo por la creciente que llevaba el río. La infantería subsistió en la pradera en columnas cerradas todo el día y la noche, que fue cruel de lluvias: su mayor empeño fue reconocer la cortadura del puente; y de cinco oficiales que se arrojaron á verificarlo, tres fueron muertos, cuyos cadáveres ni aún retirar pudieron, siendo su pérdida en este día la de cuatro oficiales muertos, y sobre ochenta de tropa inclusos los heridos que dejaron en las casas del pueblo, como se comprobó al siguiente día. De la guarnición del castillo solo fue muerto el granadero de Monterrey Antonio Gómez, y dos cazadores del mismo heridos de poca gravedad. Al entrar el enemigo en Alba fue perseguido el soldado portugués Manuel González del regimiento nº 2º que se había quedado dormido, el cual logró refugiarse al castillo sin embargo del fuego que sufrió.»
[...]




«CARTAS
citadas en el diario, y sus contestaciones, con los demás documentos.

NÚMERO 1º
Señor comandante del fuerte: Los ingleses acaban de abandonar á V. y no puede dudar ya de que le han sacrificado: el general en gefe del ejército imperial de Portugal intima á V. entregue inmediatamente el fuerte que manda: de  este modo puede V. contar con su generosidad, y no lo haciendo, debe V. esperar ser tratado con el mayor rigor. Alba de Tórmes 14 de noviembre de 1812. = El ayudante general = Resseur

Contestación. Señor ayudante general: Sírvase V. decir á su general en gefe, que la suerte que me cabe es la más lisonjera á un  militar; que tengo una brillante guarnición con todos los requisitos para llenar mi deber; así que él haga el suyo. Castillo de Alba de Tórmes 14 de noviembre de 1812. = José de Miranda»


martes, 13 de noviembre de 2012

Diario de la defensa y evacuación del castillo de Alba de Tormes: Viernes, 13 de noviembre de 1812

«Día 13. En este día se reunieron las fuerzas del Rey intruso a las del mariscal Soult, cuyo movimiento hizo alarmar á la división inglesa. La guarnición siguió en sus trabajos.»


lunes, 12 de noviembre de 2012

Diario de la defensa y evacuación del castillo de Alba de Tormes: Jueves, 12 de noviembre de 1812

«Día 12. La división inglesa continuó en la villa, y los puestos avanzados se tirotearon. La guarnición del castillo se ejercitó en cerrar con los mismos escombros las paredes, y reparar los que fueron parapetos, para enfilar las calles y descubrir mejor la bajada al puente.»