miércoles, 21 de abril de 2010

Biblioteca digital albense. Un nuevo espacio virtual

Después de algún tiempo de búsqueda de documentación, recopilación de ejemplares y adaptación de formatos, Entre el Tormes y Butarque se encuentra en disposición de ofrecer a cuantos a él se acercan su Biblioteca digital albense, nuevo espacio virtual en el que alojar publicaciones de temática relativa y circunscrita a Alba de Tormes que, por su antigüedad, por encontrarse descatalogadas, o incluso por desconocimiento, hasta este momento resultaban de difícil localización y accesibilidad.

En esta sección ya pueden consultarse algunas rarezas bibliográficas como La Fénix Troyana, de Vicente Mares; o el Nobiliario de los Reinos y Señoríos de España, de Francisco Piferrer, habitualmente citadas por quienes investigan sobre el origen de Alba; obras de obligada referencia en el estudio de su devenir histórico, como el Diccionario de Madoz, la España de Quadrado, o La Guía de Araujo (recientemente reeditada por la editorial vallisoletana Maxtor); libros de viajes, con descripciones de nuestros monumentos y nuestras gentes, como El viage de España de Antonio Ponz o De Castella Vetula de José María Aguirre (cuya existencia me fue comunicada por Ángel González Pérez, a quien desde aquí agradezco su colaboración); poemas históricos, como el de la Batalla de Alba, ... ....y a la misma se pretenden incorporar nuevos volúmenes en la medida en que su disponibilidad lo permita.

lunes, 19 de abril de 2010

Nuevos boletines de El Espolón

. . . . . . . . . . .

Recientemente se han incorporado a nuestra hemeroteca las ediciones digitales de los números 82 y 83 del boletín albense El Espolón, publicados en los meses de enero y abril de este año y en los que su autor, Cipriano Recio, inicia una nueva sección dedicada a las "Peñas Festivas" de Alba de Tormes.

martes, 13 de abril de 2010

El Trece número 20



Un nuevo ejemplar de El Trece llega hasta nosotros y en este martes y trece lo hace su número 20 publicado en el mes de abril de 1973.
Entre sus páginas, además de noticias del momento, encontramos artículos de variada temática de los cuales nos llama la atención el firmado por Germán Hernández, Director del Instituto de Alba de Tormes informando sobre la reciente celebración del cambio de categoría del centro (de Colegio Libre Adoptado a Colegio Reconocido Superior) y también sobre el desarrollo de la jornada de convivencia que, por ese motivo, se mantuvo con los padres de alumnos y cuyos datos de participación darían pie a una dura critica hacia el colectivo de padres de alumnos albenses del que únicamente asistió un porcentaje del 17% frente al 73% de padres de alumnos procedentes de otras localidades.

lunes, 5 de abril de 2010

Cornezuelo número 2


Con la colaboración, entre otras, de firmas como las de José Sánchez Rueda, Jesús María García García, Florentino Gutiérrez Sánchez, Julia Esther y Andrés García Manzano, José Sánchez Sánchez, Julián Gonzalo González, Julio Cea Sánchez, Manuel de Diego…, y la recuperación de algunos artículos de los contrastados escritores albenses José Sánchez Rojas (Un torero de Alba) y Antonio Álamo Salazar (La oración del vino contento de ser vino), se publicaba el número 2 de Cornezuelo, revista de marcado carácter literario, que ya desde hoy se encuentra disponible en nuestra hemeroteca digital y que a partir de esta edición, correspondiente al mes de diciembre de 1989, “estrenaba” nuevo formato y establecía una periodicidad anual que mantendría inamovibles hasta el año 1996 en que, tras la publicación de su número 9, finalizaría su andadura

jueves, 1 de abril de 2010

lunes, 29 de marzo de 2010

El Viernes Santo en mi pueblo


En estas fechas de marcada religiosidad para algunos o de tradición pseudo religiosa para otros, ofrecemos a cuantos nos visitan un artículo de nuestro paisano José Sánchez Rojas en el que describe algunas de las celebraciones que se llevaban a cabo en Alba de Tormes en la tarde del Viernes Santo; articulo que ilustramos, junto a la imagen de La Soledad, con otra del paso procesional de "La Verónica", a quien Rojas alude en su narración, y que posiblemente resulte desconocido para las últimas generaciones de albenses.

CASTILLA

EL VIERNES SANTO EN MI PUEBLO
(Para Angel Albarran)

