jueves, 4 de octubre de 2018

Alba de Tormes a comienzos del siglo XVIII (4)

ORGANIZACIÓN Y FUNCIONAMIENTO DEL MUNICIPIO DE ALBA DE TORMES A COMIENZOS DEL SIGLO XVIII
Jesús Gómez Criado

I.- RELACIONES ENTRE EL MUNICIPIO DE ALBA Y LA MONARQUÍA. (Leer)
II.- RELACIONES ENTRE EL MUNICIPIO Y EL DUQUE DE ALBA. (Leer)
III.- CARGOS DEL GOBIERNO DEL  MUNICIPIO. (Leer)

IV.- LA COMUNIDAD DE VILLA Y TIERRA DE ALBA.
En el año 1700 la Tierra de Alba se dividía en tres “quartos”: el del Río Almar, el de Cantalverque y el de Allende el Río.
Cada “quarto” elegía a su sexmero para dos años, que lo representaba en el Concejo de la Villa. Los tres se sentaban en el banco de los sexmeros, teniendo asignado cada uno su asiento correspondiente: el primero lo ocupaba el sexmero del “quarto” del Río Almar, el segundo asiento lo ocupaba el sexmero de Cantalverque y el tercero, el del “quarto” de Allende el Río. Asistían a las sesiones del Concejo, junto con el Corregidor, Regidores y Procurador General del Común, cuando iba a tratarse algún asunto relacionado con la Tierra y firmaban las actas.
Se les guardaban “honores”, inmunidades y franquezas”. Se presentaba ante el Ayuntamiento con el nombramiento de elección por los vecinos.
Al principio la elección se llevaba a cabo en uno cualquiera de los pueblos del “quarto” con asistencia del Corregidor y del Escribano, previa Orden-Circular del Corregidor. Estando reunidos, en uno de los lugares de cada “quarto”, los Alcaldes de dichos lugares, iban entregando su voto, previo juramento de que se lo habían entregado los vecinos de su Concejo, y se iba anotando el nombre del elegido. Quien obtuviera mayor  número de votos era nombrado sexmero por dicho “quarto”. A veces, un Alcalde llevaba el voto de algún otro lugar, además del voto de su Concejo, sobre todo cuando se trataba de alquerías en las que vivía un solo vecino. Pero este voto tenía tanto valor como el de los demás lugares. En una ocasión acudió un vecino que no era Alcalde y emitió su voto verbalmente. Si algún lugar no asistía a la elección, se multaba a dicho Concejo.
La forma de elección era mediante papeles cerrados y juraban “en debida forma ser ciertos y verdaderos” los votos que traían. Normalmente se hacía en domingo y a comienzos de la primavera.
En el año 1702 se acuerda “con asenso y parecer de los tres sexmeros” que las elecciones se hagan en las Casas Consistoriales de la Villa, adonde acudían los Alcaldes, asistiendo a ellas el Corregidor y el Escribano del Ayuntamiento (“concurran con sus votos en papeles cerrados remitiéndolos por mano de uno de los justicias”), Con ello se perdió la antigua costumbre de hacer la elección en uno de los lugares del “quarto”. El cambio se debió a que la elección en los pueblos ocasionaba grandes gastos y a veces no podía asistir el Corregidor (“la justicia de esta villa”) y se hacían fraudes “resultando tomarse la mano los que se llaman Alcaldes de Mesta recibiendo los votos y juramentos a los que los presentaban y formando (…) autos judiciales de que provino el que se hiciera poca estimación de materia de tanta importancia y el que (…) en dichas justas solo concurriesen los Mesegueros Guardas de ganado y otras personas indignas y algunas veces ubicarse los votos e inclinar a muchos contra la voluntad de sus concejos, ocultar y disimular otros”.
A veces surgían problemas en la elección. Así, en 1712, se presenta con su reelección para dos años más el que había sido sexmero del “quarto” de Allende el Río y que había sido reelegido por todos los pueblos que concurrieron a la elección, menos el pueblo de Terradillos, del que, precisamente, era vecino el sexmero. Este pueblo había elegido a otro, que era vecino de Beguilla.
Una vez elegido, se le notificaba al nuevo sexmero que compareciese ante el Ayuntamiento a aceptar y jurar su cargo en el plazo de seis días “o mostrar justa causa y motivo de excusación, pena de apremio”. Tomaba asiento en el lugar predeterminado que le correspondía en el banco de los sexmeros.
Los sexmeros realizaban las siguientes funciones:
  • Representar a los pueblos de su “quarto” en el Ayuntamiento de la Villa.
