«Las administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Entre estas medidas podrá incluirse la retirada de subvenciones o ayudas públicas.» (Ley 52/2007 de 26 de diciembre, Artículo 15-1)
Aún perdura en una de las esquinas de la Plaza del Grano de Alba de Tormes (antes del General Queipo del Llano) una placa que recuerda a este infame militar que en sus soflamas a través de las ondas de Unión Radio Sevilla justificó –cuando no incitó– la violación de mujeres republicanas.
La permanencia de esta placa constituye; no solo una actitud indolente del Ayuntamiento albense que, consciente de su existencia, no subsana esta anacrónica señalización, sino también un claro incumplimiento de una disposición legal que le insta a su retirada, lo que conlleva un grave deterioro de la imagen de una corporación municipal que al conculcar este precepto pierde legitimidad moral para exigir a sus administrados la observancia de sus propias normativas.