jueves, 30 de abril de 2020

Capillas de la Basílica


TEMPUS FUGIT
José Luis Miñambres

La caseta al fondo, protegida por mínimos árboles, (tal vez sean los primeros aligustres) parecen observar el tímido neogótico, germen de futura belleza, pétrea y vegetal, en la limpieza de sus líneas en los ventanales góticos...flota la belleza de lo humilde y de lo trascendente del arte, de la estética futura, Y de la belleza albense, en la Basílica, neonata todavía. Los mínimos ventanales alcancen ya a divisar las corrientes de Tormes, siempre tan lejanas...
Parece que llega la primavera de todos los años, alegrando su caminar acuático y vegetal desde la Sierra “peñascalera” de Gredos y La Maya, geografía de múltiples vivencias y recuerdos.
Y todo el solar que se contempla, amparado por mínimos y silvestres vegetales de la primavera incipiente, anticipada casi en un enigma histórico, neogótico, un hastial que será el mejor emblema de la villa: “Tempus fugit”, pero bendita su huida hacia adelante, hasta la monumentalidad de la villa, de sus tejados y de sus campanas, camino de los Arapiles de Amatos, con el eterno sonar sus montículos.  

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