  • Recaudar los tributos y granos en su “quarto”, aunque a veces también lo hacían en la Villa. Así, en el año 1713, se acordó que un sexmero, elegido por los tres sexmeros para cobrar el voto de Santiago, lo cobrase también en la Villa y Arrabales. También, en 1712, se comisiona a un sexmero para que vaya a Salamanca a presentar los papeles y padrones de alcabalas de años precedentes.
  • Presentar las cuentas de los bienes propios de la Tierra. Así, en el año 1713, se encarga a los sexmeros que recojan y presenten las cuentas de los propios de la Tierra del año 1712, ya que se había recibido una Orden del Corregidor de Salamanca de que se presentasen las cuentas de los propios de ese año.
  • Distribuir las Órdenes Reales por la Tierra. Así, en 1718, distribuyen una Orden Real sobre nuevas monedas. Y, en 1720, una Orden Real prohibiendo el uso de puñales o cuchillos; otra prohibiendo corridas de toros y comedias por la peste que existía en Francia y otra sobre el examen en el Real Protomedicato y Barberato. Se les daba una copia a los sexmeros para que las publicasen en sus “quartos”.
  • Acudir al sorteo de los mozos con las listas disponibles en cada lugar. Así, en 1719, se recibe una Orden del Rey sobre el sorteo de milicias. Se acuerda que la Orden se notifique “a los tres sexmeros procuradores generales de los cuartos para que dentro del término preferido en él junten los Concejos de los lugares de sus cuartos y ejecuten lo que por dicha orden se dispone y manda”. La Villa y Tierra deben contribuir con dos soldados. Se sorteó a ver si el cuarto de Allende el Río o el de Cantalverque se unía a la Villa para el sorteo. Le tocó unirse al de Cantalverque. Los sexmeros deben traer una lista con los mozos.  
En la Casa Consistorial se hace el sorteo del otro soldado de los cuartos de Allende el Río y del Río Almar. Vinieron los justicias de dichos dos sexmos con algunos de sus párrocos, los dos sexmeros, los alcaldes de los lugares (aunque existen otros lugares, pero les están subordinados). El Corregidor les leyó la Orden Real y, ante el Escribano,  tomó juramento a los alcaldes de que presentarían la lista con todos los mozos. Empezó el alcalde de Macotera con 21 mozos; el de Alaraz y anejos con 10; Peñarandilla presentó una certificación del párroco en la que constaba que había cuatro mozos inhábiles por enfermedad y otros impedimentos, a lo cual asintió ser cierto toda la junta; Alconada y sus lugares, 4; La Nava, 5; Garcihernández, 1, y era de Gajates, y en la alquería de Vevimbre, anejo suyo, 1; Tordillos, 4; Ventosa, 8, siendo uno de padre anciano; Pedrosillo, 5 (“dos quebrados y uno con llagas”. El sexmero de este cuarto del Río Almar dijo que en Galleguillos había uno.
Por el cuarto de Allende el Río, La Maya presentó 2; Beleña, 11; Martinamor, 10; Terradillos, 5; Sieteiglesias, 1; Pocilgas, 3; Encinas, 1, que era hijo de padre anciano.
 Se volvieron a leer las listas, sin recurso alguno. Se hicieron “cédulas todas cortadas y dobladas”, se metieron dentro de un cántaro, “se movieron y commovieron muchas veces” por el juez de esta Villa y su partido. Se acordó que la cédula undécima sería la elegida. Se sacaron 10 cédulas y se abrió la undécima. Le tocó a un mozo soltero de Beleña. Se notificó a dicho alcalde de Beleña para que “le asegure”, y que le auxilien los demás justicias de dicho cuarto. Esta cédula señalada con las rúbricas del vicario y rector de Beleña y del sexmero de dicho cuarto, con todas las demás del sorteo, se recogieron en el cántaro, que se cerró en el arca de los sexmeros.
Después se procedió al sortero del otro soldado de la Villa y del cuarto de Cantalverque. En este caso se eligió la sexta cédula, que le tocó a un mozo de Valdecarros (había presentado 8 mozos).
Los dos soldados se confiaron a los sexmeros de Cantalverque y de Allende el Río, que los presentaron al Intendente de Salamanca, quien les dio certificación de ello.
  • Esa era otra función de los sexmeros: llevar a los mozos al Intendente de Salamanca.
  • También forman parte de varias comisiones. Así, para el repartimiento de los gastos comunes a la Villa y Tierra; para presentar en Salamanca los padrones de las alcabalas de años precedentes; para cobrar el voto de Santiago, tanto en la Tierra como en la Villa y Arrabales. En 1713 se comisiona al sexmero del cuarto del Río Almar (que era de Macotera) para que buscara a alguien que pudiera hacer un préstamo, con intereses, porque no había dinero para pagar un impuesto.