EL SERMON DEL DESCENDIMIENTO

Parejas de charritos enamorados, cogidos de las manos hacia San Pedro. Las tres de la tarde, una tarde abrileña y transparente, cristalina y calurosa. Florecen las primeras amapolas en los prados; allá, sobre la vega frontera a la parroquia, canta el Tormes su eterno murmullo de paz. Silencio, recogimiento. Rechinan las botas recién estrenadas y se oye el golpeteo de las abarcas sobre las aceras. Y allá van con su mantilla las muchachas a la iglesia, y las aldeanas con su pañolón a la cabeza, y los charritos con el chambergo tocado de las flores primerizas, y el juez municipal solemne, con su bastón a la diestra, y el Concejo, de negro, al sermón del Descendimiento.
Es un espectáculo lleno de gracia y de color. Cuando yo era niño, las multitudes cantaban un romance de pasión antes de que el sacerdote subiera al púlpito. Hoy, al acompañarle los monagos, se alza un rumor de impaciencia. Unos sacerdotes, de sobrepelliz y estola, se colocan junto al Cristo clavado en la Cruz. Suben a unas escalas, desclavan con el martillo la santa imagen, le quitan la corona de espinas, sostienen su cabeza, le trasladan al sepulcro. Gráficamente ven los fieles el drama del Calvario en la parroquia de San Pedro. La calle de la Amargura, la piedad del Cirineo, el encuentro de las tres Marías, la santa faz que recoge en un lienzo la Verónica… El sacerdote, con voz vibrante y atenorada, va recordando los episodios del tormento del Justo. Los charritos de las aldeas prorrumpen a las veces en interjecciones lastimeras. Hay momentos de una honda emoción. El sacerdote condena en este momento al forajido que abrió con una lanza el divino costado; el pueblo ve manar la sangre del hijo de Dios. Ahora se oye el martillo desclavando el brazo derecho; minutos después, trasladan los sacerdotes el cuerpo del Cristo al sepulcro del que ha de levantarse…
El predicador concluye; los pasos, rematados desde el viernes de Dolores, comienzas a moverse. Los que han de llevarles hacen ejercicios con los cayadotes. Aparece la oración del huerto; Jesús, entre naranjas, apura el cáliz de su dolor y lo acepta de su Padre; en el balcón de Pilatos, unos grotescos judíos de cartón flagelan las espaldas del acusado… El sepulcro; el puesto de la Guardia civil; un nazareno con los pies descalzos; las hembras con traje negro; faldas que crujen, una marcha fúnebre; los alcaldes con unos junquillos enlutados. Primavera, recogimiento, fragancia, sol de abril. Sigue murmurando el Tormes, se oye el paso de una diligencia por el puente; los chiquillos tocan sus carracas en los patios de las iglesias. Allá, por Santa Isabel, en un alto de la comitiva, unos pajaritos huyen asustados hacia la vega –azul, morada, rosa, añil-, hacia la vega que canta su canción de fecundidad en esta hora.

EL SERMON DE LA SOLEDAD
Al anochecer; pasos queditos; cantar gangoso de monjitas; el tenebrario apagado casi del todo; crepúsculo lento… Allá arriba, en el cielo, se remata una fiesta de luz. Las ocho.
En esta iglesia donde yace Teresa de Jesús, ningún adorno extraño, ningún cintajo de mal gusto, ninguna imagen de cartón piedra, te distrae. Los cuadros de Ricci están cubiertos; cubierto también el sepulcro de la fundadora; solamente, en la derecha del presbiterio, María, tocada con abandono, con los ojos cuajados de lágrimas, silenciosamente llora ante ti, cristiano, la muerte de su hijo.
¡Qué bonita es la Soledad de mi pueblo! Un artista del Renacimiento la esculpió; D. Fernando Álvarez de Toledo la trajo de Nápoles a su castillo; la duquesa vieja, amiga de la Santa, doña María de Colón y Henriquez, nieta del navegante, la regaló al monasterio. Es una faz de niña; los ojos castaños están abismados en su dolor; la boquita, purísima, se cierra graciosamente dejando unos pliegos virginales; las manitas, cruzadas, dejan al descubierto las muñecas de una “ragazza” napolitana, nacimiento de brazos robustos y aldeanos, aliados y amigos del trajín.
El predicador nos habla del padecer de María. El artista anónimo ha puesto en su imagen algo más que el dolor de una madre; una secreta y ponderada armonía, una continencia de gesto, nos habla del dolor de la madre consciente de la misión divina, redentora, de su hijo. Se diría que padece con gusto para que no padezcan los protervos; se advierte que aquellos ojos no se han secado en el Calvario porque esperan la hora de la resurrección.
El predicador nos habla del padecer de María. Y luego glosa el organista los conceptos del predicador. Las manos ágiles del Padre Manuel murmuran, suplican, rezan, lloran, cantan, ríen, crujen de espanto sobre el teclado doble. Se canta el “Stabat Mater”:

“Stabat Mater Dolorosa
juxta conceur lacrymosa
dum pendebat Filius…”

Se apagan todas las luces; los Carmelitas salen a la plazoleta, encapuchados, con sus capas blancas; las notas del órgano, oídas desde lejos, son el mejor comento a la dulzura, a la majestad, a la tibieza, a la fragancia de esta noche del Viernes Santo…

JOSE SANCHEZ ROJAS
Alba de Tormes, Viernes Santo
El Sol 21-04-1919

viernes, 26 de marzo de 2010

Alba de Tormes al día número 8

El Carnaval parece el tema dominante del número 8 de la revista mensual Alba de Tormes al día y a él dedica su portada y un amplio reportaje fotográfico en sus páginas centrales.
Nosotros, sin embargo, al incorporar a nuestra hemeroteca digital su edición correspondiente a este mes de marzo, preferimos decantarnos por otras temáticas que encontramos entre su contenido, y, de este modo, destacar una extensa, jugosa e interesante entrevista a David Corral, albense con una ajetreada vida laboral que recientemente se ha visto sorprendido al conocer como en uno de sus viajes, en el que cubría como fotógrafo el desplazamiento del entonces Presidente Aznar al País Vasco con motivo de las elecciones autonómicas del año 2001, el avión en el que ambos viajaban junto a un reducido número de personas (Ana Botella, Gabinete de presidencia, escoltas y tripulación de vuelo) estuvo en el punto de mira de la banda terrorista ETA quien pretendía atentar contra el Presidente mediante un misil tierra aire cuyo lanzamiento, afortunadamente, falló.