Algunas veces los sexmeros tienen conflictos con el Ayuntamiento. En varias ocasiones realizan una serie de peticiones al Ayuntamiento, sobre todo en relación con la aportación de granos que la Tierra debe hacer a la Alhóndiga, que son rechazadas. Por lo que las elevan al Duque, quien les contesta concediéndoles todo lo que piden.
La Tierra tenía una triple dependencia respecto de la Villa:
a) Fiscal: la recaudación de los distintos y muchos tributos se realizaba conjuntamente por la Villa y la Tierra.
Los gastos del Concejo son repartidos entre la Villa y la Tierra, aportando ésta dos tercios y la Villa y Arrabales, un tercio. Así, en el año 1720 (5 de marzo) se acuerda hacer una rogativa al santísimo Cristo de San Jerónimo por la falta de agua. La Villa contribuiría con una tercera parte y la Tierra con las otras dos terceras partes.
También tienen que correr con los gastos de alojamiento de las compañías militares. En 1719, la Villa y Tierra tienen que cubrir los gastos de alojamiento de una compañía que iba a prender gitanos y malhechores. Los sexmeros debían recaudar lo suyo en los lugares.
De los granos a la Alhóndiga, la Tierra aporta, igualmente, dos tercios y la Villa y Arrabales, un tercio. A este respecto, se producen roces entre la Tierra y la Villa. Por ejemplo, en el año 1709, los sexmeros piden al Ayuntamiento que los granos aportados por la Tierra sean separados de los aportados por la Villa, almacenándolos en distintas paneras y administrándolos los sexmeros. El Ayuntamiento no atiende la petición y, por tanto, la administración del caudal de la Alhóndiga seguirá, como hasta ese momento, en manos del Ayuntamiento, quien dispondrá lo que deba repartirse a cada lugar en caso de necesidad. Los sexmeros, entonces, no firman el acta y elevan un memorial al Duque solicitando varias peticiones; entre ellas, que se separen los granos y que se administren separadamente, y que los gastos de la Villa en los que deba contribuir la Tierra con dos tercios sean intervenidos por los sexmeros. El Duque accede a todas las peticiones.
En el año 1712, tras la muerte del Duque en 1711, elevan otro memorial al nuevo Duque con las siguientes peticiones:
  • Que el Corregidor no salga a la Tierra a inventariar los bienes de difuntos “sino excediendo los caudales que goze de 2.000 ducados”, porque se siguen y se han experimentado graves perjuicios para los pobres, huérfanos y viudas, y porque así estuvo dispuesto por los anteriores Duques.
  • Que siendo la mayor parte de los granos de la Alhóndiga “de la Tierra y vasallos, labradores de Vuestra Excelencia, y nos les dejan el corregidor y consistorio su manejo; que se separen estos granos en distintas paneras en que solo el corregidor y nosotros tengamos la intervención que nos toca, corriendo a nuestro cargo nombrar personas que los subministren”.
  • “Que ningún comparto que pertenezca a Villa y Tierra puedan su corregidor y consistorio ejecutarlo sin que uno a lo menos de sus sexmeros se halle a su distribución, ya que se han ejecutado muchos sin ni siquiera notificárselo”
Contesta el Duque mediante un Decreto:
  • Contesta el Duque mediante un Decreto:
  • Que se observe y guarde lo mandado por los Duques anteriores.
  • Que se separen los granos: “la villa y arrabales 1/3 y la tierra 2/3 y que no tengan más dependencia que de Vos y de los sexmeros y nombra a quien deba guardarlos y dé cuenta todos los años”.
  • Que los gastos de la Villa en que deba contribuir la Tierra con sus dos tercios no se han de hacer sin intervención de al menos dos sexmeros. El Ayuntamiento lo acata y obedece.
b) Administrativa: las Órdenes Reales se dirigen a la Villa y Tierra. Por ejemplo, la recaudación de tributos especiales para la Guerra de Sucesión, la aportación de soldados (se reparten entre la Villa y la Tierra, haciéndose el sorteo conjuntamente).
c) Jurisdiccional: el Corregidor es nombrado para la Villa y Tierra. A ellas extiende sus funciones.
El Alcalde de la Hermandad, nombrado principalmente para vigilar los caminos y despoblados, ejerce esta función en la Villa y, sobre todo, en la Tierra.

Proximamente
V.- OFICIOS ADMINISTRATIVOS.

domingo, 30 de septiembre de 2018

El encanto de la vega

Con la publicación digital de esta antología, recordamos una vez más, coincidiendo con  el aniversario de su muerte, a su editor, Julián Moreiro, quien en más de una ocasión nos manifestó el deseo de que sus libros relacionados con Alba estuviesen disponibles en esta página «y no acumulando polvo en viejos estantes».
Desempolvamos pues El encanto de la vega y otros artículos, una recopilación de textos de José Sánchez Rojas que nos descubrió la obra, practicamente olvidada, de este excelente escritor y periodista albense de cuya vida, también casi desconocida por entonces, tuvimos conocimiento dos años antes –en 1984– gracias a otro de los trabajos de investigación de Julián: la biografía Crónica de un cronista


viernes, 21 de septiembre de 2018

El Tormes



ALBA POR EL SUR, POR DONDE SE ALEJA SU ALMA DE AGUA
José Luis Miñambres

     Hay una línea azul, por el horizonte, donde se extiende el mediodía y se confunden los colores, diluidos en el cielo. Tierra, árboles, cereales, hierbas lejanas parecen marcar el fin. Todo quiere sumirse en un tono ebúrneo. O…quién sabe, acaso castellano, como las lindes de los barbechos. El río parece sucumbir a polícromos encantos, identificando su forma con el agua que corre hacia el Norte, marcando su destino. Desde lejos, los montes y los terruños, toman el cuerpo salmantino, repleto de una realidad arbórea dispar: árboles, agua, juncos, y ruinas perdidas. Y cañalejas… que vibran recias con el vigor asfixiante del estío. Vagos restos de antaño, humanizados en su forma, flotan inermes en la corriente acuosa que, más cerca, deja ver alamedas de árboles viejos que muestran sus brotes y sus hojas nuevas. Se acerca el cinturón pétreo que rodea el perímetro de la villa milenaria.
     Y allá, al fondo, el camino de Martinamor y la Fonda, de inolvidables ecos eclesiásticos. Y la carretera hacia Salamanca. Próxima, se mantiene la Isla de Garcilaso, con ecos del poeta: histórica, limpia, evocadora, lejana. Desde lo alto, sobre los restos de la muralla vieja, en  El Espolón, la vista es más larga: se aprecia el puente, con en el esplendor de sus arcos eternos, viendo cruzar los restos de otro tiempo. Y siempre, los árboles… perennes. Abajo, una pesquera administra el correr de las aguas, camino del Pantano de Villagonzalo, cruzando la Fuente del Cornezuelo, mirando los espacios de Amatos…tan cerca. Y Palomares con la cercanía de la Ermita del Otero.
     Al  final el ocaso, con sus nubes, sus guedejas, sus tornasoles…

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Programa de fiestas 1960

Desde luego no reparaba en calificativos nuestro ayuntamiento al describir algunos de los artefactos pirotécnicos programados para los principales días festivos de octubre de 1960. Así, además de dianas, pasacalles y el tradicional toque a “reloj suelto” se despertaría a los albenses con el disparo de “bombas trueno”, “bombas atómicas” y “bombas voladoras detonantes”.
Y por si tanto estruendo no fuese suficiente, la acostumbrada bomba final se sustituía por una “imponente BOMBA EXTRA-ATÓMICA” que podría fin a aquellas fiestas tan ampulosamente  anunciadas en este programa que ahora recuperamos en formato digital.


lunes, 3 de septiembre de 2018

La Virgen de Otero

Es esta una festividad que en Alba se celebra, desde tiempos remotos, con una popular romería que en la tarde del primer lunes del mes de septiembre asciende hasta su ermita y que se caracteriza, fundamentalmente, por  la sandía, que se consume en sus inmediaciones, y las “llaves de Otero”, que alguna de las confiterías albenses aún elabora. 
Una y otra –la romería y la Virgen que la suscita– ya fueron cantadas, en prosa y versos que aquí recuperamos, por nuestros mejores escritores, y también por el carmelita Raimundo Barrado Martín –el Padre Raimundo– quien, en fecha desconocida, firmaba un díptico que hoy, coincidiendo con esta celebración, ofrecemos a cuantos se interesan por las tradiciones de nuestra tierra.

… Allí estaba toda la charrería del contorno, de cinco leguas a la redonda. Era la romería del amor la romería del Otero. Después de la recolección se celebraba, y abundante y prodiga había sido la cosecha aquel agosto. Las paneras repletas de grano rubio daban alegría y buen humor. Las mozas, atezadas, curtidas al sol de fuego, estaban siempre guapas y ágiles al llegar la romería.
(José Sánchez Rojas. «La ciega». La Ilustración Artística. 19-05-1913. )

-------------

“Si ríen amapolas / en la ladera, / la blanca Virgencita / sueña y espera; / espera que las mieses / duerman cortadas, / sin caricias de brisas / ni de alboradas, / para que aquellos hijos / -mozo parlero- / suban a festejarla / sobre el Otero;
(Antonio Álamo Salazar. Senda emocional de Alba de Tormes)

-------------


miércoles, 22 de agosto de 2018

Marcha Teresiana 2018


«... trenzamos todos los valores que dignifican al hombre: la fiesta, la comida en común, la música, el contacto con la naturaleza y la con­quista de nuevos amigos. Si todo esto te interesa, puedes venir con nosotros. Estás invitado».


Calienta motores ya la XXXVIII edición de la Marcha Teresiana que con el lema Siempre Teresa iniciara su andadura el próximo 17 de septiembre transitando, durante 4 etapas, por los caminos recorridos por Teresa en su último viaje desde Medina del Campo hasta Alba. de Tormes.

Información e inscripciones:
   Vía Web:               http://www.marchateresiana.es
   Vía e-mail:             marchateresiana@hotmail.com  
   Vía teléfono:          923370141 - 615838519 – 689365925
   Presencialmente:  Casa Parroquial, c/Obispo Ruano 1, Alba de Tormes
                                 (Del 12 al 15 de septiembre de 18 a 20 horas)